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COLIMA

Diana no hace historia, la historia la alcanzó

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Columna

El puercoespín 

“Cero tolerancia a quienes desperdicien el agua, los he visto que riegan el asfalto y va haber multa, aun si no se les encuentra regando pero está mojado la calle, se les va aplicar la multa”.

Las anteriores son las palabras desesperadas de una presidenta municipal alcanzada por el destino.

Atrás quedaron los tiempos de la campaña y de la negación de la realidad, a pesar de ser tan recientes, lejos se sienten los tiempos de campañas alegres de Morena en Armería, lejos se siente también su boda popular donde invitó a los habitantes de la cabecera municipal a disfrutar de la fiesta en la plaza pública. Son tiempos de fin de fiesta y los síntomas de la cruda se le presentan con plenitud: dolor de cabeza, depresión, náuseas y vomito. 

El anterior presidente municipal no pagó la luz del año completo de 2020 y 8 meses de 2021. Ella sabía que se adeudaban 10 millones 129 mil 45 pesos por la administración pasada porque el ex presidente municipal era de su partido, también lo constató en el proceso de la entrega-recepción. Desde entonces, desde allí nace su dolor de cabeza.

Intentó ignorarlo  y hacer cuentas alegres e imaginar que no pasaba nada; sin embargo, los servicios se pagan. La amenaza de quedar sin alumbrado público, sin energía para los pozos de agua y el sistema de aguas negras podría colapsar. De allí su depresión y sus náuseas

La deuda la generó su compañero de partido -y ella lo sabía- y no asumía su responsabilidad institucional de cubrir el adeudo. Tan fue así que la Comisión Federal de Electricidad dio un ultimátum al actual Ayuntamiento que de no realizar el pago de la cantidad antes mencionada, pero además, un millón 225 mil pesos que corresponden al pago del mes de mayo de este año y que en total a pagar son 11 millones 354 mil 817 pesos este viernes 16, dice el oficio de la CFE, lamentablemente se procederá a suspender al servicio de energía eléctrica. 

La presidenta entró en pánico.

Después de la fiesta de boda, de la gran pachanga popular, después de jugarle al tío Lolo e intentar ignorar una obligación financiera y al saber que Armería podría colapsar por la carencia de alumbrado público, del riesgo de salud pública por carecer de agua potable y la incapacidad de canalizar adecuadamente las aguas negras, el pánico la dominó.

Llamó a la unidad de toda población, pidió olvidar los colores. Se le olvido la soberbia y la frivolidad característica de la Mafia de las amiguis. Ya no quería que vieran a Morena. Le llegó la urgencia de olvidar colores políticos porque sabía que la había regado y que tenía un serio problema en frente. Algo difícil de resolver se le venía encima. 

Y sucedió lo obvio. Se reunió muy dócilmente con los funcionarios de la Comisión Federal de Electricidad y llegó a un acuerdo: que se seguirá pagando puntualmente sus obligaciones con la CFE y además deberán abonar una cantidad extra a la cuenta anterior de los 10 millones 129 mil 45 pesos y se vaya saldando la cuenta total de los pasivos.

En pocas palabras tuvo que reconocer la deuda, obligarse a pagar lo que su compañero de partido dejó como pasivos, además pagar lo que ella adeuda (un millón 225 mil pesos).

Diana Zepeda Figueroa vio terminadas sus dos lunas de miel: políticamente descubrió que ella y sus amiguis de partido en las campañas y en sus promociones políticas están siendo demagogos y en su vida personal predicar la abundancia es despropósito cuando la austeridad debe ser su forma de ser y de vivir.

Diana, demagógicamente,  prometió hacer historia cuando sabía de las condiciones precarias del Ayuntamiento no se lo permitirían. 

Creyó que le darían dinero en el gobierno del estado, pagaría la deuda y daría vuelta a la página. No, la vida es mucho más compleja.

Ella debe entender que si el dinero sobra éste es para las que mandan en palacio de Gobierno del estado. Ella es un peón en el juego del ajedrez. 

Diana no hará historia. Diana fue alcanzada por la historia. 

Las latas vacías, los platos desechables, las servilletas manchadas de birria quedaron sobre la plaza pública recordando que un día hubo fiesta. Hoy día tiene que pagar y descubrió que paga o paga, no hay otra opción, ella fue incapaz de construir opciones administrativas y financieras para sacar adelante a su administración. Su ceguera política, intelectual y administrativa se lo impidieron. 

Latas de cerveza vacías sobre la plaza pública son mudos testimonios de que un día Diana hizo cuentas alegres. 

*Fotografía tomada de la red social del Ayuntamiento de Armería, Colima.

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