Columna
El puercoespín
La desgobernadora al firmar el desplegado que reclama correcta y legítimamente la democratización del Poder Judicial resulta ser un candil de la calle y oscuridad de su casa; la hipocresía en su pleno esplendor y; francamente, deshonestidad política, por un lado, pues demanda democracia a nivel nacional, pero en Colima lucha con todas sus fuerzas para negar la democracia a los colimenses. La desgobernadora, invadida por todos sus miedos y mediocridades, que la mueven a contener la revocación de mandato para que éste no se haga realidad en su mandato porque ella sabe perfectamente que estaría dotando al pueblo de un instrumento democrático para participar activamente en la política.
Ella reclama democracia a nivel nacional al demandar la democratización del Poder Judicial y lucha contra los colimenses para que su gobierno no sea examinado y calificado por los colimenses. Su negativa para impedir la revocación de mandato en el estado de Colima la descalifica para demandar democracia cuando ella, teniendo en sus manos las decisiones, lucha con todas sus fuerzas para evitar el desarrollo democrático de Colima. Su contradicción en monumental.
El desplegado firmado, por la desgobernadora y sus pares, plantea lo siguiente:
“El Plan B de la reforma electoral, presentada por el presidente y respaldada por la mayoría en el Legislativo, constituía la oportunidad de fortalecer la democracia de forma austera y eficiente, además de impulsar un INE realmente imparcial que no respondiera a la simulación y a intereses particulares.
Las y los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que anularon el Plan B decidieron seguir privilegiando los intereses del viejo régimen en lugar de respetar la voz del pueblo, representado en las cámaras.
Por ello, respaldamos la propuesta de reforma constitucional del presidente, al Poder Judicial para establecer que las y los ministros sean elegidos por el pueblo mediante voto popular como era en la época juaristas, para garantizar que la Corte sea una verdadera representación del pueblo.”
En el texto anterior se expresa esencialmente lo que demandan los 21 gobernadores y la jefa del gobierno de la CDMX –morenistas ellos- contra las actitudes golpistas, hegemónicas y autoritarias de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que, al circunscribir el debate entre las cúpulas de los poderes, convierte a la política en una lucha palaciega de élites.
Sobre todo es una lucha por evitar el uso faccioso de parte de los poderes facticos para conservar sus privilegios y eliminar la participación popular.
Con base en los anteriores argumentos es correcta la demandas de los gobernadores morenistas por democratizar los poderes públicos para que estos estén al servicio de las mayorías, que no de las elites.
Sin embargo, muchos de los firmantes del desplegado son candiles de la calle y oscuridad de su casa.
Es el caso de la gobernadora de Colima que firma un desplegado que pretende la democratización de la sociedad, al democratizarse los poderes públicos, pero en su estado, donde ella tiene las riendas del poder, pelea contra los mecanismos de democracia participativa y duramente lucha en contra de su legislación y aplicación en los actuales tiempos de su gobierno.
La desgobernadora, como buena conservadora hipócrita, firma desplegados que correctamente impulsan la democratización de la sociedad, pero contiene los mecanismos democráticos en su ámbito de competencia, como es el caso de la revocación de mandato.
Están muy bien los gobernadores demandando la democratización del Poder Judicial y su sometimiento de la prueba de las urnas, pues estaría introducción la participación de los ciudadanos en un poder conformado –hasta nuestros días- con esquemas de reparto de cuotas entre cuates.
Sin embargo este proyecto democratizador se queda en el ámbito federal, pues los gobernadores de Morena se contienen cuando se tienen que legislar instrumentos participativos de los ciudadanos en sus localidades, o sea, en el ámbito de su competencia y donde ellos estarán siendo evaluados por los ciudadanos.
Morena y todos los que se digan democráticos deben luchar por hacer que las reformas de participación ciudadana sean de carácter nacional y no solo instituciones del ámbito federal, es decir, que se aprueben instrumentos locales y federales de democracia participativa y de transformación de las instituciones como el Poder Judicial.
Democratización nacional y no solo federal. Democratización de toda la nación y no solo en el ámbito federal sino en todo el territorio y en todos los ámbitos de competencia del Estado nación.
La gobernadora fiel a sus limitantes, y en pocas palabras, pide a nivel nacional lo que no está dispuesta a dar a nivel local.
Democraticemos el país a nivel nacional desde el centro hasta todas las localidades y allí los gobernadores deben de dejar de ser candiles de la calle y oscuridad de su casa.
La desgobernadora al firmar el desplegado lo hace políticamente acertada, pero también la proyecta como la incongruente e inconsecuente que es. México solo cambiará cuando sus políticos sean congruentes y consecuentes con lo que dicen y con lo que hacen en todos los ámbitos de competencia, no solo en los que les conviene, puesto de hacerlo solo en los de su conveniencia los convierte en limitados demócratas.
Los gobernadores están para hacer su tarea en las localidades, pues es allí donde deben responder a sus electores.