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¿El narco en las escuelas? O ¿Quién manda en Colima? (II)

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Columna

El puercoespín 

Carteles de los cárteles del Mezcalito y Jalisco Nueva Generación han aparecido uno tras otro en las vallas y bardas de las escuelas públicas en una intermitente, pero constante,  comunicación epistolar entre criminales y criminales con el gobierno del estado. Unas veces denunciando las posturas facciosas del gobierno de Indira, otras recriminándole su apoyo hacia el CJNG o por solapar a miembros del gobierno aliados con el crimen organizado y, otras tantas, exponiendo los actos “impropios”, como no honrar la palabra, del personaje contruído con palabras eclécticas, pero todos reconocemos a las personas que le dan vida real a ese Frankenstein, me refiero al multimencionado Rogelio Vizcaíno.

Las cartulinas a manera de carteles denuncian la presencia invasora de un cártel o ratifican su dominio sobre el territorio de Colima, otras veces, se deslindan de ciertos actos criminales o asesinatos y denuncian a los verdaderos perpetradores según los firmantes.

Otras tantas mandan mensajes para comunicar amenazas de muerte y  otras veces para comunicar ultimátums.

Las epístolas son soberbias, algunas veces, groseras y vulgares la mayoría de las veces, indulgentes algunas más, pero en todos los casos emocionales y con faltas de ortografía por palabra. Son alérgicas a toda norma gramatical. El crimen no precisa de buena ortografía, la muerte y la violencia no atienden ninguna regla de la sociedad mucho menos se van a detener a respetar las reglas ortográficas. Para hacer daño no es preciso de usar reglas, ellos simplemente odian, matan y punto. 

Luego aparecieron partes del cuerpo y cuerpos completos frente a los centros escolares para después obligar a la escuela presidente Adolfo López Mateos cerrar un par de días por las amenazas del crimen organizado.

Finalmente la escalada va en serio, pues aparecieron cartulinas, epístolas de la muerte, amenazando al director de una escuela secundaria. 

Los carteles en las bardas y vallas de las escuelas no eran coincidencias gratuitas, la idea era finalmente amenazar a ciertos maestros que allí laboran. Esto definitivamente rebasa todo lo imaginado, las palabras asombro y límites ya no tienen sentido, quedaron vacías de significado. El narco está amenazando las escuelas. Se está metiendo con los niños.

Nos fuimos acostumbrando a los muertos tirados en las aceras poco a poco y, ante la incapacidad de las autoridades, a ir conviviendo con el crimen organizado. El crimen organizado se ha ido integrando a la economía formal para impulsar su comercio ilegal. El narco menudeo se fue indexando a las actividades de los mototaxistas, de los taxistas de todas las gamas de servicio, que se ven obligados a la distribución y a tolerar a los narcotraficantes como entes financieros.

 La mayoría de las maquinitas instaladas de las tiendas de abarrotes resulta que son controladas –forzadamente– por el narcotráfico. La solicitud de cuota de piso es ya una constante. Lo cual significa que la economía narca no es una economía narca a secas, sino una economía narca indexada a la economía formal e informal lícita.

En el fondo la indexación de la economía narca es una narcoeconomía que está dominando a toda la economía, no es una parte, es parte de. 

La amenazas públicas a un director de una escuela secundaria ha encendiendo las alarmas de toda la sociedad. No es posible que maestros estén involucrándose en las tareas del narcomenudeo. 

¿Qué tan grande puede ser este problema en las escuelas de educación básica en las escuelas públicas y privadas?, ¿existirá algún dato duro que nos informe de las dimensiones de este fenómeno?

¿La autoridad educativa conocerá de este problema?

¿Tendrán información de las dimensiones del problema?

¿Tienen algún plan para enfrentar el asunto?

Hasta hoy los narco mensajes en cartulinas pegadas en las vallas y bardas perimetrales de las escuelas han resultado verídicas. No tendría por qué ser la excepción esta información donde se habla de que van por un director de una secundaria.

El narco no tiene ni escrúpulos ni principios ni nada, es la brutalidad y maldad personificadas, el problema es ¿Quién tiene el control en Colima? ¿Quién manda en Colima?

Día a día vamos descubriendo que el gobierno del estado no tiene control de espacios públicos. Las escuelas son espacios que no deben tocarse, y si hay maestros metidos en el narcomenudeo es grave, porque los criminales están allanando espacios de los niños que deben ser intocables.

En tiempos difíciles tenemos un secretario de Educación muy obediente, pero poco eficiente y una directora de la Coordinación de los Servicios Educativos que no sabe nada de educación solo de su parentesco con la gobernadora, es decir, tenemos los funcionarios menos idóneos en los tiempos más apremiantes. 

Así definitivamente no se puede gobernar. 

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