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Salarios paupérrimos para el pueblo y surgimiento de la burocracia dorada

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Columna

El puercoespín 

De 1979 a 1982 inflación se disparó de 18.2 % a 100 %; se produjo una devaluación del peso del orden de 45 %; hubo un decrecimiento de la economía del 5 %; se dio una especulación económica enorme y a la par de una grande fuga de capitales; el desempleo rondaba el 10 %; y para rematar el tipo de cambio era de 150 pesos dólar. Se trata de la crisis económica de 1982. La crisis impacto tanto políticamente que los políticos cedieron el poder a los tecnócratas que decían tener en sus manos y sus mentes las soluciones a los problemas de un México que se resquebrajaba literalmente.

Llegó a la presidencia el líder de los tecnócratas Miguel de la Madrid Hurtado prometiendo poner en orden en las finanzas y salvar a México de la corrupción de los políticos clásicos del PRI que se decían herederos de la Revolución Mexicana. Con Miguel de la Madrid se inaugura la época de los pactos  y en diciembre de 1987 se lanza el primer  Pacto de Solidaridad Económica que pretendía: establecer el libre cambio del peso (se le dejó flotar, se dijo entonces); se propuso un aumento al salario del orden de entre el 6 % y el 8%; se plantea el aumento de precios, excepto, gasolina, gas y electricidad; estabilidad de precios; crecimiento económico del 6 %; estimulo de la producción agrícola por medio del sector público; y por último, la renegociación de la deuda. 

El resultado fue catastrófico, es decir, que el remedio resultó peor que la enfermedad. No se controló la inflación, pues de 1982 a 1988 se dio una inflación acumulada que se calcula –según la fuente– entre 3100 % y 4,030 %; la economía lejos de crecer se contrajo en un 4,2 %; si el dólar con López Portillo estaba en 150 con Miguel de la Madrid terminó en 2,281 pesos por dólar. Y el salario de las mayorías, raquítico, y, a un más: con una pérdida del poder adquisitivo del 26 por ciento, según los economistas. Quizá la realidad fue aun más brutal.

El Pacto de Solidaridad Económica (PSE-1987); Pacto para la Estabilidad y el Crecimiento Económico (Pece) y el Pacto para el Bienestar y el Crecimiento Económico (PBCE-1994); todos ellos creados e impulsados por los tecnócratas liderados por Miguel de la Madrid y Carlos Salinas de Gortari acompañados de sus respectivos programas sociales (Pronasol, Procampo y Progresa) fueron un desastre para los mexicanos, pero sobre todo, contuvieron los salarios y generaron pérdida del poder adquisitivo del mismo por la contracción del Producto Interno Bruto y las altas tasas inflacionarias. 

Sus programas sociales como Solidaridad, Procampo y Progresa, es decir, la caridad publica, en grande medida se quedaba entre los que lo repartían, es decir, entre sindicatos, partidos y organizaciones de la sociedad civil.

En otras palabras que, aparte de destruir el Estado de bienestar, los neoliberales contuvieron los salarios y sus políticas económicas y venta a destajo de las empresas estatales produjeron una sociedad más desigual y pobre. Hubo un robo en despoblado.

Pero hicieron algo más criminal, teorizaron y propagandizaron a favor de la precarización del salario. Pusieron en marcha a toda su maquinaria de intelectuales, artistas, periodistas y políticos a inventar las teóricas que publicitaban que los altos salarios eran inflacionarios, por tanto, el salario debía de contenerse porque era el culpable de la inflación, que ahuyentaba la inversión externa y que volvía poco competitiva a la planta productiva nacional.

Era una cadena de mentiras que tenían un solo objetivo: mantener bajos los salarios y contener el bienestar de las mayorías y aumentar el bienestar de las minorías –en pocas palabras, polarizar a la sociedad–; sin embargo, ellos en el gobierno gozaban de altísimos salarios, salarios obscenos frente a la mayoría del pueblo y los empresarios tenían grandes ganancias. La crisis les vienen bien.

Los bajaos salarios fueron las bases de las exportaciones porque lo que verdaderamente se estaba vendiendo era la fuerza de trabajo barata, pues los productos salían y salen casi regalados. Ahí están todavía las hortalizas (de frutos rojos, cherrys, por ejemplo) con bajos salarios que hacen muy competitivo el producto, pues la mano de obra es, técnicamente, mano de obra esclava.

Esa forma criminal de teorizar (tarea realizada por los intelectuales) y propagandizar las teorías de los grandes males que causa tener altos salarios (tarea hecha por televisa y todos los medios tradicionales de comunicación) sumió a la sociedad en bajos salarios y bajo poder adquisitivo en un juego político perverso de los partido políticos, sindicatos, empresarios, intelectuales, comunicadores y poderes fácticos.

Los neoliberales son los culpables de meter en la psiquis del colectivo de que los salarios deben ser bajos para poder ser competitivos y luego entonces generar riqueza y cuando la riqueza sea suficiente se repartirá ésta. Todo lo anterior se comprobó que era falso. Lo que realmente hicieron fue cambiar la estadística por el Big Data. Modernizaron su forma de explotar y a las mayorías y que estas no se sientan controladas, mucho menos explotadas, sino hasta contentas de pertenecer al neoliberalismo.

Las nuevas generaciones le deben su pensamiento de autosometimiento a los neoliberales y el estar padeciendo los bajos salarios en todas las áreas del mercado del trabajo y los altos salarios de la burocracia de todos los niveles desde el municipio hasta la federación.

Mi siguiente colaboración hablaré de cómo el PAN continuó con el discurso neoliberal de los priistas y cómo construyeron la burocracia neoliberal incrustada en los puestos del Estado ganando millones y que hemos todos denominado: la burocracia dorada.

Que ojalá sigamos combatiendo con vehemencia y pasión para lograr una sociedad más justa y equitativa.  

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