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COLIMA

La Fiscalía en la incuria completa

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Columna

El puercoespín

No es una cuestión menor que la autopista Manzanillo-Guadalajara haya estado cerrada, en el tramo Manzanillo-Cuyutlán, por más de seis horas y que haya terminado por afectar a miles de colimenses. No se trató de un evento que eventualmente pueden ocurrir por azar del destino. No, fue un evento que pudo haberse tratado con mayor eficacia, para evitar el menor de los daños.

Mientras miles de personas se encontraban varadas en la autopista la gobernadora y sus subalternos se encontraban haciendo campaña. En la mesa de la mañana por la paz no se comunicó nada, después en sus redes nada se menciona ni por parte de ella ni por parte de la Fiscalía General del Estado. El hecho pasó inadvertido. No se le dio la dimensión que ameritaba ni la atención elemental que debió tener.

Si no se menciona, no ocurrió, diría el clásico.

La presidenta municipal de Manzanillo lo relata así en su página de Facebook: “Es increíble lo que está ocurriendo en la carretera de cuota Manzanillo-Colima.

Derivado de un accidente personas fallecidas en el lugar y por un pésimo manejo de atención por parte de las autoridades competente para la prestación de atención al accidente, se encuentran personas atrapada en el tráfico desde aproximadamente las 5:30 de la mañana de hoy y hasta este momento 11:35 a. m.

Más de 5 horas sin poder transitar a sus destinos.

Las personas perdieron vuelos, citas médicas, exámenes profesionales, comparecencia ante autoridades, etc.

¿Quién va a pagar por estos daños provocados a las personas?

Y todo porque la Fiscalía no ha podido ir a hacer el levantamiento de las personas fallecidas en el accidente.

5 horas y la Fiscalía incapaz de atender provocando daños en algunos casos irreparables a las personas.

La GN de caminos es tema aparte, no se le ocurrió atender de manera inmediata y evitar que la gente quedara varada en la carretera pudiendo inmediatamente después del accidente desviar el tráfico para evitar el colapso que ocurrió.

¡¡¡Increíble!!!”

El accidente al que se refiere la presidenta municipal habría ocurrido a la altura del patio de maniobras de la terminal de Ferromex. En dicho accidente murieron tres personas y dos personas más resultaron heridas.

Son comunes los accidentes, por lo transitado de la autopista, y más ahora que ese tramo se encuentra en proceso de ampliación y los encharcamientos, por las tardías lluvias, vuelven más peligroso el tramo a pesar de que es una recta y se supone muy segura.

Sin embargo, algo pasó que la Fiscalía no fue capaz de proceder al levantamiento de los cuerpos de las personas fallecidas a la brevedad posible.

Lo cual significa que la obstaculización de la vía no se debió a un aparatoso taponamiento producto de la colisión, sino porque, como lo deja entre ver la presidenta de Manzanillo, se debió a la negligencia de los miembros de la Fiscalía General del Estado de Colima.

De la Fiscalía sabemos que se trata de una institución fallida. El trabajo que hacen en ocho meses la Procuraduría del Estado de Hidalgo lo hace en una semana. Eso nos puede dar una idea de las dimensiones de su inoperancia.

Los desaparecidos, las mujeres asesinadas y los secuestros tienen una tasa de impunidad del 99.98 %. Lo cual significa que, si un miembro de su familia desaparece, es asesinado o es secuestrado, su caso, casi es seguro, que quedará en la impunidad.

La gobernadora en su irresponsabilidad se la pasó toda la mañana en campaña repartiendo computadores y la gente del puerto sufriendo las inconveniencias de una institución fallida.

La economía se está achicando, los empleos están decreciendo, la inseguridad a todo lo que da y ahora, en el colmo de la incuria, la Fiscalía no hace su trabajo rutinario.

Y a la gobernadora le importa muy poco los padecimientos de los habitantes de Colima. 

Los chistecitos de la Mafia de las Amiguis antes parecían unas monadas de los nuevos ricos recién llegados al poder. Las selfis, los resbalones, eran bien vistos por sus partidarios, hoy sus chistes tienen un costo económico ponderable tanto en el daño que causan a la economía del estado como el infringido a las vidas privadas. Sus selfis, sus ocurrencias ya no son del agrado de nadie.

Lo mismo pasa en la SEP Colima, los problemas no son errores atribuibles a la complejidad de la realidad, sino a la negligencia de los empleados de confianza nombrados por la gobernadora que no saben hacer su trabajo.

El gobierno, en su primera fase, destruyó al partido eliminado a los miembros fundadores y nombró como funcionarios solo cercanos a la mafia, fue su fase nepóticas; en su segunda fase renunció a combatir la corrupción y desistió a resolver el problema financiero y se rendió al poder sindical, fue su fase de identificación con la corrupción histórica; estamos entrando a una tercera fase donde los errores son producto de sus obsesiones, sus excesos, sus negligencias, sus aspiraciones y la instrumentación de medidas para conservar el poder y ampliar su hegemonía dentro y fuera del partido, están entrando a su fase omnipotente.

En síntesis, fueron nepóticos, para colocar a sus incondicionales en el gobierno; pasaron a la aceptación de la corrupción como un mal cultural y necesario que solo ellos entienden; y están en su fase de que todo lo pueden, se sienten omnipotentes.

Los errores en política cuestan. En cuatro años ellos, los miembros del gobierno de Indira lo entenderán.

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