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COLIMA

Privatizan las fiestas de La Villa

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Columna

El puercoespín 

Felipe y su cementerio

Felipe Cruz cerró su administración privatizando el cementerio de La Villa. Con la creación de Bosques del Edén, asociado con Pedro Peralta, Felipe Cruz finalizó su administración haciendo un magnifico negocio familiar socializando las perdidas y privatizando las ganancias. De allí se fue al gobierno de Indira al negociar el voto de su esposa en el Congreso. Bien vendió su voto, o mejor dicho el voto de su esposa o socia o cómplice o compinche,  por el nuevo puesto para hacer nuevos negocios en el Instituto de Suelo, Urbanización y  Vivienda del Gobierno del Estado de Colima.

No cabe duda que Felipe es un gran negociante de los recursos públicos. 

La cabalgata se privatiza

Las costumbres al ir forjando tradiciones son un proceso colectivo moldeados por el tiempo y las formas en que las costumbres se van adaptando a las nuevas generaciones.

Las fiestas de La Villa; sin embargo, este año se reanudan, después de estar suspendidas por la pandemia, con una novedad: se privatizan.

Gran sorpresa causó entre los vecinos de la ciudad de Villa de álvarez la colocación de palcos a todo lo largo de los camellones de las avenidas J. Merced Cabrera y Manuel álvarez. Parecía que se trataba de la instalación, generosa e innovadora, del Ayuntamiento con el fin de que los ciudadanos de la zona conurbada de las ciudades de Colima y Villa de Álvarez pudieran observar y disfrutar más cómodamente las famosas e internacionalmente conocidas cabalgatas de las fiestas charro taurinas de La Villa, nada más alejado de la realidad.

Gran sorpresa se llevaron los vecinos al conocer que no se trataba de tal acto generoso, sino todo lo contrario. La presidenta municipal Tey Gutiérrez había concesionado los camellones a particulares para que éstos a su vez obtuvieran utilidades con la instalación de palcos a lo largo de la trayectoria de la centenaria tradición de las cabalgatas. 

Los negocios recaudatorios han sido, en los últimos tiempos, el signo de los, por cierto, malos gobiernos municipales que lejos están de preocuparse y de hacer del bienestar de los ciudadanos su prioridad.

En La Villa los ciudadanos carecen de luminarias en la mayoría de las colonias populares. El crecimiento del parque vehicular ha aumentado y el tráfico ha aumentado en forma proporcional y las vialidades, contrariamente, no han visto aumentada su infraestructura vial. La necesidad de semáforos en las principales avenidas como la Pablo Silva García son más que evidentes. No se diga la falta de responsabilidad de la presidenta municipal en materia de seguridad Pública que, dicho sea de paso, es un desastre monumental.

Primero instrumentaron la medida recaudatoria de instalar radares y aplicar fotomultas argumentando el exceso de velocidad de los automovilistas. Recientemente, avisaron la suspensión de las fotomultas, pero anunciaron la privatizan de los camellos para las fiestas de febrero.

Finalmente siempre están en el asunto de cómo instrumentar medidas recaudatorias antes que atender los problemas del municipio como son los crecientes índices de drogadicción de los jóvenes.

Con este arranque de privatización de los espacios públicos se está introduciendo dicha medida sin tomar el parecer de los ciudadanos del municipio. Y los regidores de todos los partidos políticos han demostrado una vez más que lo suyo es el negocio y obtener ganancias particulares, los ciudadanos solo son útiles, para ellos, cuando se trata de pedirles su voto.

La presidenta municipal sin ningún pudor reconoció públicamente que los espacios públicos (camellos de las principales avenidas) se habían concesionado con un fin eminentemente recaudatorio.

Cabe hacer una consideración final. Sería muy importante que se aclarara si la decisión de concesionar los espacios públicos fue una decisión unilateral de la presidenta municipal o fue una decisión colectiva del Cabildo. Deben de hacerlo porque los ciudadanos merecen una respuesta y una explicación convincente del  por qué  los regidores o la presidenta municipal, en su caso, han decidido privatizar los espacios públicos.

No cabe duda que toda la sociedad política colimense es buena para saquear los recursos públicos, pero mala para gobernar.

 Al privatizar las cabalgatas, la verdad, se pasan de rosca. Más centaveros no pueden ser. Sería conveniente se hicieran pública el acta del Cabildo que aprobó dicha medida, pues las facultades de los municipios se ejercen a través de los cabildos como es el caso de concesionar la prestación de bienes y servicios, según lo establecido en la Ley del Municipio Libre del Estado de Colima.

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