El fundador del PRD, tres veces candidato presidencial y primer jefe de Gobierno del Distrito Federal elegido por voto popular falleció el miércoles 28 de octubre. Su participación en el movimiento democrático de 1988 transformó el sistema político mexicano. Claudia Sheinbaum, Andrés Manuel López Obrador y dirigentes de distintos partidos lamentaron su muerte.
México, Avanzada (29/10/2026).— Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, una de las figuras más importantes de la oposición política mexicana y protagonista de la transición democrática del país, falleció la noche del miércoles 28 de octubre a los 92 años. Su muerte provocó expresiones de pesar de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, del expresidente Andrés Manuel López Obrador, de dirigentes políticos de distintas corrientes y de organismos internacionales, que reconocieron su contribución a la defensa del voto, la soberanía nacional y las causas sociales.
Nacido el 1 de mayo de 1934 en la Ciudad de México, fue hijo del expresidente Lázaro Cárdenas del Río y de Amalia Solórzano Bravo. Estudió Ingeniería Civil en la Universidad Nacional Autónoma de México y desarrolló una trayectoria vinculada con la planificación y la infraestructura pública. Participó en proyectos relacionados con el aprovechamiento de la cuenca del río Balsas, antes de consolidar una carrera política que lo llevó al Senado de la República y posteriormente a la gubernatura de Michoacán, cargo que desempeñó entre 1980 y 1986.
Su trayectoria adquirió una dimensión nacional cuando, junto con Porfirio Muñoz Ledo y otros dirigentes, impulsó en 1986 la Corriente Democrática dentro del Partido Revolucionario Institucional (PRI), movimiento que cuestionó los mecanismos de selección presidencial y exigió mayor democracia interna. La ruptura desembocó en su candidatura presidencial de 1988, respaldada por el Frente Democrático Nacional, una coalición de organizaciones y partidos que desafió la hegemonía priista.
Aquella elección representó uno de los episodios más controvertidos de la historia electoral mexicana. La llamada caída del sistema de cómputo y las denuncias de irregularidades pusieron en duda la legitimidad del proceso que declaró vencedor a Carlos Salinas de Gortari. Aunque Cárdenas no llegó a la Presidencia, su candidatura dio impulso a una movilización ciudadana que contribuyó a abrir espacios para la competencia electoral y a fortalecer la exigencia de instituciones capaces de garantizar elecciones confiables.
En 1989 participó en la fundación del Partido de la Revolución Democrática (PRD), organización que reunió a distintas corrientes de izquierda y a antiguos militantes priistas. Volvió a competir por la Presidencia de la República en 1994 y en 2000. Entre ambas candidaturas, en 1997, obtuvo una victoria que marcó otro momento histórico: se convirtió en el primer jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal elegido mediante voto popular, después de décadas en que el gobernante de la capital era designado por el presidente de la República.
Más allá de sus cargos públicos, Cárdenas sostuvo posiciones relacionadas con la defensa de los recursos energéticos, el patrimonio nacional, la justicia social y la participación ciudadana. Su actividad política estuvo marcada por la idea de que la transformación institucional debía alcanzarse mediante la organización social y los mecanismos democráticos. También mantuvo posiciones críticas frente a decisiones de gobiernos surgidos de las fuerzas políticas con las que había compartido trayectoria, lo que contribuyó a distinguir su actuación de la disciplina partidista tradicional.
La presidenta Claudia Sheinbaum lamentó su fallecimiento y afirmó que su papel en la historia contemporánea fue fundamental. Recordó especialmente el movimiento electoral de 1988 y sostuvo que Cárdenas debió haber sido reconocido como presidente en aquella elección. En su mensaje destacó la defensa de la soberanía nacional y las causas sociales, y expresó: “Su dignidad y convicción republicana quedan como un referente imprescindible para nuestra nación”. También envió sus condolencias a sus hijos Lázaro, Cuauhtémoc y Camila.
El expresidente Andrés Manuel López Obrador, quien inició parte de su trayectoria opositora junto al movimiento cardenista, también reconoció su influencia. Lo describió como precursor del movimiento democrático reciente y manifestó: “Sin él, otra sería la realidad política del país”. A pesar de las diferencias políticas que ambos mantuvieron en distintos momentos, López Obrador destacó las enseñanzas y los ideales que dejó Cárdenas.
Entre las reacciones también estuvo la del diputado Ricardo Monreal Ávila, coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, quien lo recordó como un hombre íntegro y de convicciones democráticas firmes, además de expresar su pesar por la pérdida de un amigo. El dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, reconoció su participación en la historia democrática del país, mientras que el senador Manuel Velasco Coello lo recordó como uno de los referentes de la lucha democrática y de la izquierda mexicana.
Alejandro Encinas Rodríguez, quien compartió distintas etapas de la vida política con Cárdenas, señaló que México cambió después de las elecciones de 1988 y atribuyó al ingeniero una contribución importante a la apertura democrática. Por su parte, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, recordó tanto su participación en aquel movimiento como su llegada, mediante las urnas, al gobierno de la capital.
Las condolencias trascendieron el ámbito nacional. Naciones Unidas en México reconoció su compromiso con la democracia, la justicia social y el servicio público. La Unión Europea destacó su contribución a la construcción de la vida democrática mexicana, mientras que las representaciones diplomáticas de España y Cuba expresaron su pesar. El embajador cubano Eugenio Martínez Enríquez recordó especialmente su solidaridad con el pueblo cubano y su defensa del derecho a la libre determinación.
La muerte de Cuauhtémoc Cárdenas cierra una trayectoria política de más de cinco décadas, marcada por su participación en la ruptura del sistema de partido hegemónico, la construcción de una oposición electoral nacional y la defensa de instituciones democráticas. Su contribución histórica no se limita a las elecciones que disputó ni a los cargos que ocupó: también comprende la movilización de generaciones de ciudadanos que encontraron en su candidatura de 1988 una vía para cuestionar el poder establecido y exigir que el voto fuera respetado.