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COLIMA

Amenazan a Sergio Uribe

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Columna

El puercoespín 

Cuidate Te Bamos A Madriar”, decía el mensaje escrito a mano sobre una hoja blanca que encontró el periodista Sergio Uribe Alvarado tirada en el piso, al abrir la puerta de su casa la noche del miércoles 23, tras concluir su jornada de trabajo de ese día. Así inicia la nota de Pedro Zamora publicada en Tlanesi, periodismo de derechos humanos, y tomada de la revista Proceso.

La nota continúa diciendo “No era la primera vez. Dos meses antes, después de acudir a recoger información en la escena de un crimen en el primer cuadro de esta ciudad, caminaba por la calle Constitución cuando fue alcanzado por una camioneta desde donde, en medio de palabras altisonantes, un individuo le gritó: “¡El siguiente eres tú!”

En este caso existen precedentes, pues Uribe Alvarado, quien durante sus 25 años de carrera periodística se ha dedicado a la cobertura de información sobre seguridad y justicia para el Diario de Colima, denunció en su momento ante la Fiscalía General del Estado (FGE) cada una de las amenazas sufridas.

Y como es usual las autoridades policiacas nada han hecho con respecto a las denuncias ni siquiera saben cómo van las investigaciones porque sencillamente no les importa nada, pues se pierden en el laberinto burocrático y en la selva de la indolencia y en la incapacidad de ser sensibles porque, sencillamente, los ciudadanos no les importan y mucho menos si son periodistas. 

Colima desde enero del año 2022 está bajo metralla del crimen organizado y el gobierno estatal de Indi, la inútil, ha sido incapaz de enfrentar a los criminales con las fuerzas del gobierno y la violencia no cesa y Colima encabeza los primeros lugares en los índices de criminalidad, lo que consecuentemente ha provoca crecientes críticas; además, se observa el crecimiento de un malestar social (incubado desde el segundo mes de gobierno y creciendo aceleradamente desde enero de 2022) que, hasta el momento, se expresa en fuertes críticas en las redes sociales y una manifestación pública de cerca de dos mil quinientas personas y en la desaprobación de su gestión que, desde el segundo mes de su gobierno, no ha abandonado los últimos cinco lugares de la lista de gobernadores de las 32 entidades federativas, cabe precisar que actualmente se encuentra en el penúltimo lugar de desaprobación.

Las amenazas contra Sergio Uribe se dan en un contexto de una consistente violencia generada por el crimen organizado que se acentuó desde principios del año y parece no ceder y donde el gobierno del estado ha tenido una pobre participación –todo lo asume la federación– y se acentúa por la pobreza intelectual, profesional y política del secretariado de Seguridad y de la Fiscalía General del Estado.

Las amenazas contra Sergio Uribe son graves, no solo porque ponen en riesgo su integridad física y la de su familia, sino porque se está atentando contra la libertad de expresión. Paradójicamente cuando existe una amplia libertad de expresión a nivel nacional, al parecer, al gobierno del estado de Colima no le interesa cuidar la seguridad de los profesionales de la prensa, al contrario, parece interesarle acallar a los mensajeros.

Acallar a los mensajeros, parece ser la tarea del gobierno del estado ante sus nulos resultados gubernamentales, en su primer año de gobierno. Nada les da resultados, no hacen política, tan solo se la pasan en el glamur de la política de viajes y selfis. Ni el apoyo del presidente parece darles resultaos, pues su informe fue tan frío y anticlimático que los miembros del gobierno de Indi, la inútil, han entrado en la desesperación. 

Las amenazas contra Sergio Uribe no son un caso aislado ni fuera de contexto, todo lo contrario, al parecer, es la respuesta de un gobierno en caída libre, que no conforme con la violencia del crimen organizado está promoviendo la violencia política al atacar, por medio de bots a los principales críticos, con el objetivo de amedrentar, intimidar y se ceda al ejercicio del criterio.

El gobierno de Colima debe, proteger en forma inmediata a Sergio Uribe y garantizar que este periodista pueda volver a ejercer su profesión con las garantías básicas de seguridad.

El gobierno de Colima debe de dejar de promover los botos y dejar de lanzar amenazas a través   de las redes, pues no es posible que el gobierno sea el promotor de más violencia y, sobre todo, violencia contra la crítica política. 

Mal estamos en Colima en cuanto a libertad de expresión.

Sergio Uribe debe trabajar tranquilo. El gobierno debe garantizárselo. El gobierno del estado debe de dejar de promover los bots de odio, dedicados a ejercer violencia contra sus críticos.

El gobierno de Colima está en el límite de las cosas y cruzar la línea del no retorno es muy peligroso. Colima es una tierra donde todos nos conocemos y la paz, el respeto y la tranquilidad han sido nuestros mejores valores.

Va un abrazo solidario para Sergio Uribe. 

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