Malas compañías
Autor: Mario Alberto Solís Espinosa.
La Fiscalía Especializada en el Combate a la Corrupción de Colima reveló, al responder a una solicitud de información, que en esa dependencia prescribieron más de 400 carpetas de investigación por probables delitos de corrupción, cometidos por servidores públicos durante el periodo que va de 2019 a 2025.
El dato resulta grave, comprueba que en la entidad sobrevive tan robusto como siempre uno de los grandes males de cualquier régimen: la impunidad. También confirma que la cadena de corrupción no logró romperse durante el autodenominado gobierno de la transformación.
Si 418 averiguaciones fueron congeladas de manera premeditada para que luego prescribieran, entonces puede concluirse que no es casualidad, sino una práctica calculada y sistemática en la Fiscalía Anticorrupción, accionada para proteger a determinados funcionarios y enterrar asuntos que resultan delicados.
Casi medio millar de asuntos fueron escondidos en los cajones desde 2019. Para que eso sucediera, tuvo que activarse la complicidad de muchos funcionarios de todos los rangos, estrategia que incluso puede catalogarse como una conspiración gubernamental para tolerar los actos de corrupción.
Varios de los años correspondientes a los asuntos prescritos coinciden con los dos últimos del gobierno de Ignacio Peralta Sánchez (2020 y 2021), justo el periodo en que se documentaron asuntos de evidente uso irregular de los recursos públicos y en los que se presentó el quebranto financiero de las arcas públicas.
Resulta muy probable que entre las carpetas que prescribieron se encuentren las correspondientes al desvío de más de 200 millones de pesos que estaban destinados a la adquisición de la Zona Militar; también más de 500 millones que presuntamente se desviaron luego de adquirirse vía préstamo para la construcción del C5.
Igualmente, en esos últimos meses del prianato se presentaron denuncias de la Universidad de Colima y el sindicato del gobierno estatal, por la omisión del cumplimiento de compromisos financieros de Ignacio Peralta. ¿Tales carpetas también prescribieron?
Podría encontrarse en la misma situación el expediente que debió abrirse luego de la denuncia del sindicato del ayuntamiento de Colima en contra de Leoncio Morán Sánchez, luego de que el ahora morenista dejará de entregar 50 millones de pesos por concepto de aportaciones de los trabajadores al Instituto de Pensiones.
Señala la Fiscalía Anticorrupción que los expedientes prescritos corresponden al 22 por ciento de todos los que se presentaron entre 2019 y 2025, entonces también pudieron enviarse al archivo muerto las denuncias de enriquecimiento ilícito en contra de Indira Vizcaíno Silva y varios de sus funcionarios más cercanos, presentada en 2023 por la adquisición de casas de lujo en el fraccionamiento Bosque Real.
Y así la lista podría continuar. Lo cierto es que la prescripción de todas esas carpetas de averiguación, por la omisión de la Fiscalía Anticorrupción, garantiza la impunidad de los señalados, pero también sugiere una política de Estado que lejos de romper con la herencia priista de complicidad, la perpetúa y adopta como propia durante el gobierno de Morena.
La Fiscalía Anticorrupción está obligada a rendir un informe detallado de su actuación desde que fue creada, en 2018, toda vez que en todo este tiempo ha procedido con opacidad y discrecionalidad, sin rendirle cuentas a nadie y, sobre todo, sin resultados visibles.
Son múltiples los casos de corrupción que se han documentado de manera pública y hasta ahora, ningún funcionario de primer nivel ha recibido sanciones ejemplares. Ignacio Peralta y Carlos Noriega García enfrentan procesos judiciales por sumas de dinero irrisorias, nada que sea serio.
Las carpetas de investigación congeladas en la dependencia judicial simbolizan el fracaso de la lucha contra la corrupción, es más, comprueban que ni siquiera hubo intentos reales de castigar a los funcionarios deshonestos, todo fue discurso de campaña que se quedó en el pasado.
Los Peraltas, Noriegas, Lochos y todos sus similares pueden sentirse tranquilos.
BREVE HISTORIA PARA CAMILA. En las semanas posteriores a su regreso a Colima, la princesa me ha relatado sus vivencias como trabajadora en un campamento de verano. La exmoconeta se convirtió en salvavidas, tuvo que pasar difíciles pruebas bajo el agua y convivir con el riesgo durante dos meses. Yo ni enterado, pensé que se dedicaba a cuidar a tiernas niñas en verdes pastos y recogiendo flores. Cada nueva peripecia de la exinfantina me sube la presión, ya le dicho que mejor se ahorre los pormenores y se prepare para no ir a ningún lado el próximo verano.