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COLIMA

El malestar social

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Columna

El puercoespín 

Los directores (…) Podrán optar entre aplicar extrañamientos y amonestaciones verbales y escritas o notas malas en las hojas de servicio en los siguientes supuesto (…) 6. La inobservancia de abstenerse de denigrar los actos del gobierno o fomentar por cualquier medio la desobediencia a su autoridad.

Giró la instrucción el licenciado Alberto Llerenas Vázquez, director de Asuntos Jurídicos de la Coordinación de los Servicios Educativos del Estado de Colima.

Lo hecho por este licenciado solo demuestra que, es un inexperto, alguien muerto de miedo y servil a la orden de una jefa peor que él.

Quien no tiene autoridad moral, no puede tener autoridad política, ni podrá conducir con autoridad profesional el desempeño de una dependencia.

Indira, la inútil, nombró, con todo lujo de nepotismo, a las autoridades locales de la Secretaría de Educación Pública y la Coordinación de los Servicios Educativos del Estado de Colima. El amigo de ella y de su padre conduce la primera institución y, la segunda, es dirigida por su prima. No está de más señalar que ambos están allí por la amistad y la relación familiar, y ambos también, desconocen cómo piensan y cómo opera un sector tan grande como el educativo. Sus méritos son la amistad y la familia. La visión patrimonialista de la política de Indi está muy clara y cínica.

Y sucedió lo que tenía que suceder. No saben conducir las instituciones y su inexperiencia los hace hacer uso de la coacción y la amenaza para poder tener el dominio administrativo de la institución que están sintiendo que se les sale de control.

Hace muchos años, allá por 1982, fui objeto de la ira de un profesor llamado José Padilla Córdova que, con la prepotencia e inmoralidad de entonces, amenazaban y sancionaban a placer –a los enemigos del régimen– con la complacencia del sindicato que colaboraba corporativamente.

Pues sucedió que me amenazó y me sancionó con una mala nota por el simple hecho de defender mis derechos. él era entonces director de Educación Primaria, e intentó aplastarme con todo el poder del abuso. Entonces yo recurrí al director de la otrora Dirección de los Servicios Coordinados del Estado de Colima, dirigida por Ricardo Guzmán Nava. Yo con mi ingenuidad y juventud por delante me salí de su oficina y fui con Guzmán Nava para quejarme de su actitud abusiva, grosera y autoritaria. Hice antesala y la suerte estuvo conmigo, pues en ese momento entró el profesor Juan Oseguera Velázquez y me preguntó qué hacia yo  allí. Le expliqué mi caso y me dijo pásate y pasé a la oficina del director. Guzman Nava convocó a José Padilla Cordova a su oficina y le dijo: mira Pepe, al maestro en su comunidad lo quieren mucho,  déjalo en paz y a mí me dijo, no te va a pasar nada vete a trabajar y salí de la oficina. Desde entonces le agradecía a Juan Oseguera Velázquez que se haya apiadado de mi juventud, mi actitud temeraria y canéfora, pero digna. El maestro Juan Oseguera era un buen hombre.

El apartado seis de los artículos 25 y 77 del  Reglamento de las Condiciones Generales de Trabajo de la Secretaria de Educación Pública que, hoy usa Alberto Llerenas, existe desde 1946 y desde entonces fue usado por los autoritarios funcionarios de Educación Pública que eran del PRI y operaban en contubernio con el Snte. 

Hoy, muchos años después, los de “izquierda” de Morena lo vuelven usar para intimidar a los maestro. 

No cabe duda que las palabras de Viridiana Valencia son rectoría política e inspiración de los funcionarios de Indira para reprimir a los maestros al igual que en los peores tiempos de la inmoralidad del charrismo sindical que, asociados con el gobierno, conformaban la amalgama denominada corporativismo.

Las minorías están para obedecer dice Viridiana y sus súbditos obedecen y coaccionan a los trabajadores de la educación.

Alberto Llerenas y la licenciada María del Rosario Silva Verduzco se están muriendo de miedo y su ineptitud es directamente proporcional al tamaño de su complejo de inferioridad.

El concepto número seis que habla de denigrar los actos de gobierno o fomentar la desobediencia existe desde 1946 y está puesto allí  para ser aplicado a los enemigos, a los rebeldes, a los enemigos del sistema. Y entonces se aplicaba como una forma de mantener a raya a los enemigos. El concepto cayó en desuso porque la sociedad ha venido creciendo y madurando, pero el precepto quedó allí escrito, se convirtió en letra muerta, solo listo para usarse en caso de detectarse enemigos políticos.

Hoy para lo único que sirve es para demostrarnos que el encargado del jurídico es un patán y que la directora de la CSEEC es una inepta igual a la gobernadora que la puso allí solo por ser su pariente.

Con este acto lo único que hicieron estos personajes fue ofender a todo el gremio magisterial y a todos los trabajadores de la educación. ¿Era necesario? La respuesta es no. 

Los maestros vienen  de dos años de pandemia y de estrés postsísmico y algunos, que por muchos que parezcan no dejan de ser minoría, los de siempre presentaran formas múltiples de no acato de órdenes, pero la mayoría cooperará y sacarán adelante las tareas. Las formas comedidas y educadas siempre harán hegemonía, los maestros irresponsables que son los menos no hacen consensos.

El haber amenazado es ya el síntoma de una enfermedad grave del gobierno, el síntoma de inoperancia de un gobierno que no sabe cómo hacerle y es el principio de un malestar social que se ha venido propalando desde otros círculos cerrados y como onda sísmica se está amplificando y proyectando a toda la sociedad.

Este gobierno ofendió a los trabajadores al servicio del gobierno del estado. Podrán superarse los agravios, pero la herida queda; se ofendió a los trabajadores del Instituto Electoral del Estado de Colima, la herida pervive; se ofendió a los fundadores de Morena, la herida está abierta; sostiene apoyos para los ex gobernadores, la impunidad y la corrupción están más vivas que nunca; el gobierno no articula una agenda clara, la inacción es vacío de poder; y por último, no hay ni proyecto ni obra pública. Lo anterior es el coctel perfecto para el desastre.

La ofensa a los trabajadores de la educación no es un asunto menor, todo lo contrario, el insulto a los maestros es el inicio del malestar social contra un gobierno que decidió fracasar desde su primer año de gobierno.

El insulto a los trabajadores de la educación es el inicio de ola creciente de malestar social que es y será la clave de sus futuras batallas políticas malogradas. 

¿Había necesidad de ofender? No. El agravio es el germen de un malestar social que en su momento le pasará factura a la gobernadora y su gobierno fracasado.

Se inicia la fase del malestar social.

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