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COLIMA

El Estado Mexicano igual a la Santa Inquisición: desterrar a las parteras

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Autor: Lily Campos.

El proyecto de norma del que no se habla

La labor de la asistencia en el trabajo de parto en México, es una práctica médica milenaria desarrollada por mujeres desde la época prehispánica. Forma parte de nuestra historia y cultura; sin embargo, hoy en día, en muchos estados de la República Mexicana, incluyendo Colima, esta práctica se encuentra relegada a la clandestinidad y abandono.

Como bien se cita en las propias páginas oficiales del Gobierno de México, desde que se masculinizó esta labor a raíz del proceso de la conquista, la partería se occidentalizó y se prohibió la praxis y conocimientos de la antigua medicina mexica, provocando que las parteras indígenas perdieran su prestigio y desplazándolas por varones, los únicos permitidos en practicar la obstetricia.

Mas adelante, durante la época de la Santa Inquisición, el destierro y cese de las parteras se radicalizó. No obstante, el repudio que podían llegar a sentir por estas mujeres, al carecer de una red de salud pública eficaz que atendiera todos los nacimientos, y ante la falta de médicos y cirujanos, el clero tuvo que ceder y autorizar su trabajo en ciertos partos y heridos de gravedad, pero dejándolas disponibles únicamente para las clases socioeconómicas más bajas.

Hoy, cientos de años después, estamos repitiendo la misma historia. Al sector Salud le irritan las parteras, pero a la vez las necesitan. ¿Qué hacer entonces? Control.

Actualmente se discute el proyecto de Norma Oficial Mexicana PROY-NOM-020-SSA-2024, para establecimientos de salud y para la práctica de la partería, en la atención integral materna y neonatal. En resumidas cuentas, es un proyecto que según dicen, busca “regular” el trabajo de la partería en el país; y al leerlo, en la letra suena bien, pero quienes nos hemos relacionado con redes y comunidades de parteras y conocemos del tema, sabemos que en la praxis no lo es. No es bueno porque no brinda piso parejo para las parteras, como con los médicos obstetras, y a continuación explico algunos detalles importantes del por qué:

Para empezar, porque no contamos con escuelas públicas de partería, en comparación con la carrera de medicina -que encontramos en públicas y privadas-. Si quieres formarte como partera profesional siempre hay que pagar y bastante lana. En Guadalajara se encuentra una escuela que mas o menos ronda su matricula en los 5 mil pesos mensuales, mientras que la de la Universidad Autónoma de Guerrero no anda tan distinto, esta en los 4 mil el semestre con 7 mil a desembolsar en el primero porque es el que más clases lleva, incluyendo “inglés”.

A eso súmale que, si no eres de ahí, tienes que viajar cada semestre a hacer prácticas clínicas a los hospitales con los que tienen convenio, pero pues hay que pagar también pasaje, hospedaje, comidas, transporte interno, material, etc.

Y ¿sabe usted apreciable lector, a quienes les interesa más ser parteras? Se va a sorprender: ¡A las mamás! ¿y sabe por qué? Porque a la mayoría de ellas sufrieron violencia obstétrica y por la metodología base que siguen en los hospitales con medicalización innecesaria, aceleración del trabajo de parto, malos tratos y falta de camas; solo por mencionar algunos. Usted sabe que es cierto: hemos visto imágenes circular a nivel nacional de mujeres pariendo en los estacionamientos de los hospitales o en las salas de espera. Sabemos que es cierto.

Bueno dicho lo anterior, el proyecto de norma obligaría a regularizar a todas aquellas parteras que también practiquen la partería tradicional, es decir, aquella que no se estudia en academia, sino que se aprendió como linaje familiar de generación en generación, o en la propia comunidad con otra partera.

Lo anterior según ellos para garantizar la calidad en la atención a la madre y el recién nacido. ¿Parece chiste no es así? ¿Por qué mejor no regularizan primero el desastre que tienen a nivel nacional en todos los hospitales y clínicas públicas del sector salud, dejando de poner a incompetentes como Zoé Robledo, o ahora a este otro inepto de Martí Batres en el ISSSTE?

Obviamente esos puestos son pagos por favores políticos y chambearle en la campaña presidencial; pero no, se van contra la partería tradicional porque estas mujeres de la zona rural que literal viven de eso, y atienden a quienes no pueden desplazarse a una clínica u hospital por falta de recursos son el principal y verdadero problema.

Pero sigo. Tal vez usted es de los ingenuos que piensa que la mayoría de las muertes fetales son por atenderse con partera en casa y no con médico en hospital, ¿cierto? Bien, le comparto los datos más recientes del INEGI (2023) en esta materia para que observe la diferencia entre la muerte fetal de parto en casa y en hospitales públicos y privados:

El chiste se cuenta solo ¿verdad? Sigan denigrando y persiguiendo a las parteras, el problema más apremiante del sector salud en México (sarcasmo).

Y hay más:

Impresionante, ¿cierto? La partera y el parto en casa son las que registran menor muerte fetal. Y luego van salir que es porque la partera no dice la verdad y no avisan a las autoridades lo ocurrido. Pues tampoco, porque también se tiene evidencia de que el esconder, hostigar y amenazar con no denunciar a las autoridades las negligencias ocurridas durante el trabajo de parto ocurre en realidad más con los médicos que con las parteras. Todos tenemos al menos una conocida que casi se muere ella o su bebé y decidió callar y no denunciar al médico ni al hospital por temor o por pensar que ella no sabía y que nadie le iba a creer. ¿A poco no? Claro que sí, lo sabemos.

PROPUESTAS:

El Estado Mexicano con toda su soberbia no puede controlar ni regular lo que no ha formado. Según ellos ponen en su propuesta de norma que además del registro “voluntario” de las parteras tradicionales, también las exhorta a que se capaciten. Jajajaja, ¡pues que digan en dónde! ¿En donde se van a capacitar? Porque no hay escuelas públicas de partería, y la enfermería obstétrica y la carrera de médico general (aunque le pongan cirujano y partero) sabemos que tienen enfoques distintos, no son los mismos que trabajan la partería, entonces esas no son opciones reales. Además, tienen el descaro de decir que te acerques a tus unidades de Salud y en el área de enseñanza preguntes por esos “cursos” …jiijij, pues en enseñanza del Hospital Civil de Manzanillo no tienen ningún curso de partería; te mandan al Hospital Materno Infantil de Colima y ahí te dicen que “no contactes parteras y mejor acudas a tu clínica de Salud más cercana si estas embarazada y te sientes mal”, pero tampoco tienen ninguna capacitación al respecto. Entonces nuevamente pregunto ¿cuál regulación o profesionalización sino hay oferta para ello? Finalmente decir, que los partos respetados o humanizados que ahora usa mucho mercenario ginecólogo fifí de Manzanillo como gancho mercadológico (y que ni cumplen como el Dr. Mateos) para captar clientes incautos, no le llega ni a los talones a lo que verdaderamente ofrece la Partería en atención humana y médica.

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