Columna
El Puercoespín
Normalmente las elecciones, en su edición de 2024, arrancarán el uno de marzo con el inicio de las campañas presidenciales, pero en Colima, y tal vez en todo el país, la presiones y asesinatos de precandidatos está en marcha, quizá no del todo ajeno a otras elecciones, pero actualmente el tema se impone porque son los partidos políticos los directamente interesados en acompañar y promover al crimen organizado, aunque suene exagerado, que no lo es.
El viernes a las 8:30 de la mañana fue asesinado Alfredo Chávez González, secretario del Ayuntamiento de Villa de Álvarez, Colima, un funcionario de primer nivel de uno de los municipios más importantes del estado por su demografía y su importancia económica.
El crimen político, que no de un político, lo anteceden los crímenes políticos de Roberto Chapula y Sergio Hueso.
El 26 de julio de 2019 Griselda Martínez sufrió un atentado del cual salió viva, afortunadamente. El 2 de mayo de 2022 Roberto Chapula de la Mora fue asesinado. El 6 de enero de 2024 Sergio Hueso fue asesinado. En estos tres casos el fiscal del estado, el ahijado de la gobernadora, no ha hecho nada. No hay detenidos, no hay móvil que investigar, mucho menos autores intelectuales. El Bryant, al contrario, ha buscado encarcelar a la presidenta municipal de Manzanillo, por instrucciones de Indira Vizcaíno, para hacerla a un lado de la competencia política a la mala.
En el caso de Alfredo Chávez González el Bryant no hará nada. Su conducta es perfectamente predecible.
El partido Morena no dijo nada, su silencio parce ser más elocuente. La candidata a la presidencia de Colima capital sigue inaugurando restaurantes y hablando de La Piedra Lisa, para ella no pasó nada; la amante de los perros y aspirante a la alcaldía de Manzanillo está hablando de las legumbres y su día mundial y de la pizza, para ella, tampoco pasó nada relevante; el aspirante a la presidencia de la Villa no abrió la boca. Sus silencios y frivolidades nos indican que la muerte de un ser humano no es importante. Su líder, Indira Vizcaíno, ni siquiera hizo acto de presencia en el homenaje de cuerpo presente que se le rindió en la presidencia municipal, contrastando con la ceremonia fúnebre, a la que sí asistió, cuando se despidió al diputado Roberto Chapula.
El partido Morena al no decir nada asumió, con su silencio, que es Morena el principal beneficiario de la muerte de Alfredo Chávez.
La muerte de Chávez González, las anteriores de Roberto Chapula de la Mora, Sergio Hueso y el atentado contra Griselda Martínez, sin olvidar los hostigamientos más recientes, con el fin de obstaculizar la candidatura de Margarita Moreno, parece ser que hay un interés marcado y explícito por señalar que la zona urbana norte y el puerto de Manzanillo son zonas exclusivas del crimen organizado. Y la gobernadora, con sus actitudes, enfatiza que Colima es tierra de nadie.
Movimiento Ciudadano no dijo nada trascendente, se quedó al margen, como si no existiera.
El Verde y el PT tampoco dijeron nada.
Una verdadera lástima porque, con su silencio parece ser, que su apuesta es la de dejar el camino abierto para que actúe plenamente el crimen organizado.
Por su parte el PRI, los agraviados, en un ambiente de dolor, tras condenar el asesinato del secretario del ayuntamiento de Villa de Álvarez, Alfredo Chávez González, el líder del PRI, Alejandro Moreno, demandó que se le haga justicia y anunció la suspensión de su gira de trabajo que había iniciado en Colima, ante el clima de violencia que se vive, argumentó.
El dirigente nacional del PRI, como ya es normal entre los políticos, eventos tan infortunados, como el asesinato de una persona, politizó el asunto en lo que parece haberse convertido en una regla. Todos los asuntos, así sean tragedias humanas, se politizan.
Alito Moreno dijo que el PRI exige paz y tranquilidad para las familias de esta entidad y de todo México. El repudio del líder nacional del PRI es similar al que se está ganando la mandataria, a quien se le cae el estado.
Las declaraciones de Alito Moreno son correctas, el problema es que pasa por alto que su candidata a la presidencia en días pasados hizo circular fotos con Francisco García Cabeza de Vaca y Felipe Calderón Hinojosa, dos miembros conspicuos del crimen organizado.
El mensaje del PRI, del PAN y PRD, todo el Frente y Corazón por México lanza el mensaje inequívoco de que los narcotraficantes si están de su lado deben apoyarlos; sin embargo, si están militando u operando en otras fuerzas políticas están mal y hacen daño a México.
Critican la violencia del crimen organizado que los agravia, por un lado, y apoyan al crimen organizado que los financia, la verdad es una verdadera tragedia, pero a la vez una expresión concreta y grotesca de la decadencia de los partidos políticos.
La verdad es que el PRI dejó pasar en Colima la oportunidad de lanzar una ofensiva de toda la sociedad política contra el crimen organizado, sea aliado o enemigo de su causa, porque el verdadero fondo es que el crimen organizado no debe tener lugar en la lucha política. Darle cabida es apostarle a la descomposición del gobierno y propiciar el Estado fallido.
Todos los partidos deben, unificadamente, pronunciarse contra el crimen organizado y deslindarse del mismo. El no deslinde del crimen organizado, de facto, los ubica dentro de la cancha de los perversos criminales. Los sindicatos y las organizaciones de la sociedad civil deben hacer lo propio.
Ni Colima ni México debemos dejar que en la disputa política de la nación esté involucrado el narco. En la política debe de sacarse a los personeros del crimen organizado.
Hace apenas una semana Claudia Sheinbaum estuvo en Colima y ya se sabía que la gobernadora le arrima gente cercana al crimen organizado, según las declaraciones de Griselda Martínez, y ella, no fue capaz de pronunciar una sola palabra que la deslindara del crimen organizado, desaprovechó la oportunidad de oro para hacerlo.
Los dirigentes y los candidatos deben blindar la elección del crimen organizado, todavía estamos a tiempo de rescatarla.
La gente se pregunta qué sigue, quién sigue, cuándo será y cómo, porque tiene la percepción y la convicción de que la elección ya está intervenida por miembros del crimen organizado.
No tenemos la amenaza de intervención del crimen organizado, estamos viviendo una elección del narco, ese es el sentimiento que priva entre los colimenses. El gobierno estatal no ofrece confianza, no da muestras de nada, es más, ni habla, evade, se fuga. Su inacción lo condena y lo ubica de parte del bando de los criminales
El crimen organizado decidió intervenir en las elecciones y lo está haciendo porque tienen la certeza plena que Indira Vizcaíno convirtió a Colima en tierra de nadie.
No hay narcos buenos ni narcos malos, solo crimen organizado, eso debemos tenerlo claro.