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Coahuila: pacto de la sociedad política o elección libre

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Columna

El puercoespín 

La forma en que ha venido dándose el proceso electoral de Coahuila ha sido interpretado bajo dos ópticas dominantes: la que sostiene que se trata de un pacto de intercambio político entre el PRI y Morena, donde Coahuila sería dejada bajo la hegemonía del PRI (hoy Prian) y el Estado de México sería cedido a Morena y poder continuar con una transición del poder en paz; por otra parte, está la visión que observa una participación más activa y más proclive a emitir su voto mucho más allá de las prebendas y los chantajes propios de las campañas y la obscena forma de ejercer el poder, es decir, la búsqueda del sufragio efectivo. 

Quienes apoyan la primer versión que, sostiene que el proceso coahuilense está decidido por el acuerdo cupular de la sociedad política, argumenta que Morena le está abriendo el paso al Prian al poner a un pésimo candidato, como lo es el corrupto de Armando Guadiana y orillar a Ricardo Mejía Berdeja a lanzar su candidatura y así dividir el voto de la oposición y, de esa manera, permitir el avance de la candidatura de Manolo Jiménez Salinas y continúe la mafia coahuilense del PRI en el poder que, dicho sea de paso, tiene al estado sumido en un endeudamiento extremo y saqueo permanente.

Quienes vemos en el proceso electoral una participación más activa y decidida de la sociedad para hacer valer su voto en forma efectiva, es decir, una masa de ciudadanos que cree posible la utopía del sufragio efectivo.  

En Coahuila se está dando la insurrección de ciudadanos que no pide permiso a sus líderes o caudillos para votar. Esta postura pondera fuertemente la voluntad de los ciudadanos por tomar el destino en sus manos haciendo uso de los mecanismos con los que cuenta, en este caso, las elecciones libres. Un mecanismo limitado, pero desgraciadamente único, pues la sociedad política está en una lucha permanente por excluir a los ciudadanos de las decisiones que solo ve en ellos ratificadores de las decisiones de las cúpulas, de las facciones políticas, y los ve como simples comparsas que hacen eco de las decisiones tomadas por su “líderes”.

Lo cierto es que la elección de Coahuila puede dar muchas lecciones de los limites o hazañas que pueden lograr los ciudadanos más allá de las manipulaciones e intereses de los partidos políticos que diseñan sus estrategias con base prioritariamente en sus intereses.

En Nuevo León se pudo haber dado una simple elección  entre conservadores y liberales donde el Prian se enfrentaba por enésima vez con Morena, pero la decisión de Morena de postular a Clara Luz Flores Carrales eliminó esa disyuntiva elección entre inconvenientes y los ciudadanos se decidieron por una opción que no estaba en el radar de los analista políticos ni en la lógica de la política palaciega. De allí que, mucha gente en las redes, tachara a los habitantes de Nuevo León de haber votado en forma estúpida y haber optado por un tonto y colocaba a Nuevo León como un estado que la gente no sabía votar.

Sin embargo, considero que los nuevoleoneses no aceptaron la elección entre inconvenientes que plantearon el Prian y Morena y que, en el fondo, se trataba de los mismos actores que daría por resultado un gatopardismo que solo beneficiaba a las cúpulas de los partidos de la coalición  del Prian y a Morena. El pueblo de Nuevo León los mando al carajo y optó por un tercero en discordia que lo que menos importaba era su persona y sus capacidades, lo importante era decirle no a la sociedad política que en un pacto explícito o implícito solo beneficiaba a los mismos de siempre.

Tan es así que Clara Luz Flores terminó siendo nombrada como titular del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

El debate y el futuro

El domingo pasado en Coahuila fue realizado el primer debate donde el candidato del Prian Manolo Jiménez se comportó como el clásico cínico priista; Armando Guadiana se presentó como un payasito fallido que no tiene nada que ofrecer a los coahuilenses ni es, por error, un representante de la Cuarta Transformación, hizo un ridículo monumental; Evaristo Lenin Pérez se mostró como un buen debatiente y que tiene una gran claridad entre lo local y lo federal y el papel que debe jugar un gobierno estatal; y por último, un Ricardo Mejía Berdeja que tiene mucha claridad de lo que se debe hacer en el asunto de seguridad pública y exhibió las limitantes y corruptelas del priista y el morenistas.

En Coahuila se puede dar un resultado -muy similar- como sucedió en Nuevo León fuera de los esquemas que pretenden los morenistas y los prianistas.

En la elección de Coahuila existe una variable que puede ser determinante en los resultados de la elección, los gobiernos de Veracruz y Puebla ya han dado mucho de qué hablar, sobre todo de decepciones, y la mayoría de los gobernadores de Morena ya tienen entre año y medio y dos años de gobierno y sus prácticas no han sido de las mejores, en contrate con el Gobierno de México.

Mi hipótesis es que el ejercicio del poder por los mediocres gobernadores de Morena, producto de prácticas antidemocráticas en su seno, han provocado desaliento en la sociedad. Mientras Morena y el Gobierno de México le apuestan al control de los candidatos y, por ende, al control de los gobernadores la gente se siente menos representada.

La sociedad sigue firme en hacer realidad su utopía: que cada voto cuente y el sufragio sea efectivo. 

No olvidemos que Venustiano Carranza nació en Coahuila, precisamente el líder del Constitucionalismo, facción político-miliar que terminó ganando la Revolución Mexicana cuya consiga utópica era precisamente hacer realidad el sufragio efectivo.

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