Columna
El puercoespín
El empoderamiento de las mujeres en el ICM
El comunicado del Instituto Colimense de la Mujer es una muestra contundente de que cuando las mujeres se empoderan por la vía del compadrazgo y el favoritismo, en realidad, no existe tal empoderamiento solo existe una red de complicidades que trabajan para fortalecer el sistema patriarcal, y lo que es peor, se vuelven defensoras del poder público que abusa de las mujeres y dejan en estado de indefensión a las mujeres, es decir, dejan sin defensores a sus supuestas defendidas.
En Colima el ICM al ser un instituto que sólo justifica a un padre homófobo, misógino y machista deja de ser útil a las mujeres; y por tanto, pierde su razón de ser y existir. Se convierte en una oficina más de asuntos sin importancia.
El desplegado (comunicado) del ICM en relación a los actos homofóbicos, misóginos y machistas del padre de la gobernadora solo atina a repartir las responsabilidades entre este individuo y los dos periodistas que lo entrevistaron, mayormente en responsabilizar a los periodistas y levemente toca al padre de la gobernadora. Por otro lado, es tibio y no demanda ninguna acción punitiva para castigar los delitos en los que incurrieron los protagonistas. Es ilustrativo y preocupante que el ICM no demande acción penal contra el padre de la gobernadora por haber usado información confidencial que solo le compete el manejo a la Fiscalía General del Estado de Colima. El papá de la gobernadora violó la secrecía de un proceso y el ICM pretende no darse cuenta y evade responsabilizar al papá de la gobernadora. Y en general, no propone ninguna acción legal contra los violentos que agraviaron a mujeres y homosexuales.
Los límites de las acciones y de la indiganción del ICM es el poder político. Este instituto debe luchar contra los poderosos del medio económico y político y no lo hizo, por lo tanto, perdió su sentido y su razón de existir. Los regidores, diputados y presidentes municipales que tanto luchan contra la violencia de genero guardan silencio porque está en juego castigar a un miembro de la sociedad política a la que pertenecen. Sus acciones solo se dirigen con gran severidad y vehemencia contra los ciudadanos comunes y corrientes, contra ellos todo el peso de la ley y su indignación. Contra el poder político, como el encarnado por el padre de la gobernadora, solo se da la sumisión y el servilismo.
Gato oficioso, Tribunal de Arbitraje y Escalafón
Como gato entre los gatos se vio el magistrado presidente del Tribunal de Arbitraje y Escalafón, Vicente Reyna Pérez.
El viernes 12 la recientemente electa (10 de agosto) nueva directiva del Sindicato de Trabajadores al Servicio del Gobierno del Estado, demandaron al magistrado Vicente Reyna Pérez se le expidiera la toma de nota con forme a la ley; sin embargo, el magistrado presidente, pretendiendo ser más papista que el papa, argumentando demasiado trabajo en el Tribunal, se negó a otorgar la toma de nota con la visible intención simple y llana de retardar el proceso y hacerle la vida imposible al sindicato que tiene una franca confrontación con la parte patronal encabezada por Indira; sin embargo, el día 16, la gobernadora recibió en pleno a la recientemente electa nueva directiva del sindicato, reconociendo de facto la reeleción de Martín Flores y dejando sin “validez” política la importancia de la toma de nota y dejando en el mayor de los ridículos al magistrado presidente del TAE que pretendió quedar bien con su jefa al intentar una maniobra retardataria que, dicho sea de paso, solo contribuiría a agravar el conflicto que más que enredos precisa de diálogo.
El magistrado presidente del TAE con su acción oficiosa se sumó al contingente de paleros de la gobernadora que lejos de hacer política contribuyen a crear y engrandecer los conflictos y responden más a intereses de grupos facciosos que a posturas de funcionarios de Estado.
Tanto la titular del Instituto Colimense de la Mujer como el magistrado presidente del Tribunal de Arbitraje y Escalafón se vieron más papistas que el papa y muy paleros, demostrando que están al servicio del poder antes que cumplir con sus funciones.
Los paleros del actual gobierno –por lo que estamos viendo–, cuando son funcionarios, los observamos actuar torpemente beneficiando al gobierno, pero afortunadamente muchos de sus paleros sin hueso han guardado silencio como momias y como escribió muy bien en su muro del feis Osvaldo Mendoza refiriéndose a estos paleros oficiosos: “Me quedo con el silencio de los paleros, los achichincles al servicio de este gobierno que ya se hundió. Todos amarrados, agachados, con el buche lleno de maíz y frijol. Sin el valor de poder quejarse o exigir.”
Yo también me quedo con su silencio, porque este gobierno ya se hundió.