Columna
El puercoespín
Mandar obedeciendo. Es la consigna del Ejército Zapatista de Liberación Nacional. La expresión es la búsqueda de la utopía de una sociedad justa y equitativa donde todos quepan, donde nadie quede excluido. Es la expresión de un noble ideal que busca la realización de la democracia.
En la profunda crisis que atraviesa nuestro estado no podía faltar el toque autoritario y aniquilador de las minorías que, mas que venir de una intención autoria, tiene su origen en la precariedad política y en la ignorancia de su autora.
En 1968 México se partió en dos a raíz de los acontecimientos del dos de octubre: entre los ricos, poderosos y controladores de la economía y el poder político y los pobres excluidos de las decisiones políticas y una clase media mermada y pauperizada. La respuesta de la izquierda también se concentró en dos polos: los que buscaron la democratización del país por la vía electoral y quienes optaron por la guerrilla.
En los años setentas el Estado mexicano libró –contra la oposición de izquierda– lo que se denominó la “Guerra sucia” y terminó por masacrar a las guerrillas de Lucio Cabañas y de Genaro Vázquez Rojas. Hasta la fecha no se ha hecho una investigación que dé claridad sobre esos hechos, pero lo único cierto es que muchos mexicanos fueron matados por un Estado autoritario y corporativo. En ese México, pensar diferente, era motivo suficiente para perder la libertad y la vida. Ese fue el destino de la izquierda revolucionaria que optó por la vía armada.
Otra conjunto de las izquierdas optó por la vía electoral. Asumió que la vía armada era inviable y que su opción correcta era la vía electoral para alcanzar el poder y, en consecuencia, lograr los cambios que México demandaba para conquistar el bienestar a las mayorías.
El Partido Comunista Mexicano fue el partido que encabezó esta vía y producto de sus luchas, y de todas las demás izquierdas, se logró la inclusión de los partidos, de verdadera oposición, los de izquierda, a la vida política nacional, de la cual estaban excluidos.
En las elecciones de 1976 el PCM postuló como candidato presidencial al líder ferrocarrilero Valentín Campa Salazar. Recibió alrededor de un millón de votos, los cuales, debido a la falta de registro legal del candidato, no fueron válidos oficialmente. En consecuencia y como un paso necesario ante los conflictos políticos del país, el secretario de Gobernación Jesús Reyes Heroles emprendió negociaciones con las organizaciones de izquierda que desembocaron en la amplia reforma política de 1977 que le otorgó el 3 de mayo de 1978 el registro al PCM y a otros partidos políticos de izquierda, lo que les permitió participar en las elecciones legislativas de 1979 y lograr ganar 18 diputados federales por representación proporcional en la LI Legislatura.
El PRT, otro gran referente de la izquierda revolucionaria, obtuvo su registro legal en 1979, participando en las elecciones presidenciales de 1982 con la candidatura de Rosario Ibarra de Piedra. En 1988, en alianza con organizaciones de izquierda, constituyó una coalición denominada Unidad Obrera Campesina Popular, logrando obtener una fracción parlamentaria. Es decir que su representación en la Cámara de Diputados fue de representación proporcional.
La cerrazón de los medios, la falta de apertura política, el corporativismo sindical y el manejo de la elección que, hoy en día, está más que demostrado que eran fraudulentas, no reconocía ni le permitían a los verdaderos partidos políticos independientes del Estado ganara posiciones políticas de mayoría. La representación proporcional era el único espacio que garantizaba la representación de las minorías que no contaban con expresiones ni en los sindicatos ni en ningún nivel de gobierno. El haber ocupado estos espacios fue una forma de que la izquierda avanzara y lograra romper el autoritarismo y el sistema de partido de Estado.
Arnoldo Martínez Verdugo, Pablo Gómez, Heberto Castillo Martínez, Rosario Ibarra de Piedra, Pedro Peñaloza, entre otros, fueron grandes parlamentarios de izquierda que dieron catedra del pensamiento de izquierda y de parlamentarismo.
El PRI de entonces solo se dedicaba a aplicar la aplanadora –ejercer su mayoría absoluta– y a combatir los argumentos de la izquierda con insultos, gritos y hasta agresiones físicas. La izquierda se abrió paso entre el autoritarismo y la hegemonía impulsando una cultura parlamentaria que nos condujo al rompimiento de la hegemonía del Prian.
