México, Avanzada (17/01/2026).- Moody’s Analytics lanzó una severa evaluación sobre el desempeño del Banco de México (Banxico) al señalar que su política monetaria ha perdido credibilidad y que ya no es considerada efectiva para regresar la inflación al objetivo del 3 por ciento, lo que representa un golpe directo a la confianza en la institución encargada de preservar el poder adquisitivo de la moneda.
De acuerdo con el análisis de la firma internacional, el principal problema radica en que Banxico relajó su postura monetaria de manera prematura, sin haber logrado la convergencia inflacionaria ni contener las presiones de fondo. En particular, Moody’s advierte que la inflación subyacente —el indicador clave para evaluar la tendencia real de los precios— se ha mantenido persistentemente elevada, por encima del 4 por ciento, pese a los recortes en la tasa de interés.
El reporte señala que durante 2025 el banco central recortó la tasa de referencia en 300 puntos base, más del doble de lo que redujo en 2024, llevando la tasa de interés real a un nivel neutral desde septiembre de ese año. Esta decisión, subraya Moody’s Analytics, se tomó cuando aún era necesaria una postura restrictiva para anclar las expectativas inflacionarias.
Como resultado, el mercado y los analistas han dejado de creer que la política monetaria actual sea capaz de cumplir el objetivo constitucional de estabilidad de precios. La firma advierte que este deterioro en la credibilidad es más grave que el simple incumplimiento de la meta de inflación, ya que debilita el ancla de expectativas y encarece el costo de corregir el rumbo en el futuro.
Moody’s también apunta que la flexibilización monetaria habría respondido, en parte, a la necesidad de aliviar una economía debilitada y reducir el costo financiero de la deuda pública, lo que genera cuestionamientos sobre la autonomía del Banco de México frente a las prioridades fiscales del gobierno federal.
El análisis concluye que, para recuperar la confianza perdida, Banxico deberá reafirmar su compromiso con la estabilidad de precios, incluso si ello implica mantener condiciones monetarias restrictivas por más tiempo. De lo contrario, advierte Moody’s Analytics, los costos de la pérdida de credibilidad se reflejarán en mayor volatilidad, expectativas inflacionarias desancladas y un daño institucional de largo plazo.