En 2022 detuvieron a 2 mil 600 narcomenudistas en Colima, lo que arroja un promedio de 7 personas por día, significa que los ejércitos de vendedores de drogas, son hordas interminables.
Según la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco, en Colima el 7.6% de la población consume drogas ilegales. Con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) al 2020, la población en Colima es de aproximadamente 731,391 habitantes. El 7.6% de 731,391 es igual a 55,579 personas adictas a sustancias ilícitas.
Los canales de distribución para entregar el producto (la droga) al consumidor son distintos: en la tienda de la esquina, el taxista, el mesero, servicio a domicilio, en un bar, el “dealer” de la esquina, en un “picadero”, parques, en la escuela, fiestas, para abreviar tiempo, es más fácil adquirir droga en Colima que acceder a una biblioteca.
Hacer un ejercicio para mapear y contabilizar los puntos de venta de droga basados en las detenciones realizadas, nos aproximaría a la realidad, si en 2022 detuvieron a 2,600 narcomenudistas, considerando a cada uno de ellos como un punto de encuentro entre el consumidor y la droga, implica que en este momento habría por lo menos, una constante de diez mil narcomenudistas en activo, tomando en cuenta que todos los aprehendidos son reemplazados por nuevos puntos de venta o narcomenudistas.
Revisando notas publicadas de 2022, solo en dos detenciones (discrimino todas las demás), incautaron tres toneladas de Cocaína. Una tonelada de cocaína representa un millón de dosis en el mercado del narcomenudeo. Si el 7.6 % de la población consumiera esa tonelada, se distribuirían 18 dosis para cada uno. Entonces, la tonelada solo serviría para 18 días, el año tiene 365.
La nota publicada por este medio de comunicación es reveladora: que tres menores de edad sonorenses hayan sido liberados luego de haber sido reclutados por “Los Mezcales” para explotarlos vendiendo droga, obliga a pensar en las personas que “desaparecen” en la entidad.
La autoridad está obligada a revelar qué está pasando y porqué a pesar de aprehender a miles de narcomenudistas la estructura criminal opera incólume. Los engranajes del narcotráfico están debidamente aceitados y el motor no presenta ninguna falla en su funcionamiento.
Dicho de otra forma, la sociedad pierde la batalla frente a los “palos de ciego” que la autoridad da contra el crimen verdaderamente organizado.
Para dimensionar el ejército de vendedores de los cárteles podríamos ilustrarlo de la siguiente manera: los puntos de venta de droga en Colima son igual o más, que los comercios donde venden Coca Cola.