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El odio que nutre a un golpe blando

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Columna

El puercoespín  

El atentado contra Ciro Gómez Leyva cada vez tiene visos de un montaje de la derecha como parte del odio que nutre y alimenta un golpe blando contra Amlo. 

Ciro Gómez Leyva se ha caracterizado por ser un hombre consecuente con sus posturas periodísticas. No se ha cansado de defender a Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre preso y acusado de trata de personas con fines sexuales, zar de la basura y líder del PRI en la CDMX; también ha defendido férreamente a Isabel Miranda de Wallace, cuando todo indica que es una mujer que ha montado sus casos y ha vivido de cobrar las recompensas por criminales buscados por la entonces PGR; ha sido su férreo defensor del fraude electoral de 2006 que llevó a usurpar la presidencia al espurio de Felipe Calderón; y sigue defendiendo a Genaro García Luna funcionario de Felipe Calderón que encabezó la Secretaría de Seguridad Pública y actualmente bajo proceso en Nueva York, Estados Unidos, acusado de ser cómplice de los principales capos del narcotráfico en  México. Entre muchos casos, indefendibles, en la actualidad, por la información que se ha conocido.  

Él puede defender lo que quiera y la sociedad mexicana lo juzgará al igual que la historia.

Sus conductas son poco éticas, pero no deben ser motivos para atentar contra su vida. él tiene derecho a expresarse según su conciencia, los ciudadanos lo juzgaremos. 

Tengo la convicción que el gobierno de la CDMX va a resolver el caso y lo hará con solvencia y claridad. 

Por la información vertida por Omar García Harfuch, la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México y la Fiscalía de la CDMX ya tiene elementos para explicar quién y por qué atentó contra Ciro Gómez Leyva.

Mi hipótesis

El grupo empresarial al que pertenece Ciro Gómez Leyva rompió un acuerdo no escrito entre empresarios para manejar la información pública relacionada con los capos del crimen organizado. Su video publicado el viernes,  donde implícitamente acusó al Gobierno de México de ser complaciente (en el grado de complicidad) con el líder de la Familia Michoacana alteró las relaciones entre grupos empresariales, Gobierno federal y el crimen organizado, el resultado es un atentado con las claras intenciones de provocar una desestabilización de la vida pública de México.

Lo anterior lo puede uno deducir del tuit de Salinas Pliego que señala al Tucán como el perpetrador del atentado físico, faltando por descubrir a los autores intelectuales, que apunta hacia el grupo empresarial al que pertenece Ciro.

Federico Arreola en el SDP Noticias hace referencia a ciertos textos de Raymundo Riva Palacios que –según Federico Arreola– es difícil clarificar si los textos de Riva Palacios que señalan que se daría un atentado contra un periodista de talla nacional son una clara amenaza contra Andrés Manuel López Obrador o fueron presagios producto de cavilaciones de la información pública que flota en el ambiente.

Sin olvidar que el propio Ciro en su noticiero exoneró al Tucán de ser el perpetrador, con base en los dichos del abogado del capo de marras. Pavimentando con ello el camino para que los señalamientos y sospechas  fluyan en forma natural y muy conveniente hacia Palacio Nacional.

Lo cierto es que después del atentado el grupo de la comentocracia, en forma casi expontánea,  se dio a la tarea de condenar el atentado, solidarizarse con Ciro y de acusar en forma directa al Presidente de ser el responsable de los hechos por sus juicios y críticas contra la prensa en las mañaneras.

El periodista y académico José Antonio Crespo y la escritora Guadalupe Loaeza, entre muchos otros en Twitter, se apresuraron a pedir la desaparición de las mañaneras por ser la causa de verter odio en la sociedad mexicana. Una gran paradoja de los supuestos demandantes de la libertad de expresión, pues por un lado piden respeto a la libertad de expresión y, por otro, pretenden callar al Presidente. 

Lo cierto es que los comentócratas politizaron el tema del atentado y al hacerlo, los que han sufrido un  atentado, o han perdido la vida, son hechos a un lado y se ponen por delante las prioridades políticas de los empresarios conservadores  que buscan construir un golpe de Estado blando y recuperar el poder y con él sus privilegios.

Pero entre sus prisas y ansias de recuperar la narrativa nacional –y el poder– olvidan una cosa, el Presidente tienen  amplios consensos entre la sociedad mexicana y, sobre todo, olvidan algunas cosas muy importante: primero, en los anteriores sexenios ha habido más asesinatos y los hoy protestantes e indignados no dijeron una sola palabra para defender a las víctimas de entonces, como el caso de Regina Martínez Pérez, por citar un caso; segundo, las demás administraciones han tenido mayor cantidad de asesinatos –si de hacer una carrera cuantitativa se trata–; y tercero, y muy importante, los periodistas asesinados en lo que va del sexenio en ningún caso, así como se oye de contundente, en ningún caso, han acusado al Gobierno de México de ser el perpetrador de los atentados ni siquiera sospechas existen. 

La politización que hacen los comentócratas del viejo régimen y algunos operadores políticos impresentables como Javier Lozano y Carlos Alazraki, por citar dos ejemplos, ponen en serio riesgo a los periodistas de las entidades federativas que ejercen el periodismo y lo hacen en las tentaciones de todos los gobiernos locales de todos los signos políticos.

Yo percibo que el atentado será esclarecido y cada día apuntan más los indicios a que fue un atentado donde la oligarquía fáctica está involucrada –y afortunadamente falló– y, por otra parte, la sociedad mexicana está muy avispada y se equivocan quienes piensa que los tiempos son propicios paras las mentiras y encender las praderas.

El odio de los Riva Palacios, Lozano y Alazraki afortunadamente chocan con una realidad que ellos no comprenden porque ellos están pensando en la restauración del régimen de abusos que la sociedad detesta y repugna. La libertad de expresión y las vidas de los periodistas les vale madres, hasta me atrevería a señalar que la vida de Ciro les importa un cacahuate y su hubiera muerto estarían más contentos aún. Ellos están en lo suyo. Retornar al poder.

Los verdaderos periodistas seguirán en su lucha y triunfarán y los políticos asesinos y sus patrocinadores no tienen  futuro en estos momentos. 

Callar al Presidente no es una buena idea ni un buen augurio, sino todo lo contrario. Defender la libertad de expresión queriendo callar a otros no es lógico ni ético ni político. El odio está en los golpistas que están viendo, en el futuro inmediato, éxitos en la economía y la vida política de la nación producto de la buena gestión de Amlo.

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