Columna
El puercoespín
Sistemáticamente, Indira, se encuentra entre los últimos lugares de las evaluaciones de los ciudadanos de su gobierno, en un comparativo a nivel nacional.
La pregunta formulada por la empresa consultora fue la siguiente ¿Estás de acuerdo en que el gobernador (a) se le revoque el mandato por pérdida de la confianza o siga en la gubernatura hasta que termine su periodo?
Según Arias Consultores, Indira ya habría dejado la gubernatura por mandato de los ciudadanos. Los ciudadanos colimenses reprueban, en alto grado, su desempeño al frente del gobierno del estado.
La empresa consultora en el sondeo nacional, realizado en el mes de junio, solo los gobernadores de 10 estados serían aprobados, es decir, tan solo el 33 % de total, pues el 66 % de los gobernadores restantes serían echados de su puesto por mandato popular.
Julio Menchaca Salazar fue el mejor ponderado con 78.7 % de aprobación para que sigua en el gobierno y el peor evaluado fue David Monreal que tan solo cuenta con un 7.7 % de apoyo de los ciudadanos, es decir, que David Monreal debería ser corrido más pronto que inmediatamente; sin embargo, allí sigue pegado a la nómina gubernamental.
En Colima tan solo el 31 % de los ciudadanos apoyan la gestión de Indira el resto, es decir, el 69 % de los colimenses quieren que se vaya. Para el 69 % de los ciudadanos es urgente que la gobernadora deje su cargo por perdida de confianza.
En Colima, la mayoría, estamos convencidos que la actual gobernadora no tiene las aptitudes mínimas para gobernar.
Si la gobernadora no hace gestiones para recapitalizar al Ipecol, además no está aplicando ningún plan para resolver el problema de las finanzas públicas ni ha hecho ninguna gestión ante la Secretaría de Hacienda para resolver el problema; si la gobernadora tiene al frente del secretariado encargado de la Seguridad Pública a una inepta, nepotista e inútil, luego entonces, uno entiende el porqué el estado está naufragando entre la zozobra y la incertidumbre; si la gobernadora no está promoviendo el estado para atraer inversiones y generar empleos; entonces, ¿qué está haciendo? ¿A qué se dedica? ¿En qué invierte su tiempo la gobernadora?
No es difícil adivinar.
Se la pasa en la Ciudad de México haciendo relaciones políticas para conseguir una nueva chamba, se la pasa en la CDMX fortaleciendo relaciones con Claudia Sheinbaum.
Está entretenida organizando el acarreo para el mitin de campaña de Claudia. Toda su energía y la de su equipo está concentrada en movilizar a la burocracia para quedar bien con el presidente y con Claudia. No le importa humillarlos y ofenderlos. La dignidad de los trabajadores no le importa.
Está hostigando a los trabajadores de confianza para que hagan trabajo proselitista y movilicen a sus familias hacia los eventos de campaña. Que hagan bola es su consigna.
Está direccionando los recursos -muy escasos, por cierto- hacia la campaña. No olvidemos que este gobierno tendrá un año más con casi nula inversión en infraestructura. Casi me atrevería a decir que este gobierno generará un récord por su poquísima inversión pública, pues son tan tramposo, ya que, las obras de manteamiento normal de los edificios las están haciendo pasar como obras de inversión estatal, además, la Oficina de la Gubernatura, bajo la tutela de un incondicional de la gobernadora, Eduardo Jurado, ha recibido la mayor cantidad de recursos lo que implica que la gobernadora puede disponer de los recursos en forma discrecional.
La desatención de los principales problemas del estado (finanzas y seguridad) nos hacen augurar que, desde ahora, -a casi dos años de que la titula deje la gubernatura- las finanzas públicas estarán en quiebra técnica y la seguridad pública sumida en la más profunda de las crisis donde el crimen organizado tendrá en sus manos los destinos, las vidas de los habitantes del estado.
El Ipecol y las pensiones tendrán todas las alarmas encendidas y los sindicatos, tanto dirigentes como elementos de base, andarán buscando culpables, pero tendrán en ese momento algo muy cierto, sus pensiones estarán en los índices más ínfimos.
Que no vea el que no quiera ver, para entonces, que nadie se lamente porque señales hay muchas y la irresponsabilidad parece ser mucha por parte del gobierno, los sindicatos y los partidos políticos.
Al Congreso ni para qué responsabilizarlo, los miembros que lo integran, ellos mismos, han declarado su desaparición.
El Poder Judicial se ha comportado tan solo como comparsa, como si vivieran en un mundo raro, en el que nada tienen que ver con la vida real colimense.
La oposición sincronizada con sus dirigentes nacionales está perdida en la inacción y en la incapacidad para plantear cosas mínimas y sensatez para llamar la atención en el ámbito que le corresponde, el estatal, cosa que se antoja demasiado difícil, pues son dominados por la visión nacional que está en niveles catastróficos. No encuentran como enfrentar a Morena porque siguen aferrados en su terca defensa de la corrupción.
Finalmente, todos tendrán parte de responsabilidad y el desastre será de Indira y los decadentes políticos que la rodean. Todos incluidos, hasta la oposición.