De Viridiana, la ignorancia es su fuerza
A Viridiana Valencia le dio por insultar y descalificar a los diputados que no comulgan con sus ideas porque ella es mayoría y manda, luego entonces, todos deben obedecer. Se comporta exactamente igual que los diputados del PRI y del PAN en su momento. Despreciando las minorías porque no piensan como ella. Ella reivindica por la vía de sus dichos y hechos el autoritarismo unipartidista.
Para empezar, ella no es mayoría simple. Ella representa una primera minoría. Su mayoría es legítima y legal con la concurrencia de los diputados de representación proporcional del Panal, el Verde y Encuentro Solidario (que ociosamente insulta, por cierto).
Los insultos de Viridiana nos dicen que es una mujer que carece de temple, de oficio político y es una perfecta ignorante de la Historia.
El Congreso es un espacio para debatir, para que los miembros de los diversos partidos expresen sus ideas, sus argumentos y posturas ideológicas; para que cada uno de ellos lleve a ese foro las voces, de acuerdo a la votación obtenida; las representaciones proporcionales son la expresión, nos guste o no, de minorías que existen y tienen derecho a existir y tener representación en el Congreso. Voz que, en su momento, las derechas nos negaron, nagándonos nuestra existencia y nuestro espacio de la sociedad mexicana. La izquierda no puede ni negar ni eliminar su existencia. Repetir la historia es propio de ignorante y reaccionarios.
Y le gusto o no a Viridiana los tiene que respetar, escuchar y dialogar. Porque son colimenses existen y tienen una forma distinta de pensar. La derecha por mucho tiempo le negó a la gente progresista su existencia. Eso debe quedar en el pasado: la patria es para todos.
El Prian en sus momento negó la existencia de la izquierda, por ende, la Historia los puso fuera de los centros del poder, pero la izquierda no puede comportarse con la brutalidad que antes la trataron. La política es para avanzar hacia estadios de convivencia política superiores y más civilizados.
La fracción parlamentaria de Morena ha institucionalizado el insulto como método de debate, la descalificación como argumento y la aplanadora como forma de convencimiento. La izquierda no puede ni debe usar los métodos de antes para imponer sus políticas. La izquierda debe convencer y vencer en el debate de ideas y de principios.
Las fracciones parlamentarias de los partidos Comunista, Socialista Unificado y Revolucionario de los trabajadores fueran insultadas, aplanadas por las mayorías artificiales, y aun así, no se rindieron. Gracias a las luchas del PCM, Psum y PRT esta fracción de Morena es y está en el Congreso colimense; sin embargo, su actitud y sus prácticas groseras, antiparlamentarias y autoritarias nada tienen que ver con sus orígenes.
Los actuales miembros de la oposición deben ser respetadas porque en el fondo representan gente que votó por ellos y esa representación debe ser oídas, nos guste o no. Porque existen y son diversas formas de pensar.
La oposición que se autodefinió como desobediente también debería tomar más en serio lo ocurrido en el Congreso e ir más allá de tomarse una selfi y tomarla tan a la ligera.
La búsqueda de callar a la oposición por la vía autoria, nos parece, ahora, muy chistosa y poco digna de ser tomada en cuenta, pero la verdad es que la ignorancia y la ineptitud de quienes están al frente del Poder Legislativo y Ejecutivo están tomando un tinte muy preocupante y quizá en el futuro mediato, o a largo plazo, tengamos una situación de descomposición y sea, para entonces, demasiado tarde para preguntarnos cómo dejamos llegar estas formas degradativas de la política.
La verdad es que el giro autoritario de Viridiana y el grupo parlamentario de Morena que basa autoritarismo en la ignorancia, mismo que no prosperará, porque el pueblo de Colima es mucha pieza para una política de tanta baja calidad humana.
La ignorancia y el perfil de los políticos de Morena en el Poder Ejecutivo y el Legislativo es tan bajo que es más atendible observar su outfit, pues sus prácticas políticas están en la antesala del fascismo.
Yo prefiera la máxima del EZLN: el gobierno debe mandar obedeciendo.
*Fotografía tomada de Facebook.