Desde la asunción de Indira al poder inculturizaron “n” cantidad de neologismos que debimos emplear para enunciar una nueva etapa en la triste y reciente historia de Colima.
“Nuestra Colima” se inundó por una terrible ola violenta que, desde su llegada al poder el 1 de noviembre de 2021 y hasta la fecha, no ha pasado.
Los “colifuncionarios” demostraron vehementemente su ineptitud o probada apatía en la función pública, para servir a los gobernados que son presa de la delincuencia, sin que alguien se apiade para frenar la carnicería.
Sin embargo, con la llegada de Indira Vizcaíno Silva también se abrió un capítulo muy oscuro para la sociedad colimense. La semana pasada, la presidenta de Manzanillo, Griselda Martínez reveló que sostuvo una reunión en la que participó un empresario, la gobernadora y su papá, Arnoldo Vizcaíno Rodríguez. Presuntamente le habrían ofrecido millones de pesos para ayudarla en su campaña electoral, ella dice que no aceptó.
Este tema acapara la atención de los medios de comunicación durante seis días, y con razón. La cuestión del lavado de dinero en las campañas políticas representa una afrenta a la democracia, ya que implica que alguien infunde recursos en los candidatos para asegurar su victoria, y esto plantea preguntas incómodas sobre las posibles contraprestaciones.
La declaración de la alcaldesa compromete tanto a Indira Vizcaíno como a su gobierno, al reconocer tácitamente que la reunión se llevó a cabo según lo descrito por Griselda. El ominoso silencio nos obliga a reconsiderar a quiénes elegiremos en el próximo proceso electoral. Los partidos políticos deben presentar candidatos con un claro plan antinarco, de lo contrario, serán considerados parte del problema. Deben demostrar cómo enfrentarán al crimen organizado, sin excusas, y cualquier ofensa ante estas demandas podría interpretarse como complicidad.
Hace siete años, José Ignacio Peralta insinuó la existencia de empresarios en Colima que lavaban dinero. Sin embargo, Peralta, retrocedió cuando la prensa le exigió revelar la información, aduciendo no tener acceso a ella.
Los colimenses no merecemos el infausto gobierno de Indira y que en el siguiente proceso electoral, los candidatos ganen a billetazos, por supuesto, menos, cuando el dinero procede de los cárteles criminales. Del silencio de los diputados hablaremos en otra ocasión.