Columna.
El puercoespín.
Todos los partidos políticos tienen como legítimo objetivo la conquista del poder político, para con él, aplicar su ideología y su programa. Esa es su razón orgánica de ser y de existir en las sociedades actuales.
A nivel mundial existe un interés muy profundo de todos los partidos políticos, especialmente de los de derechas, que buscan a toda costa y a cualquier precio la toma del poder político. No importa el programa ni las necesidades de la gente. Las motivaciones y las necesidades de la gente son accidente que alguien, algún día, arreglará; por lo tanto, destruir la economía de un pueblo, de una nación, es lo que menos les importa. Es tanta la obsesión por el poder que contratan a los mejores asesores políticos, entiendo por los mejores, a aquellos que son los más cultos, inteligentes, conocedores, pragmáticos, y sobre todo, carentes de escrúpulos.
Los asesores que contratan son caros y despiadados en las fórmulas que proponen para ganar porque no importa el costo del triunfo así sea dividir y hacer de la animosidad social su materia de trabajo. Los asesores estarán dispuestos a analizar cómo funciona las redes sociales, en la sociedad determinada, y encontrar los resortes detonantes de los centros de intereses que mueven coyunturalmente a la sociedad en general, pero particularmente a los jóvenes o a cualquier grupo social que puede marcar la diferencia en los comicios. Lo importante es manipular el interés o los intereses que están vivos en ese momento coyuntural. Los programas son mandados al carajo.
Consecuencia de lo anterior un partido o un movimiento puede convertirse en gobierno pero el gobierno triunfador nada tendrá que ver con el partido que lo postuló porque son cosas distintas, porque van a gobernar para todos, porque tienen que aplicar políticas de Estado –argumentan, según ellos- situándose muy por encima del partido que los postuló.
Morena en Colima, con la fijación simple y vulgar de tomar el poder –muy válida por cierto-, hizo todo lo posible por ganar el poder y destruir el partido. Y siguió los siguientes pasos. Primer paso.- Postularon una candidata externa del partido porque era la mejor posicionada (nótese la profundidad y visión del argumento). Segundo paso.- Ignoraron, ofendieron e insultaron a todos los miembros del partido así hayan sido fundadores; consecuentemente, algunos renunciaron y otros tantos fueron expulsados de facto, en esta purga agarraron parejo. Tercer paso.- Ignoraron, ofendieron y descalificaron a simpatizantes de la Cuarta Transformación que se opusieron a la postulación de su bien posicionada candidata. Cuatro premisas usaron para hacerlo: los llamaron misóginos, machistas, los acusaron de ejercer violencia de género y finalmente los acusaron de hacerle el juego a la derecha conservadora. Cuarto paso.- Ganaron la elección a gobernador. Quinto paso.- Desmantelaron al partido y como sostiene Pedro Salmerón Sanguinés “Lo más grave es que el partido no existe: su institucionalidad ha sido dinamitada; sus bases ninguneadas por la dirigencia; su entusiasmo, eliminado…”
En Colima Morena técnicamente allí está, políticamente fue exterminado.
Cuando López Obrador construyó Morena lo hizo porque el PRD se había corrompido bajo la dirección del grupo denominado de los Chuchos. Morena nació para poder tener una estructura que pudiera enfrentar una elección nacional tan gigante y compleja como la mexicana. Lo logró con militantes abnegados y dispuestos a entregar todo para moralizar al país e imponer un programa social donde se diera prioridad a los pobres. Lo lograron en las elecciones de 2018 con el apoyo de los ciudadanos simpatizantes de la 4T.
En Colima tiene su visión tan enfocada en el futuro que, no se han dado cuenta de las pequeñas cosas, como por ejemplo, haber perdido al partido hoy. Alguien les explicará, más tarde, lo que pasó o lo leerán en los libros de historia.
Y la gubernatura ¿Ganaron qué? La gubernatura ¿La ganaron? ¿Qué ganaron?
Lo único cierto, hoy en Colima, es que Morena institucionalmente no existe, sus bases están ninguneadas y el ánimo vuela bajito, como los elefantes del chiste. Vendrá una burocracia a colonizar sus siglas y en sus oficinas se encargará de despachar ejecutivamente las próximas candidaturas de las venideras elecciones. Lo único cierto hoy es que el partido lo despedazaron y su programa vertido al basurero. La lucha por ideales está hecha pedazos.