Escribe Claudia Gabriela Aguirre Luna.
Alas de transformación
La violencia política de género es una realidad y más cercana de lo que podemos pensar.
De acuerdo al artículo 30 Ter de la Ley de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de violencia, Violencia Política de Género: “son los actos u omisiones y/o agresiones cometidos en contra de las mujeres aspirantes, precandidatas, candidatas, funcionarias electas o designadas o en el ejercicio de sus funciones
político-públicas o de sus familias, por una persona o grupo de personas, directamente o a través de terceros, que le causen un daño físico, psicológico, sexual, económico o de otra índole, resultado de prejuicios de género, que tengan como objeto impedir su participación en campañas políticas o restringir el ejercicio de un derecho electoral, cargo público o partidista o que inciten a la toma de decisiones en contra de su voluntad o de la ley, con el fin o no de restringir el ejercicio de un derecho político o electoral.”
Siendo un tema complejo como lo es, la violencia de género puede manifestarse de diversas maneras, en el artículo 30 Quater del citado ordenamiento podemos encontrar a manera enunciativa algunas de ellas, tales como:
1.- Asignar responsabilidades que limiten el ejercicio de su función pública; 2.- Efectuar cualquier acto de discriminación previsto en la Constitución, o en las leyes que la sancionen y que tengan como resultado impedir, negar, anular o menoscabar el ejercicio de los derechos humanos de las mujeres electas o en el ejercicio de su representación política; 3.- Obligar, intimidar o amenazar a suscribir documentos, a participar de proyectos o adoptar decisiones en contra de su voluntad o del interés público, aprovechándose de su representación política; 4.- Hacer uso de cualquier medio de comunicación, sea impreso, electrónico o de cualquier plataforma digital para verter misoginia o fomentarla en contra de una mujer o de su familia; 5.- Limitar o negar arbitrariamente el uso de cualquier recurso o atribución inherente al cargo que ocupe la mujer, incluido el pago de salarios, dietas u otras prestaciones asociadas al ejercicio del cargo, en condiciones de igualdad; 6.- Amenazar, intimidar o incitar a la violencia en contra de las mujeres candidatas, electas o designadas o en el ejercicio de sus funciones políticopúblicas por razones de género.
En pocas palabra cualquier conducta que lesionen o sean susceptibles de dañar la dignidad, integridad o libertad de las mujeres en el ejercicio de un cargo político, público, de poder o de decisión, que afecte sus derechos políticos electorales.
Cualquier administración y sobre todo las que se dicen feministas, deben de tener cuidado de no integrar o conservar en sus filas a agresores de mujeres, pues no es toda una contradicción que un servidor público sea violento.
Desafortunadamente en muchos lados se protege e incluso se premia a estos agresores ofreciéndoles puestos y premios de consolación si pierden una elección… ¡más claro ni el agua!
Quien violenta a una mujer difícilmente cambiará y menos si no se trata, profesionalmente y entre más rango tiene un funcionario más peligros es.
También las mujeres pueden violentar mujeres y tal es el caso del Instituto Colimense de las Mujeres que hace unos meses se exhibió la explotación a la que sujetan a sus trabajadoras, obligándolas a trabajar varios meses sin paga pero eso sí, exigiéndoles resultados.
Curiosamente el mismo instituto de las mujeres pocos pronunciamientos ha tenido respecto a la violación de los derechos de las mujeres en esta administración bien dicen que en casa del herrero azadón de palo.
No es de extrañarse pues cabe recordar que la actual encargada del Despacho del Instituto Colimense de las Mujeres, Catalina Suarez Dávila, empleando diversas argucias, fue una ardua defensora de un diputado machista y misógino, acusado de violencia política de género… Al tiempo.
ALITAS 1.- Espero todos se encuentren bien después del sismo del lunes pasado y sus respectivas replicas y mis más sinceras condolencias a los familiares de las personas que lamentablemente perdieron la vida.