Columna
El puercoespín
Uno siempre piensa en canciones que desearía que le tocaran el día de su muerte. Yo, entre otras, desearía que en mi funeral se tocaran dos canciones de Pablo: Para vivir y El breve espacio.
Son las canciones que siempre me recuerdan mis años de militancia en la izquierda revolucionaria, pues aunque son canciones de desamor, me recuerdan el compromiso político y mi vida cotidiana.
Pablo Milanés nació en Bayamo, provincia de Oriente, actual provincia de Granma. Estudió música en el Conservatorio Municipal de La Habana.
En 1964 se incorporó como intérprete al cuarteto Los Bucaneros, con quienes colaboró en sus primeros trabajos. También probó suerte como solista ocasional, diversificando de esta manera sus experiencias que más tarde le llevarían a trabajar en solitario. En 1965 publicó Mis 22 años, considerada por muchos el nexo de unión entre el feeling y la Nueva Trova Cubana, incluyendo nuevos elementos musicales y vocales que serían precursores de la música cubana que vendría después.
Bajo el influjo del Primer Encuentro Internacional de la Canción de Protesta, celebrado en Varadero en 1967, empezó a crear canciones de contenido político. En 1968 ofreció su primer concierto con Silvio Rodríguez en la Casa de las Américas. Esta sería la primera muestra de lo que más tarde, en 1972, surgiría como el movimiento musical popular de la Nueva Trova. En ese mismo lugar conocería a los miembros de la élite cultural y musical de otros países americanos con los que compartía sus preocupaciones sociales. Violeta Parra, Mercedes Sosa, Daniel Viglietti, Chico Buarque, Simone, Vinícius de Moraes, Milton Nascimiento, Víctor Jara, entre otros muchos, pasaron por la Casa de las Américas en aquella época.
Numerosos artistas colaboraron con él, entre los que destacan Silvio Rodríguez, Ana Belén, Ricardo Arjona, Maná, Joaquín Sabina, Javier Ruibal, entre otros.
Falleció en la clínica Universitaria de Navarra en Madrid en la madrugada del 22 de noviembre del 2022, debido al síndrome mielodisplásico un tipo de cáncer que disminuye la respuesta inmunitaria.
A Pablo lo fui a ver tan solo a dos conciertos. Uno fue en el año de 1988 en el Instituto Cultural Cabañas en Guadalajara y el otro en los años noventas en el teatro Carlos Marx de La Habana.
De Pablo me gustaba toda su producción, pero si me piden dos canciones con las cuales quedarme, yo me quedo con El breve espacio y Para vivir: ambas canciones me fascinan al piano, sobre todo la de Para vivir.
En mis gustos musicales están en el centro los boleros, el canto de protesta y la Nueva Trova Cuba.
Pablo Milanés ha muerto en un Breve espacio, Para vivir.