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La captura de Nicolás Maduro

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Estricto Derecho

La madrugada del sábado 3 de enero de 2026, una unidad de élite de las fuerzas armadas estadounidenses, la Delta Force, realizó una incursión en Venezuela y, en una maniobra propia de una película de Hollywood, con precisión quirúrgica y en tiempo récord, llevó a cabo la operación “Resolución absoluta”, mediante la cual logró la detención del hasta ese momento presidente Nicolás Maduro, así como de su esposa Cilia Flores, para posteriormente extraerlos del país y trasladarlos a Nueva York, a efecto de que sean juzgados en suelo norteamericano.

Estas acciones, por su propia naturaleza, generaron una gran polémica en la opinión pública mundial. De un lado, quienes se manifestaron a favor y celebraron el fin del régimen chavista en Venezuela, destacando la salida del poder de Maduro, quien llegó a la presidencia mediante una simulación democrática, y con el paso del tiempo terminó siendo un dictador que reprimía las disidencias y tenía sometido a su pueblo; y por otro, quienes se rasgan las vestiduras por la violación del derecho internacional y la vulneración de la soberanía de la nación sudamericana, misma que, como ocurre en México, solamente se invoca para beneficio de la minoría que detenta el poder.

Al respecto, en lo personal, me limito a congratularme por el pueblo venezolano. Un pueblo que, por casi 27 años, sufrió en primera persona la tiranía de Hugo Chávez primero, y de Nicolás Maduro después. Nadie tiene más derecho a regocijarse que ellos, por haberse liberado del yugo de gobiernos socialistas que se dedicaron a empobrecerlos y a restringirles sus libertades. Me alegro, sobre todo, por los casi 8 millones de venezolanos que se vieron obligados a emigrar a otros países, huyendo de la dictadura y de la represión a las que los sometían. De corazón espero que vengan tiempos mejores para ellos, que puedan reunirse de nuevo con sus familias y que, llegado el momento, tengan como gobernantes a gente decente, honesta, muy distinta al corrupto narcopresidente que tuvieron en Nicolás Maduro.

En cuanto a los lamentos de quienes se dolieron por esta captura, y sacaron a relucir sus escasos conocimientos de derecho internacional, empezando por la presidenta Sheinbaum, quien se apuró a invocar el artículo 2, párrafo 4 de la Carta de las Naciones Unidas, que prohíbe el uso de la fuerza contra la integridad territorial de cualquier Estado, solamente cabría decirles que dejen de lado la hipocresía y la palabrería barata, que se den cuenta de la tragedia en la que ha vivido Venezuela las últimas décadas, que le pregunten a quienes conocen del tema porque les tocó padecer en carne propia la dictadura chavista, a ver si así, con un baño de realidad, se enteran de las condiciones inhumanas en las que han vivido por tantos años millones de personas que no son afines a dicho gobierno.

Así, cuando aterricen en la realidad, sabrán que, para quienes han sufrido esta dictadura de terror, lo más importante es recuperar su libertad, al margen de lo que diga el derecho internacional. Derecho internacional que, empezando por la propia Organización de las Naciones Unidas, ha demostrado de sobra que, cuando se trata de regular hostilidades que surgen entre países, es inoperante e insuficiente. Para muestra, el Consejo de Seguridad de la ONU, que tiene como miembros permanentes y con poder de veto a cinco Estados, de los cuales tres (Rusia, China y Estados Unidos) son los que violan con frecuencia las normas internacionales.

¿Para qué ha servido el derecho internacional en los tiempos recientes? ¿Fue útil para sancionar a China por vulnerar los derechos de sus propios ciudadanos? ¿Lo fue para castigar a Rusia por la invasión a Ucrania? ¿O a Estados Unidos e Israel por los recientes bombardeos a Irán? No, el derecho internacional no ha sido eficaz en esos casos. Y tampoco lo fue cuando se requería ponerle un alto a las graves violaciones a derechos humanos que cometieron dictaduras como la venezolana o la cubana en contra de su población; o las que se perpetran cotidianamente en países islámicos, como el propio Irán, en contra de grupos sociales particularmente vulnerables, como las mujeres, la comunidad LGBT o las infancias.

Es más, para qué ir tan lejos, si un gran ejemplo de lo que refiero acabamos de vivirlo en nuestro país. El año pasado, cuando el oficialismo le cumplió su capricho a López Obrador y, como regalo de cumpleaños, le aprobaron la llamada Reforma Judicial, miles de voces, al interior y en el exterior, señalamos que esas modificaciones constitucionales iban en contra del derecho internacional, ya que contravenían diversos tratados firmados por México.

