“Quien dice verdad tiene la boca fresca como si masticara hojitas de hierbabuena y tiene los dientes limpios, blancos, porque no hay lodo en su corazón” así inicia, Eraclio Zepeda, uno de los muchos y espléndidos cuentos de su autoría.
Todos los periódicos, sin excepción, pronosticaron que la caída del Producto Interno Bruto de México sería de menos 17 puntos y en el mejor de los casos tan solo 12. Su visión catastrofista resultó un fraude, como todo lo que han presagiado a cerca de la economía mexicana, porque simple y llanamente sus pronósticos apocalípticos son sus peores deseos para México y para el gobierno actual y no la lectura y prospectiva de la realidad mexicana.
Fallaron en sus pronósticos porque mintieron y porque su objetivo no era precisar el comportamiento de la economía sino incitar a la zozobra, al miedo y provocar todo un coctel caótico, para así, ellos demostrar que son los intelectual y los profesionales imprescindibles que México necesita para tener una buena marcha; y en consecuencia, que se les debería pagar (chayote) para tranquilizar a los mercados y a los capitales foráneos. Fallaron, porque son unos buenos para nada y aparte corruptos, muy corruptos.
México, a diferencia de muchos países, como consecuencia de la pandemia su economías decrecerá un -8%. Un dato, dentro de lo cabe, alentador. Estados Unidos y la Comunidad Europea tendrán caídas mucho más pronunciadas, y aparte, crecerá su deuda en forma considerable. Lamentable por donde se le vea.
El caso es que la derecha en México inició una espiral de mentiras y sin sentidos que la estupidez en grado superlativo linda ya en los niveles de la inefabilidad. Son indefinibles.
Cuando inicié a escribir en diario Avanzada imaginé una sección que llevaría por título “La estupidez no tiene límites” inspirada en una hermosa frase de la novela El amor en los tiempos del cólera donde Florentino Ariza le dice a Fermina Daza “es la vida más que la muerte la que no tiene límites” y yo aprovecharía las frases desafortunadas de los políticos para aclarar el punto y evidenciar a nuestros sesudos políticos con el fin de llamarles la atención para que tuvieran más cuidado en sus dichos o con sus actos. Pero la realidad me rebasó pues la derecha en México ha optado por hacer uso de la estupidez consuetudinariamente, y la verdad, no dan tiempo para llamarles la atención ni burles un poco. Ni ´”maiz”, sus estupideces son tan constantes y consistentes que ya es su discurso estúpido su discurso real y no la excepción ni la errata.
Iniciaron con afirmaciones como con la que inicié este texto y han continuado como las siguientes: Obrador convertirá a México en una Venezuela; el presidente es un dictador; hay un enorme desabasto de medicinas; el dólar sobrepasará los 30 pesos de valor; el gobierno está acabando con los contrapesos democráticos al eliminar los organismos autónomos; la desaparición de los fideicomisos va a dejar al país en la parálisis; desaparecer el Fonden dejará a los estados en situaciones de desastres sin recursos económicos para superar las tragedias; y así, una bola de estupideces que, andando el tiempo, la realidad ha puesto al descubierto sus mentiras y sus estupideces en evidencia.
Quizá la más ruin ha sido la propalada por Brozo al señalar que las vacunas serían usadas con fines electorales.
La realidad ha venido poniendo en evidencia que la vacuna en México será universal y gratuita y la derecha se ha quedado rumiando su estupidez.
El colmo de las estupideces de las vacunas fue la siguiente: el Gobierno de México informó que el martes 29 de diciembre llegarían a nuestro país 50 mil dosis; sin embargo, éstas llegaron el sábado 26 a las ciudades de Monterrey y CDMX, los derechairos encabritados reclamaron el porqué el gobierno había incumplido al adelantar las vacunas. Y todavía más, exigieron al Gobierno de México que la iniciativa privada pusiera a la venta las vacunas para que quien contara con los recursos la adquiriera con libertad. Argumentaban que sus familiares habían tenido que viajar a los Estados Unidos para ponerse la vacuna resultándoles más cara la vuelta que el precio de la vacuna misma. Mienten con un cinismo inefable. Dolia Estévez señala en un comunicado que “Más de 9.5 millones de dosis han sido enviadas a los estados y agencias federales. Los beneficiaros son principalmente personal médico y residentes en asilos. No está a la venta en farmacias.” (El subrayado es mío).
Es tan triste el papel de la derecha que hasta ha cuestionado que se ponga la vacuna en el brazo derecho y no en el izquierdo. Válgame dios.
La verdad es que su estupidez no tiene límites. Rebasan todo marco del sentido común.
Pero quien no se midió fue Fernando Belaunzarán cuando sostiene que “Lopez Obrador está empoderando política y económicamente a las Fuerzas Armadas porque, cuando ya no le alcancen los votos, no dudará en recurrir a ellas para sostenerse en el poder.
Lo digo con responsabilidad.
Más vale ser claros y alertarlo desde ahora.” Señaló en un tuit.
Las estupideces de los políticos de la derecha se dan a montones y es muy difícil burlarse porque cuando uno piensa que no dirán una estupidez más salen con una nueva y así sucesivamente…
Así mentían y mienten ahora, así piensan.
Luego uno entiende porque tenían hecho el país un desastre.
Toda esta bola de estúpidos se hacían pasar por intelectuales y gente decente y decían que sus dichos era la verdad, y lo peor, cobraban fortunas por eso. Esos tipos tienen sus dientes negros porque eran mendaces -y lo siguen siendo- y su alma es negra como su espíritu. Su aliento no huele a hierbabuena solo exhala fétidos olores de las cañerías de la corrupción.
La verdad es que les da un miedo enorme que México se vuelva un país más justo y equitativo. La verdad: les aterra la igualdad.