Colima, México, Avanzada (24/02/2025).- Este domingo 23 de febrero se cumplieron diez años de la muerte de doña Epitacia Zamora Teodoro, lideresa de la comunidad indígena de Zacualpan, quien en la última etapa de su vida encabezó la lucha de su pueblo contra un proyecto minero que se pretendía instalar en su territorio y extraer de su subsuelo oro, plata, cobre y manganeso.
Aunque murió a principios de 2015, cuando todavía no pasaba un año y medio desde el inicio del movimiento, doña Epitacia dejó encaminadas la voluntad de resistencia y las acciones de lucha que posteriormente, con el paso de los años, dieron el triunfo a Zacualpan, que logró la cancelación definitiva de las dos concesiones mineras que afectaban sus tierras y constituían una amenaza para la conservación y limpieza del principal manantial que abastece de agua a más de 300 mil habitantes de la zona metropolitana capital del estado.
Conocida como Doña Pita, fue una de las fundadoras del Consejo Indígena en Defensa del Territorio de Zacualpan y como comunera impulsó el movimiento que logró destituir a la mesa directiva del Comisariado de Bienes Comunales —que se había aliado con los empresarios mineros— y exactamente un año antes de su muerte fue electa como la primera mujer que fungió como secretaria de la mesa directiva de su comunidad.
Su deceso se produjo a la temprana edad de 57 años a causa de anemia mielodisplásica, adquirida ocho años antes, cuando trabajaba como jornalera en una plantación de papaya ubicada en el poblado Loma de Fátima, en la que tenía permanente contacto con productos agroquímicos.
Poco después de que recibió el diagnóstico de la enfermedad, estuvo internada en el Hospital Regional Universitario, pero aquella vez logró superar la situación. En los últimos meses, en el contexto de la movilización de supueblo contra el proyecto minero, la luchadora social sufrió una recaída en su salud, que se le complicó con una hemorragia interna en la cabeza, diabetes y una afección cardiaca, por lo que fue internada nuevamente en el HRU, donde finalmente murió.
Entrevistada en marzo de 2014 por el reportero Jonathan Núñez para el portal de noticias Colima3.0, Epitacia Zamora narró cómo en 1995 sufrió la muerte de uno de sus hijos golpeado por agentes policiacos del municipio de Villa de Álvarez, y que después las autoridades argumentaron que se había suicidado en la cárcel.
Ese suceso, dijo, marcó su vida y le dio valor para exigir y hacer valer sus derechos. “Lo que a mí me sucedió no quiero que le suceda a ninguna madre de familia, es triste y da coraje”.
Y fue así como en las dos décadas previas a su fallecimiento la mujer se involucró en las luchas sociales, participando en Comunidades Eclesiales de Base y en comités de apoyo a la lucha del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, con los que recorrió comunidades de Colima, Jalisco y Michoacán, donde palpó que la problemática es la misma, además de que ya se empezaban a manifestar los estragos de la actividad minera en varias regiones.
En sus labores como jornalera agrícola, Doña Pita aprovechaba las jornadas para platicar con sus compañeras sobre el trato que recibían de parte de sus patrones, tratando de concientizarlas para exigir un mejor trato.
“Hay muchas mujeres tímidas que prefieren dejarse maltratar por miedo, que les dicen que no valen nada, yo les digo que sí valemos y debemos hacernos valer; a todas esas mujeres yo les diría que se rebelen, que se defiendan y denuncien y si no les hacen caso que exijan en las calles con marchas y que digan: somos mujeres y aquí estamos”, dijo en esa entrevista.
Nacida en Zacualpan, municipio de Comala, EpitaciaZamora contrajo matrimonio a los 15 años de edad y tuvo dos hijos y cuatro hijas.
Una huella muy grande
Tras su muerte, organizaciones nacionales e internacionales expresaron sus condolencias y reconocieron la trascendencia de su lucha, uno de cuyos frutos fue la declaratoria de Zacualpan como “territorio libre de minería”.
“Lo siento mucho por la pérdida de esta gran mujer y luchadora, aunque no tuve la oportunidad de conocerla, es evidente que su huella es muy grande; mis condolencias a su familia y a todos los que le amaban y caminaban con ella”, expresó a través de un mensaje Jennifer Moore, coordinadora del Programa para América Latina de MiningWatch Canadá.
La Red Mexicana de Afectados por la Minería (Rema) en el estado de Guerrero manifestó sobre el fallecimiento de la luchadora social: “Lamentamos mucho su pérdida, pero nos deja su espíritu combativo, de honestidad, de lucha y de compromiso por la vida, su comunidad y su pueblo”.
