Colima, México, Avanzada (01/02/2026).- Colima enfrenta una crisis de violencia que rebasa los operativos oficiales y exhibe complejidad que entraña el tema, para que el Estado pueda proteger a su población. Los homicidios se han vuelto cotidianos y la impunidad domina el panorama, dejando a los colimenses en un estado permanente de vulnerabilidad y desconfianza.
Un recuento hemerográfico elaborado por Avanzada, a partir de notas publicadas diariamente durante todo enero, permite dimensionar la magnitud de esta crisis. Del 1 al 31 de enero fueron acribilladas 88 personas en el estado: 64 perdieron la vida y 24 resultaron heridas. Se trata de un registro periodístico construido caso por caso, día por día, con base en hechos documentados y confirmados públicamente.
La violencia volvió a golpear con crudeza la madrugada de ayer. Dos mujeres —María Eugenia Delgado Guízar y su hija Sheila María Eugenia Amezcua Delgado, familiares del secretario de Educación Pública federal, Mario Delgado Carrillo— fueron asesinadas en el interior de su domicilio en la colonia Placetas Estadio, en la capital colimense. El doble crimen, ocurrido en las primeras horas del día, conmocionó a la ciudad y reavivó el debate sobre la seguridad de las mujeres en el estado.
Horas después, tres presuntos implicados en el homicidio murieron tras un enfrentamiento con fuerzas estatales y federales. De acuerdo con autoridades de seguridad, la investigación avanzó rápidamente gracias a cámaras del C5i, que permitieron identificar un vehículo vinculado al ataque en el municipio de Villa de Álvarez.
Cuando agentes intentaron intervenir, fueron agredidos a balazos y repelieron el ataque. En el operativo resultó herido un elemento de la Fiscalía General del Estado, quien se reporta fuera de peligro. En el lugar se aseguraron armas e indicios que forman parte de la carpeta de investigación. Las autoridades informaron que el caso se indaga como feminicidio con perspectiva de género.
Enero cerró así como comenzó: con una violencia imparable que dejó huellas profundas en la sociedad colimense. Las autoridades abrieron carpetas de investigación en cada uno de los casos; los cuerpos fueron trasladados al Servicio Médico Forense para desahogar las diligencias correspondientes, mientras que en la mayoría de los hechos violentos los agresores lograron huir con rumbo desconocido.