Colima, México, Avanzada (24/10/2026).— El puerto de Manzanillo concentraba aproximadamente el 44 por ciento del movimiento nacional de contenedores en 2024, pero su importancia en el comercio marítimo no se ha traducido, en la dimensión que cabría esperar, en mejores condiciones económicas, infraestructura y calidad de vida para la población de Colima, una contradicción que el investigador Jorge Francisco Vuelvas Lomelí planteó durante el XIV Congreso IGLOM, al presentar un avance de su investigación doctoral.
Durante la ponencia Un giro geopolítico en la gobernanza portuaria de Manzanillo, Vuelvas Lomelí explicó que la relevancia del puerto no solamente debe medirse por el volumen de mercancías que moviliza, sino también por su relación con el territorio y la población. Señaló que, pese a su posición dentro del comercio nacional e internacional, persisten dificultades económicas y problemas de infraestructura y conectividad que afectan tanto a Manzanillo como a otros municipios de Colima.
El investigador hizo referencia al concepto de hinterland, utilizado para identificar la red terrestre que conecta al puerto con otros puntos de distribución y consumo mediante carreteras, ferrocarriles, bodegas y centros logísticos. Explicó que estos elementos resultan fundamentales para la competitividad portuaria, pero también representan una dimensión que debe analizarse al estudiar las condiciones de desarrollo del territorio donde opera una infraestructura de esa magnitud.
Vuelvas Lomelí sostuvo que las investigaciones académicas sobre Manzanillo han prestado atención a la relación entre el puerto y la ciudad, así como a los efectos que su crecimiento provoca en el entorno urbano y ambiental, incluidos los impactos sobre manglares, lagunas y comunidades cercanas. Sin embargo, consideró necesario incorporar el análisis de las relaciones de poder que determinan las decisiones portuarias, pues estas pueden ayudar a explicar por qué el crecimiento de la actividad comercial no necesariamente produce beneficios equivalentes para la población.
En ese sentido, planteó que las decisiones sobre el desarrollo del puerto no dependen exclusivamente de las autoridades federales, sino que también intervienen concesionarios, navieras y otros actores económicos con intereses propios. Su investigación buscará establecer cómo se relacionan esos participantes, qué capacidad de negociación tienen y de qué manera sus decisiones pueden influir en el desarrollo económico y social de Colima.
El ponente explicó que el proyecto todavía se encuentra en una etapa de definición y análisis, por lo que no presentó resultados concluyentes sobre las causas de esa falta de correspondencia entre crecimiento portuario y bienestar social. No obstante, situó esa contradicción entre los problemas centrales que pretende estudiar, particularmente ante las expectativas de expansión de la actividad marítima en Manzanillo.
*Imagen del puerto de Manzanillo, creada con inteligencia artificial.