Columna
El puercoespín
La reciente encuesta telefónica hecha por el Instituto Nacional Electoral demuestra que: el 93 % de los ciudadanos opina que deben de reducirse los recursos al INE; el 78 % piensa que los Consejeros y Magistrados deben de ser electos por los ciudadanos; el 87 % cree que debe haber una reducción de diputados; el 68 % considera necesario ampliar el uso del voto electrónico; y el 52 % opina que es necesario sustituir al INE por el INEC (Instituto Nacional Electoral y de Consultas).
Las cifras duras son contundentes, existe un apoyo decisivo a la Reforma Electoral de Amlo por parte de los ciudadanos a pesar de la campaña de mentiras y tergiversaciones hechas por una derecha torpe y apasionada por hacer valer su opinión por encima de las mayorías.
Estas opiniones son una derrota más para los medios colectivos de comunicación que demuestran de nueva cuenta que la gente tiene opiniones diferentes a los intereses de las oligarquías y los poderes fácticos mexicanos.
La gente quiere una reforma por lo siguiente: porque se gasta demasiado en la organización de las elecciones, se da demasiado dinero a los partidos políticos, existe una cantidad excesiva de diputados, senadores y regidores que cobran un dineral, muy por encima del salario promedio de los mexicanos, existe una burocracia dorada alrededor de los institutos y tribunales dedicados a la organización y sanción de las elecciones que deben transformarse.
La idea infundada que propagandizó la derecha de la desaparición del INE tuvo eco pero no el suficiente para que eliminara el sentimiento de los ciudadanos hacia un organismo que abusa del dinero público y que despilfarra recursos y que no ha sido tan eficiente ni próvido en su ejercicio profesional.
Los dirigentes de la derecha están siendo rebasados por usar la mentira y hacer a un lado los argumentos y solo usar las emociones para impulsar sus proyectos.
La encuesta también demuestra que la opinión de la gente cuenta y que la postura de la derecha de eliminar la opinión de las mayoría es una visión muy limitada y autoritaria que los está dejando solos. Su base social de apoyo se achica. La gente, incluida la derecha de a pie, quiere ser tomada en cuenta y opinar. Sus dirigentes conservadores quieren excluir a todos de opinar, incluida su base social de apoyo.
Mis propias conclusiones
Una lectura más amplia de la encuesta telefónica muestra que el discurso de polarización de la sociedad mexicana es falso, pues en un tema tan polémico como la Reforma Electoral de Amlo la sociedad se manifiesta abiertamente por transformar un organismo que la derecha ha defendido con base en la falsa premisa que el Gobierno de México quiere desaparecer al INE. No existe tal polarización que la derecha propagandiza, pues si consideramos que un 25 % no aprueba la gestión del actual mandatario cuando se trata de transformar y avanzar en la democracia hasta un 15% de esos disidentes consideran que es posible mejorar la democracia con base en la reforma electoral propuesta por el Ejecutivo. En ese sentido la derecha, sus ideólogos, políticos profesionales de sus partidos, comentócratas y medios de comunicación se ven rebasados por sus propias bases sociales de apoyo.
La misma Iglesia mexicana es muy ideologizada cuando plantea en su posicionamiento público de apoyo a la derecha más reaccionaria cuando señala por ejemplo “ Se trata de una Institución ciudadana que ha madurado gracias a su autonomía de los poderes públicos y, en estrecha relación con la ciudadanía y la pluralidad de los partidos políticos ha permitido durante los últimos 25 años la realización de procesos electorales (generales y locales) justos, equitativos, abiertos, transparentes y confiables, de forma legal y pacífica, para la renovación de los cargos de elección popular.”
El documento termina convirtiéndose en un ultimátum al Gobierno de México y apela a la cultura guadalupana, es decir, a una guerra santa para detener la reforma, llamado al que nadie acudirá porque está desfasado. En el estricto sentido de una guerra santa.
Primero, el documento publicado por la Conferencia del Episcopado Mexicano falta a la verdad cuando habla de la autonomía del organismo de los partidos políticos, pues es México todos sabemos que desde la conformación del antiguo IFE los consejeros y magistrados han sido nombrados de conformidad con cuotas de poder de los partidos político y el PRI y el PAN, en su momento, tuvieron mano y nombraron consejeros y magistrados a modo. Que en los momentos más álgidos de las elecciones siempre respondieron a las órdenes de sus verdaderos jefes, el partido político en el poder en turno.
Segundo, los 25 años que señala siempre estuvieron marcados por conflictos y movilizaciones postelectorales producto de alegatos de fraudes electorales.
No olvidemos que las concertaceciones fueron celebres entre el PRI y el PAN cuando iniciaban su amasiato. Muchas movilizaciones postelectorales regionales fueron panistas y muchos candidatos de las regiones fueron obligados a abandonar sus reclamos por las negociaciones centrales (Querétaro, Yucatán y Colima) donde los partidos PRI y PAN siempre se pusieron de acuerdo por encima de los militantes de las regiones.
Tercero, hasta la fecha nadie ha pagado por los delitos electoral de financiamientos ilegales denominados Pemexgate (el PRI desvió del sindicato de Pemex 2000 millones de pesos), Amigos de Fox (el Tribunal Electoral multó con 496 millones de pesos al PAN imagínese el monto del delito) y Monexgate (PRI gastó más de 4 mil millones de pesos), entre otros. Y la Iglesia habla de elecciones equitativas. El Iglesia miente y se va ir al infierno.
Cuarto, esos procesos nunca nadie puede, en su sano juicio, decir que fueron justos, equitativos, legales y pacíficos. Baste recordar que las tomas de posesión de Calderón y Peña fueron marcadas por la violencia y la represión de las fuerzas de seguridad del Estado, por señalar los más recientes.
La Iglesia católica está tratando de manipular a sus feligreses que, en la actualidad, afortunadamente no le hacen mucho caso a su jerarquía clerical y sabe muy bien separar al clero de su fe.
INE tramposo
No olvidemos que, a pesar del INE, pudo ganar el actual presidente. Gracias a una votación masiva y al hartazgo de la corrupción del Prian se rompió el juego perverso del INE.
El INE, por cierto, trato de esconder las encuestas y guardar la opinión de los ciudadanos porque los ciudadanos es lo que menos les importa, ellos están por los grandes salarios, manipular las elecciones y todavía pecan al darse golpes de pecho al decirse decente.
El INE es caro y corrupto, por eso debe transformarse y reformarse para que las elecciones sean menos costosas y legales, más justas, equitativas, baratas, pacíficas y confiables.
La reforma electoral va porque existe un amplio consenso entre los ciudadanos para que eso sea posible.
Afortunadamente México no está polarizado en su base social. Los poderes fácticos están rabiosos y esta encuesta así lo demuestra, los mexicanos queremos ser tomados en cuenta y debatir el cómo deben de ser las instituciones del Estado mexicano.
Definitivamente México está muy politizado eso lo demuestra la encuesta. Y las cifras serían más altas si la encuesta hubiera sido hecha cara a cara, pues la encuesta es telefónica.
En el INE está el último baluarte de la derecha que solo sirve para una sola cosa, hacer elecciones amañadas que los medios nos presentan como equitativas, limpias y justas. Nada más alejado de la realidad.
Por último, desde el 2018 no ha habido conflictos postelectorales, lo que no significa que haya habido elecciones limpias. Pero la no existencia de conflictos postelectorales algo significa.
*Fotografía ilustrativa, tomada de la red social del presidente Andrés Manuel López Obrador.