Escrito por Federico López Ramírez.
En Colima cinco mujeres aspiran a la gubernatura de Colima, por Morena, esa es una buena noticia. La mala noticia es que la mayoría de las aspirantes no cubren con el perfil ético que la Cuarta Transformación demanda: no mentir, no robar y no traicionar.
Las aspirantes son: Blanca Livier Rodríguez Osorio, Griselda Martínez Martínez, Claudia Yáñez, Gricelda Valencia e Indira Vizcaíno.
Blanca Livier es una diputada congruente, consecuente con Morena y la Cuarta Transformación. Ha estado a la altura de las circunstancia; sin embargo, su inscripción parece que obedece más a una táctica interna de dividir el voto entre militantes, que aspirar realmente a gobernar Colima.
Claudia Yáñez es una priista con sangre fifí que no esconde, al tomarse fotos con charros sindicales locales como el secretario general de la sección 6 del Snte y con Joel Ayala, secretario general de la FSTSE, su mensaje encaminado a la restauración del PRI con todo su corporativismo y los negocios obligados de los popis de Colima que ello implica.
Gricelda Valencia es miembro del PT y por tanto su postura es similar a la de Joel Padilla. Aliados con el PRI local y defensores de la corrupción de los políticos regionales.
Adela Navarro Bello directora del semanario Zeta de Tijuana, Baja California, dice: “En Colima, Morena también ha posicionado su preferencia en una ex priista, la también súper delegada del Gobierno Federal en aquella entidad, Indira Vizcaíno Silva, quien es además diputada federal con licencia, fue Presidente Municipal del municipio de Cuauhtémoc y de hecho formó parte del gabinete del gobernador priista José Ignacio Peralta Sánchez, cuando ocupó de 2016 a 2017 la titularidad de la Secretaría de Desarrollo Social del Estado.”
Griselda Martínez Martínez, actual presidenta municipal de Manzanillo, es la única aspirante con cartas credenciales que acreditan trabajo político real y consecuente con la Cuarta Transformación. Su vida perdió la tranquilidad privada por asumir posiciones valientes frente al crimen organizado que tenían copado el puerto de Manzanillo.
Colima solo podrá ser un estado tranquilo cuando exista una gobernadora que asuma el asunto de la seguridad con la responsabilidad y la seriedad que el caso de Colima demanda. Esa persona es Griselda Martínez. Tiene una enorme cualidad: es una terca para combatir la inseguridad.
Eso es lo que necesita Colima. Una mujer con la valentía, la voluntad y el talento necesarios para enfrentar la caótica realidad que el Prian nos tiene sometidos.
Valencia, Vizcaíno y Yáñez son solo mujeres dispuestas a la foto y al encanto de la política de gabinete sin mayores propuestas y trascendencia política. Son frívolas, y lo que es peor, están proponiendo el continuismo de las políticas públicas que el priismo ha instrumentado en los últimos años y que nos tienen sometidos económicamente; además, ha dejado la seguridad en manos del crimen organizado. No olvidemos que la aduana manzanillense está siendo investigada por la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda, la Fiscalía General de la República y el FBI americano.
Valencia, Vizcaíno y Yáñez son una garantía de la impunidad para Mario Anguiano y Nacho Peralta. No olvidemos que Indira Vizcaíno fue funcionaria de Nacho en la Secretaria de Desarrollo Social.
Griselda Martínez es la única que tiene autoridad moral para investigar –y en su caso- juzgar y meter al bote a los dos últimos gobernadores que se han despachado con la cuchara grande: Mario Anguiano y Nacho Peralta.
Para poder limpiar la casa primero hay que estar limpia de conciencia y de actos. Para actuar contra la corrupción se precisa de autoridad moral y, entonces, se tendrá autoridad política para que con el respaldo del pueblo de Colima se limpie el estercolero que el Prian ha producido en Colima.
Morena no debe postular personajes vinculados a los gobiernos priista porque no habría cambio sino simple simulación e impunidad.
Griselda Martínez es miembro fundadora de Morena, ha hecho un buen trabajo en Manzanillo, a pesar del sabotaje del gobierno del estado del nefando de Nacho Peralta, y cuenta con la calidad moral suficiente para hacer la limpia que el gobierno que Colima necesita. Sin calidad moral no hay autoridad política posible. Sin autoridad política no hay cambio.
Heriberto Yépez, dijo, -cuando ganó Jorge Hank Rhon la presidencia municipal de Tijuana- “Con el triunfo de Hank, a la presidencia municipal, Tijuana se asumió sinceramente corrupta”. No permitamos que a Colima nos suceda lo que le pasó a Tijuana entonces (2004), según H. Yépez.
Morena, tenemos que hablar. ¿Cómo es posible que entre sus precandidatas a la gubernatura esté postulando ex funcionarias de Nacho Peralta, aliadas y operadoras del viejo régimen como lo son Claudia Yáñez, Gricelda Valencia e Indira Vizcaíno? Parece que la apuesta es hacer política entre corruptas y no entre propiciadoras del cambio.
Blanca Livier Rodríguez Osorio y Griselda Martínez son la excepción.
De Blanca Livier tengo una buena opinión, al igual que mucha gente.
Gricelda Martínez por sus hechos y por su voluntad política y su valentía personal merece encabezar la candidatura de Morena porque los electores merecemos elegir entre opciones honradas, inteligentes, eficientes y éticas. Elegir entre inconvenientes no es lo adecuado. Morena tiene el peso político y la intención de voto suficientes para postular sus propios candidatos, no precisa de los cuadros del PRI que ya probaron ser muy malos.
Griselda Martínez es la mejor mujer de Colima para ser gobernadora hoy.
-Morena, tenemos que hablar.