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COLIMA

Oficio Ciudadano

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La concentración ciudadana de este domingo rebasó las expectativas en la Plaza de la Constitución, en la ciudad de México, no obstante las denostaciones y hasta distorsiones que se promovieron  en su contra, buscando desalentar la participación ciudadana. Lo mismo ocurrió en varias capitales y ciudades importantes del país como Monterrey, Guadalajara, Guanajuato, Aguascalientes y muchas más; inclusive, el puerto de Manzanillo tuvo por vez primera su propia marcha ciudadana además de la de Colima capital, superándose así en conjunto,  el ejercicio realizado en noviembre del año pasado.

Fue impresionante observar en los videos y fotografías la inmensa ola rosa que llenó no solo el zócalo capitalino sino varias de las avenidas de acceso a esa plaza, enmarcada por la Catedral y el Palacio Nacional, el que por cierto fue altamente resguardado con las vallas metálicas que colocan cuando esperan marchas de protesta social de grupos organizados. Pero esta marcha fue totalmente diferente a lo que las autoridades parecían esperar: ni un vidrio roto, con los negocios abiertos en la mañana del último domingo de febrero, ni un papel tirado en las calles – a pesar de que afanosos barrían los trabajadores de intendencia –  ni destrozos o pintura arrojada a paredes o monumentos,  ni agresiones de ningún tipo entre las multitudes que emocionadas cantaron al término del evento el Himno Nacional.

Quedó claro que la Ciudad de México es el corazón de este movimiento ciudadano de manifestación pacífica pero firme, en claro rechazo a modificaciones constitucionales y para defender al INE el 13 de  noviembre, y ahora  para visibilizar la voluntad ciudadana ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación,  que pronto tendrá que resolver sobre la inconstitucionalidad de las reformas legales aprobadas por la mayoría morenista en ambas cámaras, pretendiendo desmantelar operativamente al INE y restarle facultades y presupuesto, entre otros aspectos. 

Quedó claro también que los movimientos y concentraciones han sido  enteramente ciudadanos y que si dirigentes de partidos políticos de oposición y funcionarios de elección popular de esos partidos han estado presentes, tanto en la ciudad de México como en los diferentes estados, lo han hecho en su calidad de ciudadanos y no con tintes o publicidad partidista. Dicho de otra forma, mal hubieran hecho las representaciones partidistas si no se hubieran sumado a esas manifestaciones sociales.

Ese conjunto de ciudadanos – que aún sin ser de la academia o de la intelectualidad mexicana –  pero que lee y que se informa, que analiza y compara las noticias, que trabaja o que dispone de una pensión laboral, que dirige una pequeña o una gran empresa, que escucha y comenta al seno familiar los sucesos de su entorno, se ha manifestado y rebasa ya las luchas partidistas. Son muchos los comentarios y reseñas periodísticas de estos días, hablando de los pormenores del evento ciudadano, pero me ha parecido importante retomar lo escrito por Francisco Garfias en su columna Arsenal, quien relata haber estado presente precisamente a un costado del asta bandera que no tenía bandera y que entrevistó a algunos de los manifestantes, como a continuación transcribo:

“Filiberto García, de 71 años, jubilado, quien respondió ante la pregunta de la razón de estar en el lugar: a defender al INE contra el tirano. Vine porque ya estoy mayor y porque, si no lo hago yo, las generaciones que me siguen me van a reclamar en la sepultura que por qué no hice algo para defender la democracia. La democracia nos ha costado mucho como para que un solo individuo quiera hacerse dueño del país, como se hace en Venezuela, en Nicaragua, en Cuba. México es un país de libertades, progresista. Así queremos que siga “  

“Claudio Y. Hernández. 18 años, alumno de la facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, quien dijo: vine a esta marcha como a la de hace dos meses porque me importa la democracia. En el 2024 voy a votar por primera vez. Como joven estoy cansados de un hombre que vive en Palacio solo, que habla en un púlpito solo, critica, miente y odia a la gente”.

“Andrea Cabrera, consultora en Diálogo Corporativo, una agencia de comunicación y asuntos públicos. “Soy mujer, soy mexicana y demócrata. Quiero elecciones lo más transparentes posibles.  Con el plan B perdería la confianza. No confío en una institución controlada por el gobierno”.

“Fernando Mangino, expreso político del 68, nueve días en celda de aislamiento en el Campo Militar Número Uno. Desde ese año no participaba en ninguna manifestación. Explica las razones por las que regresó a manifestarse: Nunca encontré algo que valiera la pena apoyar. Pero ahora lo tengo que hacer. Siento amenazada no solo la democracia, sino al país Esta persona – dijo mirando a Palacio Nacional – nos pone en choque a los diferentes grupos sociales. Eso es altamente peligroso. Puede desatarse una revolución, entre comillas, con miles de muertos”. 

“José Luis Ortega, jubilado, 69 años: Vine porque no quiero que haya alguien que vaya a perpetuarse en el poder. Ha pasado en muchos países y en todas las épocas. No queremos que pase en México”.

La sociedad ya despertó y qué bueno. Como decía el inolvidable Maquío:  “Que haya tanta sociedad como sea posible y solo tanto gobierno, como sea necesario”.

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