Columna
El puercoespín
Ay mamá, me duele mi diente/ Porque traen la leche caliente
A un poco más de un año del inicio de la pandemia, y que, nuestra cotidianeidad fue modificada, de nuevo nuestras actividades serán retomadas para retornar a la nueva normalidad.
Estos cambios radicales, de ida y vuelta, han planteado resistencias a retomar la vida laboral y académica diaria.
Algunos maestros han planteado el no retorno a las aulas argumentando la falta de garantías para preservar su seguridad; sin embargo, olvidan que ese gremio fue vacunado anticipándose a la programación por edades dispuesto por la Secretaría de Salud.
Los maestros no deben olvidar que por encima de ellos están los derechos de los niños pues el Estado debe priorizar el interés superior de los niños, los adolescentes y los jóvenes al acceso, permanencia y participación de los servicios educativos; así como de acceso, tránsito, permanencia, avance académico y, en su caso, egreso oportuno en el Sistema Educativo Nacional.
Todo el personal de salud y particularmente el dedicado a la atención del Covid-19 se la rifó al atender a la enorme población que fue víctima de este letal virus.
Mucho personal médico murió porque no tuvo acceso oportuno a la vacuna porque en ese momento no la había.
Algunos maestros entonan con Cri-cri: Ay mamá me duele mi diente/Porque traen la leche caliente.
Ay mamá, mira esta María/ Siempre trae la lecha muy fría
Los padres de familia hicieron su parte colaboraron con los maestros, que por cierto, éstos últimos hicieron un gran papel al adaptarse exitosamente a las circunstancias.
Actualmente este binomio necesita retomar la cotidianeidad perdida.
Los padres necesitan que sus hijos regresen a las aulas para que éstos puedan retomar sus vidas laborales normales y los hijos su vida académica a la que tienen derecho. Los padres tienen derecho a dejar atrás el estrés productos de la incertidumbre, el riesgo, el dolor de la muerte, en síntesis, debemos retomar nuestras vidas en la nueva normalidad. El gobierno ya hizo el esfuerzo de conseguir y aplicar las vacunas hoy nos toca restaurar la nueva realidad.
Los maestros ganaron muchos puntos frente a los papás al demostrar sus capacidad de inventiva en circunstancias adversas, los papás –la mayoría- estuvo del lado sus hijos y juntos sacaron exitosamente sus tareas.
Los padres necesitan recuperar la tranquilidad de su hogar y su trabajo.
Los maestros de las escuelas privadas recuperar sus trabajos y sus niveles de percepción económica mínima, hasta antes de la pandemia. Y los padres a recuperar la educación presencial.
Que los maestros digan que las escuelas no están listas es un pretexto trivial, falso e infantil que suena a berrinche: Ay mamá, esta María/ Siempre trae la leche muy fría.
Ay mamá, esto tiene nata/ La sirvienta es una lata
No olvidemos que los maestros mantuvieron sus percepciones intactas, además de sus bonos y estímulos. El gobierno fue sensible y los apoyó porque consideró que la vida familiar de los maestros no debía alterarse. No se alteró su vida económica, contrariamente a la vida de muchos padre de familia que, vieron modificada sus vida laboral, y muchos, incluso, perdieron sus ingresos o gran parte de ellos.
Los maestros no retornan en cero e irresponsablemente, sino todo lo contrario. Ya fueron vacunados y a estas alturas ya se han aplicado 40 millones de vacunas y estamos muy cerca de alcanzar la inmunidad de rebaño
La estrategia de la Sep es simple y precisa, además consta de nueve intervenciones y cinco momentos clave:
Las intervenciones son: 1. Poner en acción al Comité de Participación de Salud Escolar; 2. Acceso a agua y jabón; 3. Cuidado de maestras y maestros en grupos de riesgos; 4. Cubrebocas o pañuelo obligatorio; 5. Sana distancia; 6. Maximizar espacio abiertos; 7. Suspención de cualquier tipo de ceremonias o reuniones; 8. Detección temprana y; 9. Apoyo socioemocional.
Los cinco momentos clave son: 1. Preparativos; 2. Días previos al inicio; 3. Primer día de clases; 5. Resto del ciclo escolar.
La resistencia de algunos maestros suena más a una actitud caprichuda que a una postura seria y solidaria.
La actitud caprichuda de los maestros es poco solidaria con los médicos y enfermeras que estuvieron en la primera línea de combate al virus, también es poco solidaria con el gobierno que los apoyó incondicionalmente y, por último, lo es con los niños y los padres de familia que ya merecen regresar a la nueva normalidad.
Si un maestro canta con Cri-cri: Ay mamá, esto tiene nata/ La sirvienta es una lata
Significa que ese maestro está pensando más en un egoísmo fuera de lugar y estará perdiendo el respeto de los padres y los niños, pero sobre todo, de los médicos y enfermeras a quienes tanto les debemos por el papel que jugaron, juegan y siguen jugando en esta pandemia que partió nuestras vidas.
Espina Uno.- La Coalición Va por Colima decidió impugnar el computo de la elección a la gubernatura por haber usado recursos públicos. Está en su derecho y nadie debe alterarse ni insultar ni llamarse presa de trampas jurídicas ni nada por el estilo. Morena por su parte impugnó la elección municipal de Colima capital y no por ello son perversos, pues también están en su derecho. En México, la impugnación es parte de un proceso legal. Lo anormal sería salir a la calle y protestar sin tener argumentos o bases reales para hacer la protesta que, ciertamente, se tiene derecho. Seguro esto terminará en el Tribunal Superior del Poder Judicial de la Federación, nada que temer ¿O sí?