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COLIMA

El gobierno no es infalible, pero tienen que trabajar

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Columna

El puercoespín 

Por Federico López Ramírez

Los gobiernos manejaban la prensa o comunicación social como si estos fueran infalibles. La infalibilidad era su doctrina, a la vez su objetivo, y la imagen que debían mantener en la mente de los gobernados.

La realidad les importaba un reverendo cacahuate, lo importante era aparentar que el gobierno nunca se equivocaba y cuando se daba una falla hacían recuento de daños inyectándole más chayote a la prensa. Finalmente, el gobierno terminaba invicto, siempre tenían la culpa otros, menos el gobierno.

La infalibilidad se convirtió en un dogma, en una doctrina. El gobierno nunca se equivocaba.

El resultado es que la realidad seguía allí implacable, dura, desastrosa, inhumana, precaria, pero sobre todo inamovible. 

La infalibilidad construyó dos grandes problemas o dos maneras de entender la realidad: una era aceptar las mentiras construida desde las oficinas de comunicación social y replicadas por todos los medios que, terminaron en los tiempos tardíos del peñato, casi sin cambiar ni una sola palabra de los boletines emitidos desde las oficinas gubernamentales; la otra manera era no hablar de la realidad, ignorarla, y con ello pretender que no existía, borrarla.

Los nuevos gobiernos elegidos por medio del membrete de Morena, como es el caso de Colima, terminaron por continuar con las malas prácticas de no informar, de no atender los reclamos de la sociedad ni de la crítica, partieron del paradigma de que si lo ignoro no existe y si no existe; luego entonces, no hay nada que informar y asunto resulto.

Ignorar la realidad ha sido su forma personalísima de gobernar. En el estado de Colima se aplica a las principales presidencias municipales (Villa de Álvarez, Colima y Tecomán) y al gobierno del estado. No informan, no atienden las demandas ni a la crítica; por consecuencia, para ellos los problemas no existen. Caso resulto.

Los desaparecidos ignorados

Los casos de Ricardo Lagunes y Antonio Valencia caen en estos supuestos. Kelsy Nahomi lleva cinco años de desaparecida y el gobierno ignora a sus familiares. Todos los anteriores casos son  ignorados, como muchos más; por ende, no son un problema para el gobierno. No existen.

El más reciente caso, el del profesor Mario Salvador Pérez Santoyo, vuelve a poner en evidencia a un gobierno que decidió volver invisibles los asuntos de la gente.  El profesor Pérez Santoyo dedicó su vida productiva al magisterio, además se formó como abogado y dedicado gran parte de su tiempo a defender a personas con escasos recursos económicos.

Mario Salvador Pérez Santoyo ha enfrentado múltiples batallas en su vida, incluyendo problemas económicos, familiares y de salud, como el cáncer. 

El secuestro de Mario Salvador Pérez Santoyo fue denunciado el mismo día 15 de marzo de 2023. La familia pagó el rescate, pero no recibió a su padre y no han recibido más llamadas. Las autoridades no han logrado encontrar a Pérez Santoyo y la falta de personal y recursos ha limitado las investigaciones.

La familia Pérez Rincón exigió a las autoridades que sigan trabajando de forma eficaz, pidiendo personal y recursos necesarios para garantizar la seguridad y la vida de las personas. También hicieron un llamado a la sociedad para que los apoyen en la búsqueda de su padre y cualquier información es importante.

La familia espera que no haya más personas sufriendo de esta forma en Colima y exige que haya justicia. En una declaración final, la familia declara su amor por su padre y su compromiso para encontrarlo: “¡No pararemos hasta encontrarlo!”.

Para el gobierno del estado la gente sigue siendo estadística y no informa y no actúa porque temen que su imagen de infalibilidad se rompa. Tal parece que no entienden que la sociedad está fuera de sus visiones de infalibilidad y de actores invictos que no existen, que esa es una visión propia de gobiernos corruptos, ajenos y distantes de la gente. 

Este último caso del profesor Mario Salvador Pérez Santoyo vuelve a poner los sentimientos de la gente de Colima a flor de piel y el gobierno no parece entender que su imagen nos tiene sin pendiente a los ciudadanos. 

Ya sabemos que no tienen espíritu, ya sabemos que no les importamos.

A la sociedad nos queda bien claro que la única posibilidad de salir adelante es solidarizándonos  entre nosotros mismos y construir las organizaciones y redes de organización necesarias para pervivir como sociedad.

El gobierno local es un desastre, pero su desastre no debe ser causa de desaliento, sino todo lo contrario, debe ser el origen de la fuerza de los ciudadanos. 

Los ciudadanos, sobre todo los ciudadanos jubilados, que aspiramos a vivir con tranquilidad nuestros días de madurez sabemos que podemos lograrlo y la clave está en nuestra fuerza. Los ciudadanos colimenses somos capaces de vernos a la cara y apoyarnos entre nosotros.

El gobierno puede irse al carajo, y allá estará bien, porque a los ciudadanos no nos sirve para nada.

Los ciudadanos podemos darnos las manos solidariamente y construir organizaciones autónomas, no tenemos otra salida.

El gobierno es falible como todo organismo, pensar en la infalibilidad es un cuento que forma parte de la corrupción. El gobierno debe ponerse a trabar y, trabajando, seguramente se equivocará, pero ese es el riesgo de hacer cosas. 

Este gobierno es infalible porque no atiende los reclamos, demandas y críticas y vuelve invisibles a sus ciudadanos y sus problemas, pero, sobre todo, es infalible porque no trabaja. 

Quien no trabaja no se equivoca, no falla, es infalible. 

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