Columna
El puercoespín
Los anaqueles de la farmacia del sindicato de la sección 39 del Snte están vacíos, antes llenos de medicinas de patente, ahora vacíos, pero llenos de nostalgia y son el vivo testimonio de lo que ya no existe, de lo que se fue. Los anaqueles vacíos son el testimonio del alma de los maestros de la 39, que vacía quedó para ser ruinas de lo que una vez fue abundancia y esplendor. El PRI perdió y fue “echado” del poder y los ex dirigentes sindicales emigraron a otros partidos y solo dejaron los anaqueles vacíos como reliquias tangibles de lo que un día fue y no será más.
La sección 39 del Snte se debate entre negociar un nuevo pacto inmoral e inconfesable con el actual gobierno, tal y como lo hizo en el pasado con PRI o luchar por los derechos de los trabajadores de la educación para que les den lo que a estricto derecho corresponde.
El régimen especial que construyeron con el PRI era tan cierto como el dinero que llegaba a sus bolsillos y los medicamentos a sus hogares y tan injusto como las carencias que se podían observar en los demás trabajadores sindicalizados. Eran los favoritos del régimen priista.
La sección 39 cerraba los ojos e ignoraba a los demás, al fin y al cabo, ellos estaban consentidos por los gobiernos en turno y poco importaban los demás.
Se acabaron las vacas gordas y llegaron las vacas flacas.
Los dirigentes de la sección 39 del Snte cuentan con un asiento en el Consejo Directivo del Ipecol; sin embargo, nunca se han quejado de los malos manejos que los gobiernos de Fernando Moreno, Silverio Cavazos, Mario Anguiano y Nacho Peralta han hecho. Han cerrado los ojos y no han hecho nada para transparentar los manejos del Ipecol. Eso los convirtió, desde entonces, en cómplices por omisión, por lo menos. Ojalá eso se quedará así nada más entre ellos, pero sucede que los malos manejos inician y termina en las cuotas y aportaciones de los trabajadores. Inician cuando les descuentan, continúan cuando no los enteran al Ipecol, prosiguen cuando se niegan a cubrir los recargos y multas que serían dineros accesorios que les pertenecen.
La normatividad del Ipecol es impecable si alguno de los patrones no entera las cuotas o las aportaciones correspondientes hay un procedimiento que no tiene pierde para que los recursos lleguen al Instituto; sin embargo, en la realidad no sucede así. Ocurre todo lo contrario.
La pregunta es ¿Quién o quiénes permitieron que los adeudos al Ipecol fueran creciendo tan rápido y en cantidades tan importantes?
La respuesta es fácil, el Gobierno del estado tiene mayoría en el Concejo Directivo y; sin embargo, nadie está siendo responsabilizado por los adeudos y el riesgo que están corriendo las pensiones es muy alto. ¿Quiénes están encubriendo a quiénes y por qué?
La palabra la tienen los sindicatos porque es a sus agremiados a quienes afectan directamente.
Qué están haciendo los demás sindicatos
El más activo es la representación de los trabajadores al servicio del gobierno del estado de Colima que ha denunciado públicamente los hechos, que ha interpuesto denuncias ante la Fiscalía General y la especializada anticorrupción, además mediáticamente ha manifestado su desacuerdo con los manejos de los dineros en el Ipecol. Mediáticamente ha sido muy efectiva su estrategia; sin embargo, en sus denuncias antes las instituciones procuradoras de justicia el caso parece que no ha podido avanzar, cosa comprensible, pues el Poder Ejecutivo del Gobierno del estado las controla y evita ser puesto en jaque y la apuesta de la gobernadora es por la impunidad.
La Federación de Trabajadores del Gobierno, Ayuntamientos y Organismos Públicos Descentralizados del Estado de Colima también ha hecho pública su inconformidad ante tal abuso, e incluso, ha hecho manifestaciones pacíficas y ha hablado de denuncias antes las instancias judiciales correspondientes.
Por su parte la Unión de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Gobierno, Ayuntamientos y Organismos Descentralizados del Estado de Colima también ha alzado su voz públicamente y también ha hablado de denuncias contra Locho Morán ante la Fiscalía General del Estado por no haber entregado las participaciones al Ipecol, cantidad que se calcula en alrededor de 40 millones de pesos.
Como puede observarse los tres sindicatos más importantes de burócratas de alguna u otra manera han actuado en defensa de sus agremiados. Quizá lo que les hace falta es realizar acciones coordinadas y concertadas para que tengan más efecto político y legal, es decir, mover la solidaridad social y presionar al Gobierno.
La asociación sindical que, parece no preocuparle hacer presión legal, es a la sección 39 del Snte, quizá porque se atienen a las gestiones nacionales y a la solidaridad de su gremio que se saben fuertes e importantes, pero, por otro lado, parece que su tendencia es continuar por la vía de no molestar al poder político –especialmente al Ejecutivo– y seguir siendo sumiso y a la espera de tiempos mejores donde logren recuperar las condiciones de régimen especial con las que contaban.
Todas estas organizaciones tiene un común denominador: formaron parte importante del engranaje corporativo del PRI; sin embargo, ante las nuevas condiciones han reaccionado en forma distinta respondiendo a las aspiraciones de sus agremiados, según sus interpretaciones de la nueva realidad política y social.
Lo único cierto hasta ahora es:
- El dinero de Nacho no llegó al Ipecol, es decir, 1300 millones de pesos.
- El Ipecol no procedió ni ha procedido en contra de nadie. Pareciera que no ha pasado nada.
- El dinero de Indi no llegó al Ipecol (210 millones de pesos).
- La ley es impecable y fija los procedimientos para recuperar el dinero y no se sabe –cuando menos públicamente– como se está procediendo.
- La incertidumbre entre los trabajadores está creciendo.
- Alguien o algunos permitieron que los dineros de Nacho e Indi no fueran enterados y no pasa nada.
Las estrategias sindicales apuntan hacia dos sentidos: uno, que propone la vía jurídica y política y el otro que pretende recuperar los pactos inmorales y secretos.
Las áreas de oportunidad
El Ipecol debe transparentarse y sanearse económicamente para que sea una garantía de las pensiones de los trabajadores, con sus pensiones no debe ni lucrarse ni especularse, mucho menos sustraerse.
Su manera de sanearse no es otra que aplicar la ley, o dicho de otra manera: “En el marco de la ley todo; fuera de la ley nada.” Pues con las pensiones no se juega.
La vía que insinúa la sección 39 de recuperar los pactos secretos e inmorales para restaurar el regímen de privilegio que tenían, no debe –ni por error– discutirse como mera posibilidad.
Los sindicatos no deben ser más apéndices de los partidos políticos, deben asumir, de ya, su verdadera función, la defensa de los derechos de sus agremiados arropando a todas las formas de pensar, pues su función es estrictamente gremial.
Sus acciones políticas deben de estar enmarcadas en su carácter plural y diverso que los integran. En pocas palabras, deben actualizarse y olvidar su pasado corporativo.
Y lo fundamental y urgente: debe procederse contra los responsables.