Connect with us

CULTURA

Roxana Kreimer analiza “¿cuánto menos cobran los feos?” y los “privilegios” de la belleza

Published

on

Compartir:

Avanzada (22/03/2026).- La filósofa y divulgadora argentina Roxana Kreimer puso sobre la mesa un tema incómodo pero cada vez más discutido: el llamado “privilegio por la belleza”. En su más reciente podcast titulado “¿Cuánto menos cobran los feos? Beauty privilege: ¿las personas atractivas juegan con ventaja?”, analiza cómo la apariencia física puede influir en decisiones clave de la vida cotidiana, desde conseguir empleo hasta recibir una sentencia judicial.

Kreimer, licenciada en Filosofía y doctora en Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires, plantea un ejercicio inicial que resume el problema: dos personas con el mismo currículum, habilidades y experiencia compiten por un puesto, pero una es percibida como más atractiva. ¿Quién tiene más probabilidades de ser contratado? La evidencia, afirma, apunta a que la apariencia sí marca diferencias.

Ventajas que se traducen en dinero

Uno de los puntos centrales del análisis es el impacto económico de la apariencia. Kreimer retoma investigaciones del economista Daniel Hamermesh, quien documentó la existencia de una “prima salarial por atractivo”. Según estos estudios, las personas consideradas más atractivas ganan en promedio alrededor de un 5% más que quienes tienen un atractivo promedio.

Sin embargo, lo más relevante —subraya— es la penalización hacia quienes son percibidos como menos atractivos: pueden ganar entre 9% y 13% menos. Es decir, el castigo por no cumplir con estándares estéticos puede ser mayor que la recompensa por cumplirlos.

No solo es un tema laboral

El fenómeno no se limita al mercado de trabajo. Kreimer expone que en el sistema judicial también existen sesgos relacionados con la apariencia. Diversos estudios en psicología social han encontrado que personas consideradas más atractivas tienden a recibir sentencias menos severas en comparación con otras con características físicas menos valoradas, aun cuando enfrentan delitos similares.

En algunos casos, las diferencias son significativas: multas más altas y condenas más largas recaen con mayor frecuencia en quienes no encajan en los estándares de belleza. No obstante, el efecto puede invertirse cuando el atractivo es utilizado para cometer el delito, como en ciertos fraudes.

Desde la escuela hasta la política

La influencia de la apariencia también se detecta en el ámbito educativo. Experimentos han mostrado que docentes tienden a calificar mejor trabajos idénticos cuando estos se asocian con estudiantes percibidos como atractivos. Esto, advierte Kreimer, puede generar diferencias acumulativas a lo largo del tiempo: más atención, mejores expectativas y mayores oportunidades.

El patrón se repite en otros espacios, como la política o las relaciones personales. En contextos donde hay poca información disponible, los candidatos considerados más atractivos suelen obtener mejores resultados. Lo mismo ocurre en interacciones sociales iniciales, donde el físico influye en la percepción de confianza, inteligencia o competencia.

El papel de la mente: el “efecto halo”

Para explicar estos fenómenos, Kreimer recurre a conceptos clásicos de la psicología. Uno de ellos es el “efecto halo”, identificado por el psicólogo Edward Thorndike, que describe cómo una impresión positiva general —como la apariencia física— puede influir en la evaluación de otras cualidades.

Investigaciones posteriores, como las de Ellen Berscheid y Elaine Hatfield, demostraron que las personas tienden a atribuir rasgos positivos —inteligencia, honestidad o capacidad— a quienes consideran atractivos, incluso sin evidencia que lo respalde.

Este mecanismo opera de forma automática, como un atajo mental. En fracciones de segundo, el cerebro construye juicios a partir de señales visibles como el rostro, lo que puede derivar en decisiones aparentemente racionales pero sesgadas.

¿Capital estético o privilegio?

La autora también retoma el concepto de “capital erótico” de la socióloga Catherine Hakim, que entiende la belleza como un recurso social capaz de generar beneficios económicos y simbólicos.

En este sentido, distingue entre el “capital estético” —la apariencia y habilidades asociadas— y el “privilegio”, que surge cuando ese capital produce ventajas sistemáticas en distintos ámbitos. Así, la belleza puede convertirse en un activo que abre puertas, genera redes de contacto y facilita oportunidades.

Sin embargo, Kreimer advierte que no se trata de una ventaja absoluta ni uniforme. El atractivo también puede implicar costos, especialmente para las mujeres, como la cosificación o la sospecha de incompetencia en ciertos entornos profesionales.

Un fenómeno con matices

Lejos de simplificaciones, la filósofa sostiene que el privilegio por la belleza no equivale a otras formas de desigualdad estructural como la clase social o el género, pero tampoco es irrelevante. Se trata de un fenómeno real, medible y extendido, que opera a través de sesgos cognitivos compartidos y puede generar efectos acumulativos.

Además, en el contexto actual, las redes sociales han intensificado este fenómeno, al convertir la imagen en un factor central de visibilidad, influencia e incluso ingresos económicos.

Un debate ético abierto

Finalmente, Kreimer plantea que el problema no es solo descriptivo, sino también ético. Si la apariencia —en gran medida determinada por factores que no se eligen— influye en oportunidades básicas como el empleo o la justicia, surgen preguntas sobre la imparcialidad de las instituciones.

Desde distintas corrientes filosóficas, la discriminación por apariencia es cuestionada: ya sea por tratar a las personas como medios y no como fines, por reducir el bienestar colectivo o por fomentar valores superficiales.

La conclusión, señala, no es eliminar la importancia de la apariencia —algo probablemente imposible—, sino reconocer su influencia y debatir hasta qué punto debería permitirse que determine decisiones relevantes.

En palabras de la autora, se trata de aceptar una realidad incómoda: nadie elige su rostro, pero la sociedad sí reacciona ante él. Comprender ese proceso es el primer paso para decidir cuánto debería importar.

Compartir:

UNIVERSIDAD DE COLIMA

Más leidas

Copyright © www.diarioavanzada.com.mx

Discover more from Diario Avanzada

Subscribe now to keep reading and get access to the full archive.

Continue reading