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COLIMA

Incapaz de dimensionar los hechos

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Columna

El puercoespín  

Martha “R” no era cualquier funcionaria, era una funcionaria de primer nivel y fue asesinada a plena luz del día, y a las afueras de su domicilio, por motivos inherentes a sus funciones públicas.

A un año dos meses y quince días de tomar el poder Indira y los inútiles integrantes de su gabinete,  está muy claro que carecían de un diagnóstico; que no tienen agenda; que las finanzas seguirán mal y tenderán a peor y la seguridad está en sus niveles más críticos, por decir lo menos.

El día 11, Martha “R”, fue asesinada afuera de domicilio a la 9:20 horas, mientras la gobernadora sesionaba en la Mesa del Fracaso. La titular de la  Unidad Especializada en Combate al Secuestro de la Fiscalía General del Estado de Colima murió por pertenecer a la FGE.

Hubo más asesinatos, como de costumbre, ese día. Y también como es costumbre la gobernadora anda repartiendo tarjetas del Bienestar como si no hubiera bastantes empleados, y bien pagados, para que lo hagan; sin embargo, se trataba de hacer campaña, de consumir la agenda del día.

Es cierto, ya han sido asesinados miembros de las policías municipales, estatales, judiciales y agentes del Ministerio Público, pero en este caso se trató de la titular de la unidad antisecuestros, no era cualquier funcionaria, sino una funcionaria de primer nivel.

No se trata de valorar a los muertos en los terrenos humanos, porque humanamente todos son  iguales, independiente de lo humano, este asesinato debe ponderarse a partir de su pertenencia al alto nivel de la jerarquía  de la estructura orgánica de las fuerzas de seguridad del Estado.

El miércoles 11 de enero asesinaron a una funcionaria de primer nivel.

No se trata de juzgar a su persona, por el momento, como algunos lo hicieron: unos la ponderaron muy bien, otros tantos la valoraron mal, pero al juzgarla a partir de su trabajo, eso en este momento, no es el punto. El asunto es que se trata de una funcionaria de primer nivel de la estructura del gobierno estatal.

La gobernadora padece agnosia política

Existe una enfermedad llamada agnosia. Una persona con agnosia visual puede ver con normalidad, ya que el funcionamiento de su sistema visual es correcto, pero es incapaz de interpretar o reconocer lo que está viendo. Tampoco presenta déficit alguno en sus capacidades mentales generales.

Así la gobernadora Indi, padece agnosia política, pues es incapaz de valorar y ponderar correctamente los hechos. Pues le matan a una funcionaria de primer nivel de gobierno y su reacción inmediata fue la más básica, darle el pésame a la familia y el espacio común de exigirle al fiscal el inmediato esclarecimiento del asesinato, –cosa que todos sabemos que no va a ocurrir– pero es lo mínimo que cualquier persona hace en forma inmediata; sin embargo, no hubo un pronunciamiento especial por parte del gobierno, pues se trata de una funcionaria de primer nivel y el estado de las cosas deben informarse a la sociedad para que la confianza no se vea disminuida –si es que todavía se le tiene confianza–, pues el silencio del gobierno hace suponer que la gobernadora padece agnosia, pues viéndolo todo parece que no ve nada ni tiene dimensiones exactas de lo que está pasando en el estado que dice y pretende gobernar.

El silencio del Congreso del Estado es normal, pues su sometimiento al Poder Ejecutivo es tan altamente vergonzante como las enormes dimensiones de sus salarios. Su desvergüenza es directamente proporcional a sus altos salarios.

El Poder Judicial también guardó silencio, eso también es normal en un estado ya disfuncional.

La agnosia de la gobernadora es discapacitante. Su incapacidad de ponderar y darle el tamaño correcto a lo ocurrido uno entiende que la situación es muy grave en cuanto a seguridad. Muy grave estamos en seguridad y en el estado de las cosas en los cuerpos responsables de la seguridad del Estado.

Mensajes macabros

La seguridad está por los suelos. Una funcionara de primer nivel fue asesinado y la gobernadora no fija su posicionamiento, pues es incapaz de ponderar lo ocurrido.

Las dimensiones del asesinato de la funcionaria pública es tan grande que fue nota nacional, Aristegui Noticias y El País –por citar dos medios uno nacional y otra internacional– dieron cuenta del asesinato de la funcionaria; sin embargo, la incapacitada gobernadora no fijó postura ni dio una explicación a la sociedad del estado de las cosas, todo lo contrario, ella continuó con su campaña política de repartir tarjetas del Bienestar, como si nada hubiera pasado.

El domingo en Coquimatlán aparecieron los restos humanos de una cabeza y un torso embolsados como mensajes macabros de la cruenta guerra que estamos viviendo en el estado de Colima y que una agnósica gobernadora es incapaz de ver, dimensionar en su pleno sentido y valorar y dar una respuesta política, cuando menos, para que los ciudadanos veamos que al menos existe un gobierno físicamente, aunque su ausencia es patente, valga la paradoja. 

Indira y sus muchachas y muchachos están incapacitados para gobernar y de ello cada día nos ofrecen, conductas, actos, pruebas y testimonios.

Somos el estado con el peor desempeño en la economía y tenemos una seguridad pública que tiene a Colima sumida en una guerra civil, a veces soterrada, a veces a la luz del día, y lo único que hace el gobierno es dejar hacer, dejar pasar. 

Indira está incapacitada para gobernar porque es incapaz de dimensionar los hechos. A todos nos consta en Colima.

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