Columna
El Puercoespín
“Queremos una mesa de diálogo para que cese la guerra sucia. No a la imposición y a la politiquería” así de categórica es Ada León, joven manzanillense en huelga de hambre junto con Luis Valdivia, a las afueras del “búnker” secreto o sede alterna de la dirigencia nacional del partido Morena, ubicado en avenida Ejército Mexicano número 359 de la Ciudad de México.
“Esta huelga de hambre es un llamado urgente para el partido Morena. Para que atienda el caso de la persecución política contra Martha Zepeda, consejera de Morena Manzanillo, que fue destituida de su cargo por una falta administrativa, que no penal. Y la Fiscalía -corrompida- quiere meterla a la cárcel para dejarla fuera de la competencia de las próximas elecciones. Como también se le hizo a un lado de la candidatura al Senado a Griselda Martínez Martínez, para ocupar esos espacios por miembros del partido Verde, mismo que dañaron y robaron a los y las manzanillenses”. Ada León evita nombrar a Virgilio Mendoza y a Gabriela Benavides acusados de usar ilegalmente una tarjeta vinculada a cuentas oficiales del Ayuntamiento de Manzanillo.
Finalmente, Ada León hace un llamado a todo el país “Si en tu estado o municipio, de cualquier parte del país, están padeciendo una circunstancia similar las y los invitamos a que alcen su voz y se sumen a este movimiento.”
Los actos políticos de resistencia civil encabezados en la Ciudad de México por Ada León y Luis Valdivia forman parte de una serie de acciones de resistencia civil pacífica para rescatar el espíritu original partido Morena. Rescatar lo que le dio autoridad moral al actual presidente que se concentra en los tres valores básicos: no mentir, no robar y no traicionar.
Dentro de las acciones de resistencia civil, simultáneamente a la huelga de hambre en la CDMX, en la ciudad de Colima también fue instalado un plantón a las afueras de las oficinas de Morena, ubicadas sobre la calzada Galván.
El partido Morena nació luchando contra la injusticia y los excesos del poder, pero hoy, los militantes que se han mantenido fieles a sus principios son objeto de represión por parte de los arribistas y falsos morenistas que se aprovecharon de las influencias, del por cierto, fracasado subsecretario de Derechos Humanos, de la Secretaría de Gobernación, Alejandro Encinas que, dicho sea de paso, dejó hecho un desastre esa Subsecretaría y fue incapaz de resolver el caso de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa.
Indira y su padre están siguiendo la línea de sus superiores de entregar a los corrutos las posiciones políticas más importantes y estratégicas. A nivel nacional recientemente fueron integrados a las filas de Morena los impresentables ex priistas: Eruviel Ávila, Alejandro Murat, Jorge Carlos Ramírez Marín y fue invitado el potencialmente extraditable a los Estados Unidos Eugenio Hernández Flores.
Ricardo Ravelo también, en su libro El amo de Jalisco un gobierno con estructura criminal revela lo siguiente: “Desde la segunda mitad del siglo xx, Jalisco se convirtió en refugio seguro para familiares de narcotraficantes emblemáticos. El territorio pasó a ser estratégicamente importante por su cercanía con los puertos del Pacífico mexicano. Consecuencia de esas complejas transformaciones, el CJNG se ha especializado en el tráfico de drogas químicas, entre otras, del fentanilo, que elabora con precursores traídos de Alemania e Indonesia y que luego de procesarlas, quedan listos para exportarse a Estados Unidos por los puertos de Manzanillo y Lázaro Cárdenas, los cuales mantienen bajo su control a base de cañonazos de dólares y amenazas.”
En otras palabras, en Jalisco están los laboratorios productores de las drogas producidas por el CJNG y Colima está convertido en un corredor de tránsito vía la aduana portuaria. Entonces cobra sentido la urgencia de la gobernadora y su pandilla por imponer en el puerto a una incondicional que garantice los negocios.
El gobernador Enrique Alfaro Ramírez tiene en Eduardo Almaguer Ramírez, fiscal general del estado de Jalisco, al responsable de brindarle protección al CJNG en Manzanillo, la ciudad portuaria de Colima, principal “narcopuerto” del país, agrega Ravelo en la pág. 202 del libro citado; luego entonces, cobra mucho sentido las urgencias del fiscal de Colima, el Bryant García Ramírez, por meter a la cárcel a Martha Zepeda, puesta esta mujer es un obstáculo en sus negocios que desconocemos, pero que sus conductas y uso de la procuración de justicia para eliminar obstáculos y enemigos políticos los delatan.
Tres cosas le están premiando la dirección Nacional de Morena a Indira: primera, haber instrumentado el sistema de moches a los funcionarios de confianza que colocaron en la nómina del gobierno estatal; segundo, haber operado una campaña en el estado de Jalisco a favor de Claudia Sheinbaum, en las elecciones primarias contraviniendo, violando los principios y los estatutos de Morena, además violando la ley electoral que, públicamente, fue conocido como la Operación Jalisco; y finalmente, la actual huelga de hambre con la que se exhibe lo vertical, autoritario y sucio del proceso de la selección de candidatos, sí escribí bien, selección, que no elección. El dedazo pues.
La resistencia civil pacífica pondrá a prueba la capacidad de pegamento que es la nómina, pero, sobre todo, que Morena le apuesta más a la inmediatez del control coyuntural en detrimento del proyecto de nación a favor de los que menos tienen. Morena le está diciendo adiós a un proyecto social y estará abordando un pragmático proyecto político que, a la brevedad, dominarán los priistas como lo hicieron en el PRD cuando lo tomaron y, con los gobiernos de Fox y Calderón del PAN que, también fueron colonizados, y todo apunta a que lo volverán hacer al someter a Morena.
Con Mario Delgado, a nivel nacional, e Indira, a nivel local, Morena está garantizando el triunfo de la corrupción y la pervivencia endémica de ésta.
Lo cierto, a estas alturas, es que la lucha por reivindicar la política y los valores, a través de la resistencia civil pacífica, de Martha Zepeda y Griselda Martínez, ya tomó nivel nacional.