EDITORIAL.
Discretamente, casi a hurtadillas, el Fiscal General del Estado, Gabriel Verduzco Rodríguez, entregó su Segundo Informe de Labores al Congreso del Estado, sin exponerse a los cuestionamientos de los legisladores, como sí ocurrió el año pasado cuando rindió su Primer Informe.
Esta ocasión, la mañana del lunes un pequeño grupo de legisladores estuvo de acuerdo en recibir el documento fuera de sesión, en un acto semiprivado en el que hubo breves intervenciones, pero en realidad el funcionario no rindió cuentas ni se sometió a preguntas o críticas que pudieran tornarse incómodas.
El informe fue recibido por el diputado Carlos César Farías Ramos, presidente de la Comisión de Gobierno Interno y Acuerdos Parlamentarios; y el vicepresidente del Congreso local, en funciones de Presidente, Guillermo Toscano Reyes.
En su intervención el diputado Guillermo Toscano celebró que en el cumplimiento a lo dispuesto en la ley se realice la entrega del Segundo Informe, además de que reconoció el trabajo que realiza la Fiscalía como órgano autónomo: “sabemos del trabajo que está realizando y de antemano tiene el respaldo del Congreso del Estado para seguir trabajando en beneficio de los colimenses”.
El diputado Carlos César Farías indicó que ese acto es con motivo de que el Fiscal da cumplimiento al artículo 82 de la Ley Orgánica de la Fiscalía General de Estado, y en él hizo entrega de su segundo informe de trabajo al frente de la Fiscalía General del Estado de Colima.
En su intervención, el Fiscal General, Gabriel Verduzco Rodríguez expresó su profundo respeto al Poder Legislativo, con el cual –dijo- se ha trabajado de la mano; así mismo manifestó su agradecimiento a su familia, al personal de la Fiscalía, a las autoridades federales, fuerzas armadas, al Poder Ejecutivo y al Poder Judicial; manifestó que inicia un nuevo año de labores en el cual se trabajará con los mismos lineamientos y el mismo compromiso de sacar adelante el trabajo de la Fiscalía General.
Sin embargo, más allá del intercambio de adulaciones no se reflexionó ni se discutió o debatió la situación actual de impunidad que enfrenta el estado de Colima en casi todos los delitos, situación que compete de manera directa a la Fiscalía General del Estado, que es la responsable de perseguir los delitos y procurar que se haga justicia.
Tampoco se habló del número creciente homicidios dolosos y feminicidios, así como el número de personas desaparecidas. En este último caso sólo habla de los casos en los que las víctimas fueron localizadas, pero el comunicado no se refiere a las personas que permanecen desaparecidas.
En realidad son múltiples los aspectos mediante los cuales el fiscal general del Estado se encuentra endeudado con los colimenses y tal vez fue por ello que rehuyó la posibilidad de que algún legislador exhibiera sus carencias y sus fallas, o bien que se descubra una eventual situación de corrupción que mantiene a Colima sumida en la violencia.
Esta vez, aunque el fiscal entregó su informe, no se cumplió con la rendición de cuentas de cara al pueblo. Lástima que el Congreso no lo sentó en el banquillo para que responda por todo aquello que causa agravio a la sociedad colimense, porque seguramente tendría cosas muy importantes que explicar, desde los móviles de grandes investigaciones como los asesinatos de Silverio Cavazos Ceballos, Jaime Vázquez Montes, Crispín Gutiérrez Moreno, Francis Anel Bueno Sánchez o los atentados contra Fernando Moreno Peña y Griselda Martínez Martínez.
También tendría que explicar el notable incremento del narcomenudeo, que prácticamente se encuentra fuera de control, y el asesinato del adolescente en la casa del exsecretario de Turismo, entre muchos otros pendientes.
Lo anterior y muchas cosas más seguramente forman parte de la explicación por la que el fiscal, con ayuda de algunos de los diputados, rehuyó enfrentar cuestionamientos.