Organismos internacionales como el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, la Relatoría Especial de la ONU sobre la Independencia de los Magistrados y Abogados, la Comisión de Venecia y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, haciendo eco de veredictos emitidos por tribunales supranacionales como la Corte Internacional de Justicia, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos y la Corte Interamericana de Derechos Humanos, le reiteraron en innumerables ocasiones al gobierno mexicano que se estaba violando el derecho internacional. ¿Qué ocurrió? Morena y sus aliados se pasaron los tratados por el arco del triunfo, y ninguno de ellos se lamentó de que así hubiera sido.

Hoy, la situación es distinta. La detención de un aliado del oficialismo les ha hecho recordar que el derecho internacional existe, y ahora sí quieren que prevalezca y se respete. Eso se llama hipocresía, doble moral. Han llegado al extremo de decir que les preocupa que Estados Unidos se aproveche del petróleo de Venezuela. ¿Hasta ahora? Todo este tiempo Rusia, China, Irán y otros países lo hicieron, y nunca dijeron algo. Si de verdad les preocupa ese tema, deberían empezar por el petróleo de México, que un día sí y otro también se lo regalan a Cuba los gobiernos de Morena. Y también ahí se quedan callados.

Cuando realmente quieran protestar, que empiecen por la inseguridad que azota nuestro país y, de manera particularmente grave, nuestro estado. Que le reclamen a la clase política inepta y corrupta su colusión con la delincuencia. Que se quejen de las pésimas condiciones en que se encuentra el sistema de salud. Que exijan una mejora sustancial en la economía, para que la gente deje de sobrevivir a base de las migajas que les entregan a cambio de su sometimiento al régimen. Que pidan que México deje de financiar dictaduras. Y respecto a Venezuela, que apliquen lo que dice nuestra Constitución, los principios de autodeterminación de los pueblos y no intervención, para que sean los directamente afectados quienes decidan. Total, ya hasta ellos le dieron vuelta a la página y acaban de nombrar nueva presidenta.

En resumen, Estados Unidos no será la panacea para el pueblo venezolano, pero son mínimas las posibilidades de que les vaya peor de como les ha ido en las últimas décadas. Espero que así sea porque, después de todo lo vivido, merecen ser felices. Es cuanto.

OTROSÍ 1. A los políticos que defienden a Maduro no les preocupa Venezuela, ni sus recursos naturales, y menos la soberanía de esa nación. En realidad, les aterra que el dictador se vaya de la lengua y revele quiénes eran sus cómplices en el tráfico de drogas. Y México es uno de los países donde están más atemorizados.

OTROSÍ 2. Mediante un decreto publicado en el Periódico Oficial el pasado 29 de diciembre, el Congreso estatal autorizó que la Universidad de Colima venda doce inmuebles de su propiedad, para que siga cumpliendo sus funciones sustantivas. Ante la falta de recursos, en lugar de otorgarle el presupuesto que requiere, el gobierno de Indira Vizcaíno prefiere que la Máxima Casa de Estudios se deshaga de su patrimonio y se convierta en una inmobiliaria. El Rector dejará de serlo y ahora se dedicará a ser corredor de bienes raíces.

OTROSÍ 3. Ya tiene tarea para este año el Tribunal de Disciplina Judicial del Poder Judicial del Estado. Una de sus magistradas, Carmen Virgen Quiles, ignoró la ley y decidió holgazanear en el Caribe el pasado mes de diciembre, a pesar de no tener derecho a ello (apenas ha estado tres meses en el cargo y las vacaciones se otorgan cuando llevas más de seis meses consecutivos de servicio). ¿Pondrá el ejemplo el tribunal y sancionará ejemplarmente a una de sus integrantes? ¿O la encubrirá para que prevalezca la impunidad?

OTROSÍ 4. Un llamado urgente a Riult Rivera y Tey Gutiérrez, quienes presiden los municipios de Colima y Villa de Álvarez, respectivamente. Las vialidades de ambas ciudades están en pésimas condiciones, y eso repercute negativamente en quienes tenemos vehículos y circulamos por ellas. Por favor, ya sea a pie o en automóvil, tómense la molestia de recorrer las calles, tanto pavimentadas como empedradas, para que constaten este reclamo. Mantenerlas en buen estado es una de las tareas básicas de los ayuntamientos que encabezan. Demuestren que saben gobernar bien y cumplan con esta obligación constitucional.

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