Columna
El puercoespín
El futbol en México es un negocio de 2 mil 800 millones de dólares, de los cuales, la mitad se los lleva la Federación Mexicana de Futbol.
Amir Ibrahim, director del portal Quinta Roo Mx expuso públicamente, documentada y ampliamente, cómo opera el gran negocio del futbol que juega con las ilusiones de los muchachos que aspiran a ser grandes jugadores de talla internacional y de una noble afición que sueña con que algún día México sea campeón del mundo.
Son un grupo de empresarios rapaces, vinculados a las televisoras, quienes se apropian de la identidad nacional y se arrogan el derecho de representar a toda una nación cuando son un pequeño grupo ambicioso que se lleva las enormes ganancias que produce el futbol.
Lo documentado por Amir Ibrahim era un secreto a voces que no se había documentado, pero ante el fracaso de la “selección nacional” en Qatar, el desencanto parece haber tocado fondo.
Y la ilusión de ser campeones quedó en eso en una ilusión porque los empresarios nunca tuvieron como objetivo ser campeones del mundo, sino simplemente llenarse los bolsillos de dinero y seguir jugando con una noble afición.
El número de extranjeros en las alineaciones, el no descenso, la falta de escuelas formadoras, entre otros grandes pendientes son temas de los futboleros, pero también están allí para ser atacado el enorme negocio de la compra-venta de jugadores a sobre precio, la condonación de impuestos y el lavado de dinero. El futbol es un modelo de negocios que se parece más a un cártel del futbol que a empresas legales y benéficas para los jóvenes en particular y la sociedad en general.
Yo quiero comentar la vertiente política y cómo se explota la ilusión de los muchachos y los papás de los muchachos que aspiran a ser grandes figuras.
Resulta que delincuentes como Francisco García Cabeza de Vaca sustraía dinero del gobierno de Tamaulipas no solo para financiar al PAN y todos los políticos delincuentes vinculados a ellos, sino que también uso el dinero público para financiar al cártel de los futboleros. 58 millones de pesos sustraía de las diversas dependencias para financiar a los empresarios del futbol; Murillo Karam y Manuel ángel Nuñez Soto gobernadores de Hidalgo también financiaron con dinero y en especie al club Pachuca.
El club Pumas de la Unam resultó un fraude, pues resulta que no pertenecen a la Universidad, usaron la Universidad para que les condonaran impuestos y hasta el consejero del INE Ciro Muraya gana tanto dinero en el Instituto que hasta empresario es, pues resultó copropietario de los Pumas de la Unam.
Ciro Murayama saquea dinero del INE y lo invierte en los Pumas.
La conducta corrupta de Ciro Murayama no hace presumir que los demás consejeros del INE, en cualquier momento, serán descubiertos los negocios en que están invirtiendo los recursos que sustraen del INE.
¿Qué sentirán las personas que de buena fe apoyaron al INE corrupto? ¿Seguirán pensando que el INE no se toca? ¿Qué el INE es un botín para ellos solos?
Por otra parte, es durísimo escuchar cómo los magnates del futbol abusan de los muchachos con cierto talento y cometan actos inmorales, antideportivos, que se dan en el futbol. Por ejemplo, el cobro a padres de familia para que sus hijos debuten o tengan más minutos de juego. Cuando menos existen, documentados, más de 50 casos de padres de familia quienes, por miedo de represalias contra ellos o sus hijos, pues han pedido anonimatos, en donde les piden dinero precisamente para debutar a sus hijos, para poder debutar, hacerlos jugar.
Jugar con las ilusiones de los niños es un verdadero acto criminal que no tiene nombre, pero los empresarios del futbol lo ven como algo normal.
Desde hace algún tiempo este enorme botín ha traído a muchas personas con ambiciones desbordantes, promotores y dueños que poco a poco han ido desvirtuando el espíritu deportivo del futbol nacional para darle prioridad a sus ganancias. Este afán por el dinero nos ha llevado a romper las reglas de competencia, a cerrarle el paso a talentos, incluso a incurrir en prácticas que son muy difíciles de no verlas como corrupción y evasión fiscal.
México no puede permitir que estos grupos de interés continúen matando más generaciones de jóvenes con talento.
El futbol debe sanearse por respeto a los millones de aficionados y, sobre todo, por el respeto a los millones de niños y jóvenes que ven truncadas sus esperanzas por un grupo de ambiciosos sin escrúpulos, pero con hartas ganas de enriquecerse.
Las televisoras y los directivos deben disculparse con la afición porque pocas aficiones son tan apasionadas y nobles como la afición mexicana a la que los empresarios tratan de la patada.
Los empresarios han resultado unos verdaderos saqueadores de las finanzas del Estado mexicano y de empresarios solo tienen el nombre porque en realidad son unos viles ladrones y su modelo de negocio es un eufemismo que debe traducirse como una forma más de robar.