Columna
El puercoespín
*La gente buena asesinada aumenta // La prepotencia aldeana aparece en Colima capital // La policía estatal a punto de estallar
Espina uno.- Oscar Campillo fue asesinado. Campillo es una víctima más de la absurda violencia que estamos viviendo los colimenses. Una violencia que no para por sus fuerzas intrínsecas que la mueven, pero también por la ineptitud de los encargados del Gobierno estatal que han sido incapaces de aplicar una estrategia efectiva, es más, ni control tienen de sus instituciones obligadas a combatir al crimen organizado.
El árbitro de futbol en Colima, Oscar Campillo fue asesinado la tarde del domingo en la colonia el Tívoli en la capital de Colima y hasta este martes por la mañana, la Fiscalía General del estado no ha revelado las posibles líneas de investigación para esclarecer el crimen.
Campillo de 27 años de edad, había superado el cáncer hace apenas unos años y según sus conocidos se desempeñaba en sus funciones con responsabilidad, por lo que tenía interés en incursionar como silbante en la primera división.
“¡Qué viva el deporte y nuestra juventud¡¡Qué viva! Aunque hoy haya sido también afectada por esta maldita ola de violencia. Quedó claro que nadie está fuera de esta cancha, ni hay bancas ni tiempos fuera.
Ah, mi Colima, ojalá supieras cómo me duele cuando se muere alguien de acá este lado de abajo, de las colonias trabajadoras y vulnerables. Gente como el Óscar, que representa la lucha de la juventud del Estado de Colima.”
Escribió Osvaldo Mendoza en su muro del feisa manera de homenaje a un hombre que muere por la responsabilidad de un Gobierno estatal ausente, inepto e indolente, que, poco a poco, nos quiere acostumbrar a la muerte de gente buena, prometedora, luchona, gente de abajo de la cultura del esfuerzo.
Cuántos Oscar morirán a manos del crimen organizado desalmado y brutal, pero también por un gobierno estatal sumido en la ineptitud y la desorganización.
Espina dos.- La imagen viva de la prepotencia y el abuso más prístino. En un medio local se publicaron fotos, tomadas por ciudadanos, donde se aprecia el amontonamiento, sobre la banqueta, de cuatro vehículos blindados del Gobierno del estado sobre la avenida Felipe Sevilla del Río casi esquina con V. Carranza muy cerca del Panteón de los Gringos. La imagen es evocadora de los peores tiempos del PRI. Cuando el PRI manifestaba todo su poder y enfatizaba su prepotencia violando todo lo violable, empezando por los reglamentos municipales, hasta llegar a la Constitución. Era su forma de decir aquí estoy y yo mando. Y los ciudadanos un día nos hartamos y los corrimos…pero, ¿los corrimos?
Las imágenes son evidencias de lo que estamos padeciendo los colimenses, es decir, que a la violencia brutal, atribuible al crimen organizado, debemos soportar un Gobierno estatal aldeano y como tal prepotente y vulgar que hace sentir su presencia violando los reglamentos municipales, que allí precisamente donde empieza a proyectarse la desorganización de la sociedad.
Qué hicimos tan mal para padecer un Gobierno estatal tan aldeano y tan incivilizado.
Espina tres.- Claudia Sheinbaum le otorgó un aumento de 9 % de aumento salarial a la Policía de la CDMX, aparte les da capacitación y reconocimientos por su desempeño profesional. Podríamos decir que es la antípoda de la policía colimense que se encuentra en el abandono y a punto de colapsar institucionalmente, producto de sus conflictos administrativos internos.
Los policías colimenses le demandan al Ejecutivo local que mejore las condiciones laborales en las que trabajan y se revise la estrategia de seguridad porque no está funcionando. Además, solicitaron que el secretario de Seguridad Pública sea un mando civil y no un elemento de la Marina como actualmente sucede y pidieron que se les otorguen las herramientas necesarias para realizar su trabajo, pues la mayoría de las patrullas las están utilizando los marinos. Esto sucede en un contexto donde han muerto 500 personas y entre ellas 11 elementos policiacos.
La Secretaria de Seguridad Pública está incubando un conflicto que más temprano que tarde estallará. No se reconoce el tamaño de la gravedad, pero cuando el problema tenga consecuencias materiales y humanas será demasiado tarde.
El gobierno estatal, está claro, que ni ve ni oye ni actúa. El tiempo, ese implacable verdugo, pondrá al descubierto está crisis de todos los órdenes e instancias de Gobierno.
Cuando estalle será demasiado tarde.
*En la fotografía, el vocero de “la mesa para la construcción de la paz… Etc.”, Adrián Joya Cervera.