El crimen organizado no descansa. Santiago Creel se dedicó a realizar el discreto encanto e impoluto de tender la red de casino para lavar el dinero. Con la concesión de permisos para operar casinos de juego se cierra el círculo de la red de delincuencia organizada que: trafica con estupefacientes, secuestra, controla las redes inmobiliarias y finalmente lava el dinero mal habido.
Desde los tiempos del presidente Luis Echeverría Álvarez hasta el periodo de Ernesto Zedillo se entregaron 129 permisos para operar casinos, pero durante el sexenio de Vicente Fox entre los años 2000 y 2006 se otorgaron 340 permisos para casinos.
En el sexenio de Enrique Peña Nieto 132 permisos se expidieron y en el de Felipe Calderón 154.
Como puede observarse la sociedad política de los prianistas trabajó bien y rápido para sus cómplices, los poderes fácticos. Sobre todo los panistas trabajaron con gran celeridad para dotar de legalidad los espacios de rifas y juegos; trabajar en espacios lucrativos y de gran velocidad para obtener dinero fácil fue su prioridad.
El otorgamiento de licencias para la operación de casinos tiene serios inconvenientes como los siguientes: a) los casinos son espacios propicios para la distribución para el tráfico de drogas al menudeo; b) propician espacios para negocios ilícitos y; c) los beneficiarios son los concesionarios de alta gama.
Entonces uno puede entender que el haber ido ocupando los espacios de los negocios del crimen organizado condujo paralelamente la instalación de la sociedad política en posiciones de poder, para, desde los espacios de poder del Estado (principalmente del Ejecutivo), desde allí, controlar operativamente y regular desde el Poder Judicial la protección de sus operadores políticos que serían cubiertos con el manto de la impunidad, es decir, el crimen organizado perfecto.
Televisa es una de las grandes empresas beneficiarias con mayor cantidad de concesiones. Y no es novedad que ante el pésimo desarrollo de la calidad del futbol mexicano que, demostró su estancamiento en el último mundial, ha convertido las apuestas en su punto más importante del negocio. Las apuestas son eje central del negocio del futbol, el deporte, el desarrollo sano y espiritual y el sano entretenimiento se han convertido en algo accesorio, pues el verdadero negocio son las apuestas.
Poco a poco los televisos fueron convirtiendo las apuestas en el asunto principal e hicieron del juego la atracción “sana” de algo muy perverso.
No olvidemos como nacieron Las Vegas. Las Vegas fue el espacio alternativo creado por la mafia gringa y la sociedad política gabacha a raíz de la pérdida del control de Cuba. Cuando la revolución cubana, en 1959, cerró los casinos en La Habana, el tráfico de armas, drogas y control de la prostitución, en pocas palabras, el gran burdel en que había La Habana, los criminales encontraron en Las Vegas un espacio alternativo para sus negocios, que se agregaron a sus espacios tradicionales como Nueva Orleans y Atlanta. La película Bugsy retrata con todo su crudeza la promoción perversa de un capitalismo decadente que cada día en forma abierta y descarada asume sus espacios de poder sin esconderse de nadie.
El Cártel de los Casinos, liderado por Santiago Creel, es una vertiente más del consorcio del crimen organizado en México y de cómo los prianistas, y particularmente los panistas, han venido utilizando el Estado mexicano para construir sus jugosos negocios que fortalecen a la delincuencia organizada que cada día, sin ninguna vergüenza, el Poder Judicial protege abiertamente.
Santiago Creel el capo del Cártel de los Casinos, un envenenador de los jóvenes, se asume como un demócrata y político que quiere gobernar México. No es extraño, pues el Prian solo puede ofrecer este tipo de cuadros, con estos perfiles criminales, para disputar los puestos públicos.
El PAN y el PRI debieron de haber sido disueltos de acuerdo con la Ley General de Partidos Políticos; sin embargo, al no haberlo hecho es la sociedad quien los está poniendo fuera de la competencia electoral legal.
El Prian, está mucho muy claro, es un consorcio de: narcotraficantes, especuladores inmobiliarios y capos de casinos.
El Prian es la mafia de los negocios ilícitos más rentables en México, ese es su proyecto de nación.