Connect with us

COLIMA

La conversación que hace falta

Published

on

Compartir:

Escrito por Damián Lugo Gutiérrez.

Como ocurre cada tres y seis años, en los próximos meses comenzarán las campañas electorales para renovar cargos de elección popular en el estado. Durante este tiempo, las narrativas de los partidos y las coaliciones político-electorales, construidas generalmente por profesionales de la mercadotecnia política, predominarán y guiarán la conversación y el debate público. La población será objetivo y testigo de mensajes de alto impacto, de propuestas de alta rentabilidad política y de grandes promesas de campaña. Se tratará, sin duda, de una disputa por conectar con los sentimientos de las personas y de ganar las simpatías y el voto de las y los colimenses. 

Sin embargo, existe otra conversación —igual de importante y necesaria para el estado— que seguramente seguirá pasando inadvertida y siendo relegada de los asuntos prioritarios de la entidad. Me refiero al desafío de construir una administración pública estatal y municipal eficaz, eficiente, transparente y que rinda cuentas a la ciudadanía. 

Enfocada en los asuntos públicos de coyuntura social, en las grandes promesas de campaña, en la disputa partidaria por el poder o en el anuncio del programa o la reforma que cambiará la vida de las personas, la conversación pública ha desviado su atención de los asuntos que atañen a la gestión cotidiana del gobierno. El problema no es menor, de la atinada gestión gubernamental y de las capacidades de la administración pública depende la provisión de servicios públicos de calidad, la implementación exitosa de políticas públicas, la resolución de problemas públicos y la garantía plena de derechos. 

Cualquier agenda política o aspiración por mejorar las condiciones de vida de las y los colimenses, requiere indispensablemente de voltear a ver y trabajar en la maquinaria encargada de traducir las decisiones y mandatos políticos, legales y sociales en acciones concretas y reales. Resulta problemático suponer que la llegada de un nuevo grupo al poder, de una nueva agenda política, la aprobación de una nueva reforma o la concepción de un nuevo programa gubernamental, son condiciones suficientes para el ejercicio efectivo del gobierno. Existe un trabajo fino e importante a realizar para convertir las decisiones, aspiraciones e intenciones en resultados concretos y en un desempeño plausible del sector público.

La construcción de un gobierno eficaz y eficiente, capaz de llevar a buen puerto sus políticas, requiere que los puestos públicos sean desempeñados por personas con capacidad técnica y profesional para diseñar las políticas públicas, para resolver los problemas cotidianos del ejercicio gubernamental y que cuenten con estabilidad y continuidad en sus cargos. 

Un gobierno funcional requiere de mecanismos institucionalizados que permitan generar y compartir información de calidad, de sistemas confiables de contraloría interna, de manuales y procesos que guíen la operación de las organizaciones, de la creación y utilización de registros administrativos, de mecanismos de evaluación de desempeño, de estrategias de modernización administrativa, y de inclusión de la participación ciudadana. Sin estas características y elementos en el sector público, cualquier nuevo proyecto o aspiración corre el grave riesgo de ser absorbido por las rutinas e inercias burocráticas que tanto merman la eficacia de la acción de gobierno.

En Colima, el sector público —en todos sus niveles— tiene graves problemas para operar con eficiencia, eficacia, transparencia y con rendición de cuentas. Los programas sociales carecen de los atributos necesarios para atender eficazmente las causas de los problemas públicos, existen duplicidades en los procesos al interior del gobierno, la acción gubernamental está fragmentada, la coordinación intra e interinstitucional está sujeta a los vaivenes políticos, la información que debería ser pública es opaca y poco accesible para la ciudadanía, existe una insuficiente evaluación de las políticas públicas, existe gasto público regresivo y no hay un servicio profesional de carrera basado en el mérito y la profesionalización. 

Atender estas problemáticas requiere de una labor minuciosa de elaboración diagnósticos y de evaluación que permitan transitar gradualmente hacia un gobierno funcional. Implica sacar la caja de herramientas del análisis de políticas públicas y empezar a plantear soluciones factibles y con visión de largo plazo. 

En Colima, es indispensable empezar discutir y mirar hacia las “entrañas” de la operación gubernamental. Retrasar o evitar esta conversación perjudicará no solo la gestión de la administración pública, sino la calidad de vida de las personas. Estamos a tiempo de construir un gobierno funcional para las y los colimenses.

Compartir:

UNIVERSIDAD DE COLIMA

Más leidas

Copyright © www.diarioavanzada.com.mx

Discover more from Diario Avanzada

Subscribe now to keep reading and get access to the full archive.

Continue reading