Columna
El puercoespín
El lunes se inauguró el curso escolar y al día siguiente, en Zacualpan, las madres desesperadas pasaron por sus hijos a la escuela primaria al escuchar las ráfagas de disparos.
El director de la escuela les pide calma. Las madres liberan todos los reclamos acumulados desde hace mucho tiempo. Usted siempre llega tarde -le reclaman airadamente al director Edwin-. Sí, usted siempre llega a la diez -agrega otra madre con todo el coraje del mundo-. El director les contesta que no es tiempo de reclamos, lo importante es afrontar el momento y verificar que todos los niños estén bien. Eso es lo importante en ese momento. Las madres están asustadas, llenas de miedo y de indignación.
Su coraje no es del día, su coraje es la acumulación de muchos agravios, de falta de atención a una comunidad que ha sufrido la falta de atención de un gobierno indolente e irresponsable. El Centro de Salud está tirado y el gobierno no tiene para cuándo levantarlo. La gobernadora no escucha, no cumple, no le importan los vecinos de Zacualpan, no existen.
Un delincuente en busca de refugio fue perseguido hasta la comunidad y sus perseguidores le acribillan su casa, huye a la casa de su novia y hasta allí le dan alcance y le tapizan la casa de balas, nuevamente escapa a casa de su madre y allí es herido.
Su madre es maestra de la escuela primara. Las glorias de la maestra son introducir bebidas embriagantes a la escuela. Los vecinos viven con el dilema de denunciar o guardar silencio, aunque los actos de la maestra son secretos a voces. Todos saben de sus hazañas, pero nadie hace nada al respecto. Las autoridades desde el director hasta los altos mandos de SEP “ignoran” las denuncias de los padres de familia. Saben que de vender bebidas embriagantes pasó a vender drogas, eso lo dicen todos los miembros de la comunidad. Es el secreto más y mejor difundido.
Su hijo es el malandrín que llegó huyendo.
El pueblo discute a gritos. Todos están hartos de los delincuentes. Todos están hartos de los abusos. Todos están hartos de guardar silencio. Todos están hartos del gobierno omiso de una gobernadora inútil que ha hecho de la estupidez una forma de gobernar.
Los vecinos después de todo el zafarrancho, en los que resultó herido el delincuente, después de discutir a gritos llegan a la conclusión de que deben de sacar a los delincuentes del pueblo. Si el gobierno no lo hace nosotros lo haremos. Esa es la conclusión y la sentencia.
Salen al encuentro de la maestra que transita, en su Frontier seminueva, por las calles llenas de gente que no se sabe si es más grande su miedo o su indignación. La obligan a bajarse. La presionan para que abandone el pueblo. A empujones la conducen a la salida del pueblo.
No más tolerancia. Un grupo de vecino llenos de rabia e irritación van a la casa de la maestra, sacan sus pertenencias, hacen una pila con ellos en medio del arroyo de la calle y le prenden fuego.
El menaje de casa arde. Y la maestra sale caminando del pueblo arreada por los vecinos. El hampón herido es transportado en una camioneta descubierta de la policía y, minutos después, transbordado a una ambulancia para reunirse con el otro herido. Tres criminales más serían detenidos un poco después.
Zacualpan la historia de siempre
La escuela primaria Adolfo López Mateos y otra ubicada en la colonia de Las Torres, en el municipio de Colima, fueron blanco de acusaciones de maestros involucrados en la venta de drogas; sin embargo, lo único cierto es que las autoridades educativas son dadas a procrastinar, no actúan, para que, en pasando en el tiempo, se olvide el asunto y se dé carpetazo. No sabemos cómo se resolvió el asunto en esas escuelas, no existe información pública de cómo se actuó en esos casos, no se sabe nada. Lo cierto es que los mensajes perviven en las bardas perimetrales de las escuelas como evidencia material de que, allí, en esos espacios, es donde habitan los delincuentes, esa es la constante.
El crimen organizado ya demostró que tiene control pleno de zonas rurales colimenses colindantes con Michoacán y, por ejemplo, El Rincón de López parece una zona sin gobierno.
Lo ocurrido en Zacualpan demuestra que la zonas norte y centro del estado también están duramente disputadas por los cárteles de Sinaloa, Los mezcales y el Cártel Jalisco Nueva Generación. Sus desplazamientos y disputas son a todas las horas del día, al fin y al cabo, que no hay gobierno.
El secretario de Seguridad está bien pertrechado en su oficina suite aclimatada por un split muy confortable. Para qué salir de la oficina si está bien cómoda.
Lo verdaderamente preocupante son las escuelas. Qué hace el pasmado gobierno de Indi. Qué hace el pazguato secretario. El crimen está invadiendo las escuelas y no parece haber un plan de contención del gobierno de estado.
En las escuelas no deben entrar los narcos. Ningún maestro, director o trabajador de la educación debe pactar ni trabajar para el crimen organizado. La organización sindical y las autoridades educativas y toda la sociedad política tiene que comprometerse con la defensa de las escuelas públicas y privadas.
Cero tolerancia al narcotráfico en las escuelas.
La expulsión de la comunidad de la maestra es un poderoso mensaje de los habitantes de la comunidad de Zacualpan.
Los habitantes de Zacualpan están actuando porque sencillamente las autoridades están rebasadas.
Las llamas del menaje de casa de la maestra es una hoguera de reclamos, antes contenidos, que se volvieron un acto de rebeldía y de hartazgo ante una autoridad omisa, ausente, negligente, sin espíritu.
Zacualpan ardió porque el gobierno de Indira es un estorbo para la sociedad colimense entera.
Zacualpan en llamas es el presagio de lo que puede venir para todo el estado de Colima.
La dignidad lastimada de la comunidad de Zacualpan expulsó a la maestra de la sociedad Zacualpense. El honor agraviado de la sociedad colimota expulsará a Indira del gobierno de Colima.