Columna
El Puercoespín
En Morena, el partido en el poder, a nivel nacional y local, tiene bien definidas las formas de cómo se distribuirán las candidaturas en Colima.
Para empezar, definió las dos senadurías para los partidos aliados: Partido del Trabajo y Verde serán los que tendrán mano para colocar sus piezas en estos espacios.
Ha trascendido que las diputaciones federales que, también son dos, serán: una para Morena, primer distrito y la otra para el Verde, segundo distrito.
Por otra parte, el día de ayer se suscribió el convenio y se presentó ante el Instituto Electoral del Estado de Colima, donde la alianza Sigamos Haciendo Historia -a nivel local- para competir por las diputaciones de los 16 distritos locales y por las 10 presidencias municipales, la alianza la integran los partidos Del Trabajo, Verde, Encuentro Social y Morena. Llamó la atención la no integración formal del Panal. El Partido Nueva Alianza quedó fuera, nominalmente, lo cual no implica una ruptura o distancia con dicho partido, pues podrán trabajar de facto, es decir, candidaturas a los cuadros de Javier Pinto, actual subsecretario del Trabajo y miembro prominente del Snte, por la vía de Morena, y justificar su presencia bajo la forma de “candidatos independientes”. No olvidemos que, Javier Pinto, al operar el fraude en la campaña interna de Morena, se llevó la mayor quemada al ser cachado haciendo fraude en las primarias de Morena en lo que se denominó Operación Jalisco.
La suscripción del acuerdo tendrá las siguientes consecuencias: a) los espacios para los miembros de Morena y los mejores cuadros se reducen, pues tendrán que compartir posiciones con los aliados; b) la visión del centro se impone y la estrategia es apuntalar la candidatura presidencial, preponderantemente; c) los nombres de las organizaciones -sobre todo el Verde- implica que bastantes ex priistas se integrarán a la campaña desplazando a los cuadros de Morena; d) los independientes también significarán menos cuadros de Morena como candidatos locales; y finalmente, e) el perfil en general de los candidatos está dominado por ser políticos corruptos y de bajo perfil político, nada que ver con la Cuarta transformación.
La llegada de Locho, por ejemplo, la exclusión del Panal -formalmente en el convenio- representan la inclusión de personajes impresentables, pero que los líderes locales consideran importantes para recuperar la zona norte de Colima que perdieron en las elecciones pasados y todo indica que perderán nuevamente, pues la zona que incluye Tecomán, Armería y Manzanillo es la que tiene fuerte definición ciudadano a favor de la Cuarta Transformación, por el peso específico del municipio de Manzanillo y sus resultados como gobierno.
La inclusión de líderes “independientes”, como Locho, (mal llamado independiente, pues cultural, histórica y delictivamente pertenecen a la escuela de Nacho) aunque haya hecho una estrategia para que los colimenses olvidaran sus transas en su peregrino viaje a Alaska, él debe entender que los colimenses no olvidamos sus malos manejos financieros en el gobierno municipal de Colima. Por lo pronto Locho instruyó a sus operadores iniciar la desincorporación de los afiliados que el invitó a Movimiento Ciudadano.
Retirar a los miembros de MC que él invitó no le suma votos, disminuir o pretender disminuir militantes a MC, automáticamente, no lo hace crecer en intención de voto. Locho equivoca la estrategia.
A Viridiana Valencia Vargas no le ajustó con los beneficiarios de los programas del Bienestar y a Locho no le dará quitando afiliados a MC, restarles a otros no le suma partidarios automáticamente.
Morena no encuentra la fórmula para lograr triunfos en la zona norte de Colima. Hacer un gobierno desastroso está teniendo sus consecuencias, entre otras, a Indira y a sus cómplices no les están cuadrando las cifras, de allí, que estén enfocando sus baterías por buscar y agandallarse las candidaturas de la costa del estado. Ixtlahuacán, Armería, Tecomán y Manzanillo las cifras indican intenciones del voto favorables a Morena por el impacto de los programas sociales. Su impacto tiene su origen en que dichos programas se están dando en lugares con poca población (Ixtlahuacán y Armería) y de alta marginación económica (Tecomán) dando por resultado una impresión muy importante en la población pauperizada y su conexión con su intención de voto, muy diferente a lo que sucede en Manzanillo, donde las simpatías con el movimiento obradorista tiene sus orígenes en un gobierno con resultados favorables para los ciudadanos y obviamente que también pesan los programas sociales.
En el centro, léase CDMX, están buscando con su estrategia de alianzas sumarle a Claudia Sheinbaum, en Colima, en cambio, el gobierno fracasado de Indira está buscando manipular las directrices nacionales y, como se puede apreciar, usará los acuerdos de distribución de las candidaturas con los aliados locales para desplazar, a lo que ellos consideran enemigos internos, como etiquetan al exitoso gobierno morenista del puerto de Manzanillo.
La búsqueda de las candidaturas de la Mafia de las Amiguis de la zona costera de Colima obedece a varias condiciones: primera, sus compromisos con miembros corruptos del partido verde y de origen priista que están integrándose formalmente al partido; segundo, a garantizarle a sus compinches de facción un puesto de elección popular que esa zona geopolítica le garantiza a Morena; tercero, expandir el mando político de los Vizcaíno en función de carecer de control de la zona que está bajo el dominio del Prian que, si bien está en sintonía con ellos y sus compinches, el mando directo lo ejercen los prianistas; cuarto, bajo su idea de hacerse de la hegemonía del estado ello evitará la llegada de la Cuarta Transformación a Colima y se garantizaría a todos los ex gobernadores la impunidad que necesitan.
Sin embargo, todavía falta observar cómo se moverán las fuerzas políticas que perviven dentro del partido de Morena y se están organizando dentro de los municipios donde la Cuarta Transformación tiene trabajo político gracias a la perseverancia de los morenistas de convicción. Fuerzas organizadas de militantes fundadores en Armería y Tecomán, así como los integrantes del gobierno municipal de Manzanillo todavía tienen mucho por decir y hacer. Candidaturas honestas y de convicción morenista tienen posibilidades de proyectarse en la medida de cómo se apliquen en sus acciones políticas locales y la capacidad de operar, desde el centro, de los grupos que no están dentro del núcleo de los claudios, es decir, las presiones de Marcelo Ebrard y Adán López Hernández. Morena todavía puede presentar candidaturas auténticas.
Si el grupo de los Vizcaíno se impone, Colima deberá olvidarse de acceder a la Cuarta Transformación, pues del conservadurismo habría tomado el control pleno de Morena y, por ende, del gobierno estatal en su totalidad y el ayuntamiento más importante.