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COLIMA

El crimen de Puerta de Ánzar: segundo momento

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Columna

El Puercoespín

El crimen de Los Tepames tuvo la característica de haber trascendido las fronteras del estado de Colima y haberse convertido en un asunto nacional, después de que un miembro de la familia de los Suarez viajó en tren a la Ciudad de México a denunciar el crimen ante el dictador Porfirio Díaz, allá por el año de 1909, la difusión de la novela de Rodríguez Iglesias le dio la dimensión real de la violencia del porfiriato.

El crimen de los Tepames “En apariencia la historia parece muy simple, el asesinato de dos rancheros —Bartolo y Marciano Suárez— a manos del jefe de la policía local de nombre Darío Pizano y sus subordinados. Se habla en un principio, vagamente, de cuentas pendientes con la justicia por parte de los Suárez y que con ese motivo se les ha buscado para que respondan de sus fechorías. Pero el caso fue que no presentaron resistencia y fueron realmente ejecutados con alevosía y ventaja. La historia se adentra cada vez más para desvelarnos las múltiples aristas por las cuales se relejan los rostros de los autores materiales e intelectuales del doble homicidio. Darío Pizano, el jefe de la policía, que ya se encuentra detenido, alega en sus declaraciones constantemente su inocencia y descarga la responsabilidad en sus gendarmes. Cuando Pizano se da cuenta de que ni el jefe político ni el gobernador están dispuestos a interceder en su favor, con el afán de descargarse ellos mismos de sus propias responsabilidades en el asesinato, decide enfilar sus baterías contra ellos declarando que por órdenes verbales suyas fue que se buscó y se ejecutó a los Suárez con la ayuda de los Anguiano (Mauricio, Onofre y Fermín), enemigos acérrimos y vecinos de los Suárez. […]

“La obra también gravita sobre una cuestión medular en la confección de una historia local que rebasa sus propios límites, y que el autor atiende de manera explícita al preguntarse: “¿qué mecanismos políticos intervienen para que un conflicto local cobre importancia regional o nacional?” (p. 21). En esta tesitura entran en el escenario tanto la novela de Rodríguez Iglesias (en su alcance de divulgadora de los hechos) así como una pléyade de reportajes y artículos periodísticos, logrando con ello que los hechos de sangre trasciendan el espacio local colimense, se esparzan en el ámbito del occidente regional, con su núcleo central en la ciudad de Guadalajara, y logren relevancia como un verdadero asunto de Estado que tendría que ser atendido por el rancio dictador. En esta transfiguración del acontecimiento local en su propia regionalización y en su impacto nacional, el autor muestra el peso del llamado cuarto poder, es decir, cómo los medios lograron atraer, agigantar y moldear la opinión pública en el caso del juicio de Los Tepames, y cómo detrás de esta dimensión alcanzada también había en juego sus propios intereses políticos antirreeleccionistas contrarios a las divisas porfiristas provenientes del centro del país.” (Ortoll, Servando. Artífices y avatares: lo que revela el juicio de Tepames. Colima (109-1914), Guadalajara, Archivo Histórico del Municipio de Colima, 2015. 222p.).

En un primer momento el asunto del crimen de Los Tepames parecía que quedaría en el olvido como tantas historias de abusos, violencia e impunidad; sin embargo, en su segundo momento la difusión nacional del crimen convirtió un crimen normalizado en un detonante social.

En Colima el 1 de octubre ocurrió en Colima una ejecución extrajudicial, en un país donde, desde los tiempos de Felipe Calderón, empezó a incendiarse por las luchas entre cárteles de la droga y los políticos partidarios de la necropolítica. Colima desde los últimos años de Nacho Peralta el estado entró en un espiral de violencia infrenable, con Indira Vizcaíno metieron el pie en el acelerador de la violencia. La masacre y su montaje parecen algo normal o normalizado.

Se inició con la masacre del Cereso, se continuó con el crecimiento exponencial de los homicidios dolosos por cada cien mil habitantes, crecimiento igual de los crímenes de mujeres y ahora estamos en episodio de El crimen de Puerta de Ánzar, las ejecuciones extrajudiciales.

El crimen de Puerta de Ánzar inició con la negación de los hechos reales por las autoridades, tratando de normalizar, como en su tiempo lo hicieron con Calderón, las masacres (masacre 1, el Cereso; masacre 2, El crimen de Puerta de Ánzar), pero las redes sociales y las contradicciones de la misma versión del gobierno estatal hicieron aparecer el fantasma del montaje de un crimen colectivo: una masacre. Se continuó con la aparición de videos del allanamiento de los domicilios de 6 personas en el municipio de Villa de Álvarez y la filtración de que los familiares que reclamaron los cuerpos habrían señalado que dichas personas no se habrían enfrentado con la autoridad en la localidad de Puerta de Ánzar, sino que habrían sido sustraídos de sus domicilios sin orden judicial.

Ahora los denunciantes del crimen de Puerta de Ánzar no han tenido que viajar a la Ciudad de México a denunciar ante la presidenta de México ni ante la gobernadora porque sencillamente no confían en ellas. La denuncia es pública y a través de una manta colgada en un puente que pronto se hizo viral en las redes sociales. Las redes han sido las primeras en empezar a dimensionar los hechos y solo el tiempo demostrará el alcance, como medio de denuncia, en la realidad y sus consecuencias.

La manta apareció colgada de un puente este domingo ubicado en el libramiento a Cihuatlán, en el entronque a Chandiablo, en el municipio de Manzanillo. Los hechos ocurrieron al amanecer y la lona fue retirada poco después por las autoridades locales.

La manta tiene las siguientes características y texto: el titulo dice, en mayúsculas, ELEMENTOS DEL MANDO MIXTO DE LA POLICIA ESTATAL DE COLIMA Y DE SEMAR VIOLAN Y ASESINAN A CIVILES EN COLIMA, luego, continúa el texto en minúsculas, de la siguiente manera: Elementos del mano mixto de la Policía Estatal a cargo de (…)* por órdenes de (…)* privaron de la libertad a 6 civiles y sin ordenes de allanamiento judicial 2 domicilios en la ciudad de Villa de Álvarez para posteriormente privarlos de la vida tras realizar un montaje de un supuesto enfrentamiento armado golpeando y violando a una mujer; a continuación aparecen las cuatros fotografías de los funcionarios denunciados; y, finalmente, dice a manera de rúbrica: El pueblo de Colima exige a la Fiscalía General del Estado y Fiscalía General de la República investiguen y lleven a estos narcopolicías y marinos secuestradores y violadores y asesinos a la justicia.

El gobierno del estado tiene la obligación moral y política de presentar ante la sociedad explicaciones y realizar las investigaciones conducentes, para poder deslindar quiénes son los criminales y quiénes los agentes de la justicia.

Por lo pronto las denuncias señalan a funcionarios estatales dependientes de la gobernadora Vizaíno Silva y todos los indicios conducen a que las órdenes se dieron desde la Casa de Gobierno del Estado de Colima.

Alguien debe explicar el Crimen de Puerta de Ánzar, la impunidad no puede seguir siendo una opción.

Los ciudadanos merecemos explicaciones. O resignarnos a aceptar que los mandos de los órganos de seguridad del estado están en manos irresponsables e ineptas… ¿Y criminales?

¿Dónde será la siguiente masacre?

______________
*Nota: los nombres de los funcionarios públicos fueron omitidas por obvias razones.

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