Colima, México, Avanzada (19/11/2024).- Colima encabeza la lista de estados con el mayor porcentaje de viviendas con techos de lámina de asbesto, alcanzando un 16.2 por ciento, según datos de la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de la Vivienda (Canadevi). Este material, ampliamente utilizado en la construcción por su bajo costo y resistencia, ha sido señalado mundialmente como altamente peligroso para la salud humana.
Aunque el 81 por ciento de las viviendas en la entidad tienen techos de concreto, esta cifra es inferior a la de estados como Aguascalientes con un 97% y la Ciudad de México con 95%. En contraste, en Nuevo León y Tamaulipas, el uso de asbesto es casi inexistente, con apenas 0.1 y 0.2 por ciento, respectivamente.
El asbesto, también conocido como amianto, es un material cuyas fibras microscópicas pueden desprenderse al ambiente, especialmente cuando se deteriora o es manipulado. Al ser inhaladas, estas fibras se alojan en los pulmones, provocando enfermedades graves como asbestosis, cáncer de pulmón y mesotelioma, un tipo de cáncer agresivo relacionado exclusivamente con este mineral.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), que en 1986 lo declaró como un elemento altamente cancerígeno, el asbesto representa un grave riesgo para la salud pública y el medio ambiente. Más de 50 países ya han prohibido su uso, almacenamiento y comercialización, alertando sobre sus efectos a largo plazo.
El 23 de abril de 2022, el Grupo Parlamentario del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) propuso reformar el artículo 282 de la Ley General de Salud para prohibir el uso de asbesto y sus derivados. La entonces diputada federal Rocío Corona Nakamura destacó que, de las 35 millones de viviendas en México, al menos el 17 por ciento tienen techos de este material, lo que refleja la magnitud del problema.
“El asbesto genera residuos que se convierten en un mortal contaminante para el medio ambiente y un riesgo permanente para la población”, enfatizó la legisladora. Además, desmintió argumentos de la industria sobre la falta de materiales alternativos, señalando que existen opciones sustentables, como fibras sintéticas y vegetales, que pueden sustituirlo.
Además de los riesgos asociados al asbesto, Colima enfrenta un rezago habitacional del 24 por ciento. Muchas viviendas están construidas con materiales precarios, carecen de servicios básicos o presentan problemas de hacinamiento, lo que agrava las condiciones de vida de sus habitantes.