Colima, México, Avanzada (02/10/2025).- El proyecto de ampliación del puerto de Manzanillo hacia la Laguna de Cuyutlán está planteando la pérdida de 222 hectáreas de vegetación, de las que 97 son de manglar, 48 de selva baja y 72 de otro tipo, reconoció la titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Alicia Bárcena Ibarra.
En una reunión con senadores realizada este miércoles en la Ciudad de México, la funcionaria federal refirió que por lo anterior “es necesario plantear medidas de remediación o de compensación ambiental básicamente que nos pueda ayudar”.
Bárcena Ibarra dijo que el proyecto de ampliación portuaria “es muy importante desde la perspectiva del desarrollo, es un puerto que va a ser fundamental para México, sobre todo de contenedores, en fin, yo he estado ahí en el puerto de Manzanillo, conozco bien el tema, pero creo que sí es muy importante que podamos ver la viabilidad ambiental del proyecto, cómo logramos que sea compatible”.
Al referirse a los aspectos que le preocupan a la dependencia a su cargo, la servidora pública señaló el hecho de que el proyecto se ubica en un sitio Ramsar y la laguna de Cuyutlán representa el 90 por ciento de los humedales del estado.
Por lo anterior, dijo, “tenemos que lograr que la ampliación del puerto tenga un espacio en donde se pueda respetar una parte importante de este humedal, eso es exactamente donde estamos nosotros ahora participando; es el cuarto humedal más grande de México y por eso nos preocupa y creemos que debe hacerse con medidas muy estrictas de prevención, mitigación y de compensación ambiental”.
Añadió: “Me parece que (los promotores del proyecto) están proponiendo un área adicional que la dedicarían a la protección, eso es lo que estamos viendo, si hay un área que pudiera ser en cierta medida semejante a la que van a impactar, un área de restauración de estas características”.
Recordó que este jueves 2 de octubre se realizará la Reunión Pública de Información, convocada por la Semarnat, donde “se está invitando a toda la sociedad a opinar sobre el proyecto”.
Aclaró que el proyecto ingresó a la Semarnat el 3 de marzo de 2025, pero después hubo un desistimiento acordado, el 13 de julio siguiente, por lo que la parte promovente elaboró una nueva Manifestación de Impacto Ambiental (MIA), que es la que actualmente se está evaluando.