Un viaje de fin de semana de una familia de Texcoco a las playas de Cazones de Herrera terminó en tragedia cuando varios de sus integrantes fueron arrastrados por el mar, dejando tres personas fallecidas, una hospitalizada y una adolescente desaparecida.
Veracruz, México, Avanzada (31/01/2026).1 Lo que comenzó como un viaje para despejarse del ritmo de la ciudad terminó en tragedia para una familia procedente de Texcoco, Estado de México. El sábado por la tarde, cuando el sol aún iluminaba la costa veracruzana y el mar parecía apacible desde la orilla, un paseo familiar en la playa de Cazones de Herrera se transformó en una escena de angustia, gritos y rescates contrarreloj.
La familia había llegado al lugar para pasar el fin de semana. Entre risas, fotografías y el ambiente típico de los balnearios del Golfo, decidieron adentrarse al mar poco después de haber comido. Lo que ninguno anticipó fue que el oleaje cambiaría con rapidez y que el agua, traicionera en ciertos tramos, pondría en riesgo sus vidas.
Vecinos y turistas que se encontraban en la playa relataron que, de pronto, varias personas comenzaron a luchar contra la corriente. Algunos lograron regresar por sus propios medios, pero otros fueron arrastrados mar adentro. En cuestión de minutos, la escena pasó de ser un día común de playa a un momento de desesperación colectiva.
Elementos de Protección Civil, guardavidas y paramédicos llegaron con rapidez al lugar, mientras bañistas y habitantes observaban con preocupación desde la arena. Los equipos de rescate lograron sacar a varias personas con vida y brindarles primeros auxilios, pero el saldo fue devastador.
Autoridades confirmaron que tres integrantes de la familia fallecieron como consecuencia del incidente. Dos más fueron estabilizados en el sitio y trasladados a hospitales cercanos, mientras que una persona permanece bajo atención médica. Además, una adolescente de aproximadamente 15 años fue reportada como desaparecida, lo que activó operativos de búsqueda por mar y tierra a lo largo de la costa.
Conforme caía la noche, la playa —minutos antes llena de voces y música— quedó marcada por el silencio y la conmoción. Para la familia mexiquense, el descanso que buscaban se convirtió en un recuerdo imborrable de dolor. Para Cazones de Herrera, el suceso reavivó la preocupación por la seguridad en el mar y la necesidad de extremar precauciones al ingresar al agua.
*Imagen ilustrativa