Columna
El puercoespín
El 16 de noviembre del presente año la Sala Superior del Tribunal Electoral de Poder Judicial de la Federación (TEPJF) revocó, por unanimidad de votos, con el voto concurrente de la magistrada Mónica Aralí Soto Fregoso en el recurso JDC-1302/2022, el oficio de la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia (CNHJ) de Morena en el que reconoció la vigencia de las reformas al Estatuto en el III Congreso Nacional Ordinario y reiteró que los miembros de los órganos de dirección ejecutiva del partido deben separarse de su cargo como integrantes de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial en cualquier nivel de gobierno.
Al respecto, la Sala Superior, en sesión pública presencial, a propuesta de la magistrada Janine Otálora Malassis, revocó el oficio impugnado ya que determinó que la CNHJ de Morena carece de competencia para emitirlo. Lo anterior, porque no cuenta con la facultad para determinar la vigencia y efectos de las reformas al Estatuto realizadas en el III Congreso Nacional Ordinario, ni para emitir normas que impliquen una carga para la militancia, respecto a reglas previamente establecidas en su normativa interna.
En este sentido, se precisó que es el Instituto Nacional Electoral quien cuenta con la facultad exclusiva para pronunciarse sobre la constitucionalidad y legalidad de cualquier modificación a los estatus de los partidos políticos y, solo hasta dicho pronunciamiento, las modificaciones podrán entrar en vigor.
Por otra parte, se señaló que la finalidad de la CNHJ es de impartición de justicia al interior del partido, por lo que no tiene atribuciones para vincular a sus militantes a hacer del conocimiento de la separación de su cargo a los comités ejecutivos correspondientes, así como informar dicho cumplimiento a la CNHJ. Así, se indicó que la verificación del cumplimiento a las normas estatutarias corresponde, en todo caso, al órgano de dirección ejecutiva respectivo (SUP-JDC-1302/2022 y acumulados).
La resolución anterior de la Corte significa llanamente que, de acuerdo con el artículo 8, los órganos de dirección ejecutiva de Morena no deben incluir autoridades, funcionarios o integrantes de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial de municipios, estados y federación.
En todo el país –y por supuesto en Colima– prácticamente todos los miembros deberán legalmente renunciar a los consejos estatales, y estaríamos, en forma inminente, ante nuevas elecciones porque casi todos los miembros electos incumplían con el articulo ocho del estatuto y técnicamente están en la ilegalidad, es decir, son espurios.
Morena vive tiempos cruciales. México vive tiempos cruciales.
La derecha se llena cada día más de odio. Entre más se aleja de un proyecto y de un programa político el odio es su principal arma para exaltar las emociones que, combinadas con la religión hegemónica en México, se podrían convertir en el detonante que active la fe para llevarnos inexorablemente hacia una nueva cristiada: sueñan en la gran guerra santa que los regrese al poder y cese la amenaza de perder sus privilegios que consideran otorgados por Dios.
Cuando un político o una masa de políticos comienzan a gritar ¡México! ¡México! ¡México! Significa que carecen de argumentos y son incapaces de provocar emociones sanas. No hay proyecto, no hay programa, lo que sigue son los gritos, las patadas, los golpes y finalmente los fusiles.
Morena no está para andar jugando con la democracia en su interior, pues pondría en serio peligro la concreción de la 4T. Morena no debe seguir el camino de la imposición y la antidemocracia y pedir apoyo justificándose en un fin superior. Morena debe democratizarse para pedir apoyo y cerrar filas en su entorno, pero con una base democrática que lo distancie y diferencie de la derecha y su odio.
Morena debe reponer sus procesos internos y reivindicar la democracia como su proyecto político para toda la nación, pues no puede ser antidemocrático por dentro y afuera darse baños de pureza. Morena debe ser democrático por dentro y por fuera.
En Colima todos los consejeros deben renunciar –así como en todo el país– y reponer su proceso interno para recuperar las simpatías de sus fundadores y de todos los que apoyamos la Cuarta Transformación.
La derecha no está jugando cuando busca sentar las bases de una guerra santa para destruir los proyectos democráticos y de bienestar que la izquierda está proponiendo y aplicando.
La última guerra santa México la libró entre 1926-1929 y se le denominó Guerra Cristera. México ratificó algo que viene de lejos, de las mismísima Guerra de Reforma, que la separación de la Iglesia y el Estado es sano y políticamente avanzado, regresar a las guerras santas son intenciones irresponsables, brutales, estúpidas y antimexicanas porque una guerra santa traería de nuevo el atraso económico, social y político. Quienes están promoviendo una guerra santa no dimensionan el peligro al que quieren someter a la República.
En México Juárez y los liberales demostraron y combatieron a la Iglesia que se entrometió en los asuntos de Estado. México, espero que tenga la madurez y lo demuestre, que las guerras santas no son la vía. Hoy no peleamos en el feis. Mañana, como sucedió en la península de los Balcanes, los vecinos que debatimos cibernéticamente podríamos enfrentarnos en las calles. Así les pasó a los yugoslavos y nunca supieron en que comentó cruzaron la línea de no retorno.
La derecha juega con fuego. La izquierda debe radicalizar sus procesos políticos y democratizar al país para que nadie quede excluido de las decisiones, de lo contrario, la guerra de odio de la derecha puede convertirse en una terrible realidad.
Morena debe dejarse de juegos y democratizarse para ampliar su base social y enfrentar a la derecha que le apuesta a la guerra santa.
Si Morena no se democratiza la base social de apoyo será muy frágil, y a regañadientes, que puede terminar por fracturar a Morena y permitir el avance de la derecha.
México necesita de un partido de izquierda democrático. Morena debe democratizarse porque ello le daría autoridad moral sobre las políticas de odio y autoritarias de la derecha.
Los autoritarios de Morena serán los responsables si las políticas de odio de la derecha prosperan.
La izquierda necesita un partido Morena, pero democrático. Antidemocrático es lo mismo que la derecha, la simulación no es opción. La simulación sería el triunfo velado de la derecha.