Escrito por Saúl Martínez González.
La población de mujeres trabajadoras en Colima es un poco más 131 mil 900. De estas 64 mil 400 son mujeres que trabajan en actividades formales, es decir, que están afiliadas al seguro social (IMSS) y tienen acceso a derechos y satisfactores básicos, como servicios médicos, crédito para vivienda o ahorro para el retiro, vacaciones pagadas y aguinaldo. Además de apoyos de seguro de accidente, riesgos de trabajo invalidez y la posibilidad de acumular antigüedad y generar un ahorro para su pensión.
Mientras que 67 mil 500 mujeres trabajan en el sector informal, que incluye todo trabajo remunerado (autoempleo como empleo asalariado) que no está registrado, regulado o protegido por marcos legales o normativos. En algunos casos son asalariados no registrados o trabajadores que realizan sus actividades de forma independiente. Estos, por no estar registrados legalmente, no tienen derechos laborales, como aguinaldo, vacaciones pagadas, seguridad social, etc.
Además, sus salarios son muy precarios, según estadísticas oficiales, 41 mil 500 mujeres que trabajan en la informalidad, reciben un salario mínimo como ingreso mensual que es de 5,255 pesos (equivalentes de dos días de trabajo de un diputado local) y otras 21 mil mujeres trabajadoras reciben entre uno y dos salarios mínimos como ingreso.
Es decir, más del 90 por ciento de estas mujeres trabajadoras informales viven en estas condiciones laborales, muchas de ellas son madres solteras que tienen que trabajar como asalariadas, empleadas de mostrador, cajeras en tiendas de autoservicio, para mantener a sus hijos. Otras más, venden alimentos, productos de catálogo, ambulantaje, etc.
Éstas miles de mujeres que trabajan en estas circunstancias, no es un problema menor y aislado. También es un factor de desintegración familiar y destrucción del tejido social, ya que muchas de ellas tienen que abandonar a sus hijos pequeños en sus hogares o dejarlos al cuidado de los abuelos o familiares cercanos, en el mejor de los casos. Esta desintegración familiar también está ligada a la violencia intrafamiliar.
La pregunta obligada es en dónde están las feministas de café, las de ruedas de prensa y clases medias y altas o que se creen intelectuales, que presumen de ser feministas, de la boca para afuera, porque nunca se les ha visto convocar a una marcha por mejorar las condiciones laborales y aumento de salarios de éstas miles de mujeres.
En un gobierno que se dice el más feminista de la historia, representado por una burocracia dorada de mujeres que reciben exorbitantes ingresos, en ocasiones insultantes para la mayoría de los colimenses. ¿Qué han hecho las “diputadas de a mentiritas” para legislar mejores condiciones laborales de las mujeres? ¿Qué ha hecho el gobierno del estado en materia de fomento económico para generar un crecimiento económico que garantice nuevas fuentes de empleo y mejor remunerado para las mujeres?
No solo apoyar a las 30 empresarias que las traen de un lado para otro, en exposiciones de artesanías como estandartes y ejemplos de mujeres emprendedoras, porque es la moda y con ello justificar que en Colima se apoya a las mujeres trabajadoras. Por último, espero que en esta ocasión no salgan las mamás de las(os) diputados a defenderlos públicamente como ya ha sucedido con funcionarios de primer nivel.
Fuente: Quiénes son los trabajadores formales. Presidencia de la República EPN | 21 de noviembre de 2013. https://www.gob.mx/epn/es/articulos/quienes-son-empleados-formales#:~:text=Los%20empleados%20formales%20son%20aquellos,empresas%20formales%20medianas%20y%20grandes.
Secretaría del Trabajo y previsión social. Colima. Información Laboral. Noviembre 2022. Disponible en https://www.stps.gob.mx/gobmx/estadisticas/pdf/perfiles/perfil%20colima.pdf.