En nombre del Movimiento Mexicano de Afectados por las Presas y en Defensa de los Ríos (Mapder) en Veracruz, Rosalinda Hidalgo comunicó: “Me uno al abrazo fraterno para la familia de Epitacia Zamora y para quienes están en la lucha en Zacualpan”.
Presente en un homenaje de cuerpo presente realizado en el Jardín Libertad de la ciudad de Colima, antes del traslado del cortejo al pueblo de Zacualpan, Gustavo Castro Soto, de Rema, expuso que para quienes integran esa organización en todo el país Epitacia Zamora fue un ejemplo de lucha incansable por la defensa de la tierra y del territorio.
Por lo anterior, dijo, “a Doña Pita no vamos a enterrarla, sino que vamos a sembrarla, porque deja en nuestros corazones mucha esperanza y ejemplos de cómo defender nuestros territorios; le agradecemos mucho a Doña Pita la vida y el ejemplo que nos dejó y también a la comunidad de Zacualpan, a los compañeros y compañeras de Bios Iguana que han acompañado de cerca esta lucha en medio de tantas intimidaciones y agresiones que han recibido por defender el agua, la vida y la tierra en contra de estos megaproyectos mineros que sólo traen despojo, contaminación de agua, pérdida de los bosques y de la biodiversidad”.
Ante el féretro de Epitacia Zamora, la coordinadora general de la organización ambientalista Bios Iguana, Esperanza Salazar Zenil, expresó las siguientes palabras:
“Eres una gran mujer y seguirás viva en nuestros corazones; la lucha que emprendiste en Zacualpan perdurará por muchos años, los jóvenes y los niños están ahora luchando por lo que tú iniciaste y ten la seguridad de que la gente te recordará siempre”.
Recordó que ella fue una de las primeras mujeres que formaron parte de la mesa directiva del Comisariado de Bienes Comunales de Zacualpan, lo que “es un gran ejemplo para todas las mujeres porque durante muchos años estuvieron gobernando siempre hombres y tú viniste a demostrar que las mujeres pueden ser libertadoras y entienden y luchan mucho más porque quienes son madres saben que hay que defender la madre tierra y tú se lo mostraste muy bien”.
Alejandro Bueno, integrante del grupo de apoyo a Zacualpan, recordó que cuando se inició la lucha contra el proyecto minero hace más de un año, “era un escenario desconocido e inédito para muchas personas en la comunidad y Doña Pita fue de las primeras que empujó, que jaló a su gente, les dio ánimo y hoy vemos a muchos compañeros de ella que están siguiendo su ejemplo, que aprendieron de su lucha y de su valor”.
En las honras fúnebres de la activista social también participaron Miguel Ángel Mijangos Leal, del grupo Procesos Integrales para la Autogestión de los Pueblos A.C., y un grupo de indígenas nahuas de la Sierra de Manantlán, que sostienen una lucha para evitar ser desalojados de sus comunidades por la minera Peña Colorada, encabezados por Félix Monroy Rutilo y José Luis Ramos Gerardo.
El 24 de febrero de 2015, después de una ceremonia religiosa celebrada en la iglesia dedicada a Santo Santiago Apóstol, Epitacia Zamora fue sepultada en el panteón de su pueblo.
En diciembre de 2019, la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Colima (CDHEC), otorgó de manera post mortem a Epitacia Zamora Teodoro la Condecoración “Eleanor Roosevelt” por su labor en favor de los derechos humanos.
La lideresa indígena fue reconocida por su incansable labor en la defensa de los derechos humanos de las comunidades indígenas, especialmente la de Zacualpan, Comala; por ser parte fundamental de la declaratoria de “territorio libre de minería” y por representar a las mujeres indígenas en la lucha de su dignidad humana.
La Condecoración se entregó a sus hijas Carmen y Leticia Guzmán Zamora, quienes fueron acompañadas por un grupo de comuneros de Zacualpan, comunidad que su madre defendió hasta los últimos días de su vida; lucha que aseguraron continuará hasta hacer que los sueños de EpitaciaZamora se hagan realidad y se respeten los derechos de tierra y dignidad de las comunidades indígenas.
Y recientemente el gobierno estatal instituyó el reconocimiento “Mujeres Constructoras de Paz: EpitaciaZamora Teodoro”, que entrega cada año en el marco del Día Internacional de las Mujeres a aquellas que “inspiran con su labor comunitaria y social, en favor de la paz, la prevención de la violencia, así como en los diferentes ámbitos como el deportivo, académico, político, empresarial, rural y empresarial”.